CHALICE OF SUFFERING (USA) – For you I die, 2016

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Decía Carlos Santana en una de esas frases que suelen ser recurrentes para hablar de su figura y su influencia musical que «el rock es una piscina, el jazz es un océano». Lógicamente lo decía por el amplio margen de improvisación que permitía el género originario del sureste norteamericano. Pero, si el rock es un océano, al tener ciertas limitaciones estilísticas (lo cual no ha impedido nunca que se ramificase en miles de subgéneros), el heavy metal es una piscina más pequeña, el doom, una charca… ¿y dónde deja eso al funeral doom? Es la ironía de la música, cuanto más avanza y experimenta, más se mete en nuevos terrenos, pero esos nuevos territorios cada vez son más pequeños, el margen de innovación aún más reducido y es sumamente sencillo «mearse fuera del tiesto», más si nos atenemos a las voces puristas de cada estilo. Para acabar de joder más las cosas, sumemos con que lo que sí que hay es un océano de grupos que hacen exactamente lo mismo que tú.

Por eso, cuando una banda intenta estirar los límites de su género lo máximo posible, por el simple hecho de no aburrirse, ni ellos ni sus potenciales oyentes, es digno de admiración. CHALICE OF SUFFERING han optado por una fórmula que llamaremos «vamos a recrear un entierro celta». Un giro folclórico, leve, todo sea dicho, aderezado con órganos eléctricos, violines, flautas irlandesas (o whistle que suele ser su nombre más conocido), gaitas e incluso porciones de letras en gaélico. Lo curioso es que CHALICE OF SUFFERING no son de Cork, proceden de Minneapolis. Simplemente tienen una gran pasión por la cultura celta y han decidido ir con todo en su música, para, como hemos dicho, crear un punto y aparte en el estilo (y a quién le parezca rara esta fijación, que se fije todos aquellos vikingos que lo más frío que han visto han sido la nevera de su casa).

¿Pero más allá de este factor diferenciador, valen la pena CHALICE OF SUFFERING? La respuesta es sí, pero hay que tener en cuenta que este es su disco debut, y por muy claras que puedan tener sus ideas, este concepto de funeral celta debe de pulirse. A lo que me refiero es que los instrumentos exóticos aparecen de manera reservada, en el comienzo de «For you I die», el interludio de «Screams of silence» o directamente «Cumha Do Mag Shamhrain», canción interpretada por completo por una gaita y que enlaza perfectamente con la flauta que da inicio a «Fallen», consiguiendo incluso que ambas parezcan el mismo corte, buena muestra de que saben perfectamente lo que hacen.

La lástima es que no se hayan atrevido a introducir más aún estos sonidos y lograr una mayor integración en el folclore y el funeral doom, porque es una de sus mejores bazas… Y a la otra iremos un poco más adelante.

En el lado más puramente metal, podríamos decir lo mismo de antes: tienen buen material, pero les queda por pulir, esto significa que hay partes que pasan sin pena ni gloria, y otras absolutamente fantásticas, y es que cuando se introducen en terrenos más ambientales, recreados con una guitarra limpia y una voz no cantante, sino hablada, suena absolutamente desgarrador, como una carta de despedida a un ser querido que ya no está o una recriminación a aquella pareja que se separó de nosotros. «Alone» pone los pelos de punta, y más cuando la distorsión y los growls arramblan por completo con todo lo habido y por haber. Un cambio de dinámica bastante bien llevado.

Pero todo el tiempo tengo la sensación de que podían haberlo hecho mejor, que pueden dar más de sí, pero no han sabido o querido. Son capaces de dar la de cal y la de arena, como una transición entre «Fallen» y «Void», que es, por cierto, una lección de cómo hacer un tema épico y desolador, y «Darkness» que abre el disco y, siendo claros, es bastante mundana, o al menos a mi no me ha llegado. Si son capaces de hacer transiciones tan cojonudas ¿por qué no han enlazado todos y cada uno de los cortes? Pocas veces sucede que un disco es capaz de emocionarme y dejarme frío según qué momentos.

Pero incluso lo más genérico sigue siendo bueno, doom/death de calidad, aunque no nos vuele la cabeza. Pero son esos pequeños momentos de brillantez, los que conectan contigo, los que hacen que realmente valga este álbum la pena, aunque no vaya a romper límites. Si quieren hacerlo, deberán ser mucho más valientes y tirarse a la piscina. Tienen potencial, a pocos se les ocurriría plasmar su pasión celta en una obra así, pero ellos lo han hecho. Si deciden atreverse más, tienen mi apoyo completo y absoluto. De momento, buenas sensaciones, pero podrían ser mejores.

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