CHABTAN (FRA) – Nine levels, 2018

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En la mitología Maya, Buluc Chabtan era el nombre de una deidad que representaba la guerra, la muerte violenta y los sacrificios humanos. Era comúnmente representado apuñalando víctimas y prendiendo fuego a edificios habitados, y solía aparecer acompañado de Ah Puch, el dios de la muerte. Esta es la gráfica elección de los franceses CHABTAN para poner nombre a su formación. Como no podía ser de otra manera, su leit motiv gira en torno a la cosmovisión de la civilización mesoamericana y sus letras nos acercan a su cultura, especialmente a su mitología.

En lo que a la música se refiere, este Nine levels  encuentra sus raíces en el death melódico, con una visión moderna y equilibrada entre la armonía y el sonido extremo, muy en la línea de la escuela de Gotemburgo. En este sentido podemos encontrar referencias a IN FLAMES, SOILWORK o AT THE GATES. No obstante, consigue diferenciarse lo suficiente como para no ser considerado una réplica sin más. En gran parte se debe a la inclusión de ciertos patrones de batería y líneas de guitarra que acercan su sonido a otros lares, revelando en ciertos momentos una clara influencia de SEPULTURA.

Los arreglos tribales tienen un papel principal en la construcción de la identidad precolombina, destacando una percusión que suena tosca y primitiva, y por momentos parece ser fruto de algún instrumento de madera. La característica flauta maya también hace acto de presencia, aunque de manera más testimonial, como parte de introducciones y pasajes concretos.

Las estructuras de las canciones siguen un patrón similar, pero no repetitivo, de tal manera que algunos temas como “Escaping seven-death“, “Among the demons” o “Facing one-death” se centran en voces guturales y recuerdan con más vehemencia al sello Cavalera. Otros en cambio, como “Never ending pain“, “Xibalba” o “The fall of Nojpetén” siguen una estela más convencional de melodeath, con estribillos muy melódicos capitaneados por la armónica voz limpia de Christopher Rosseau, acompañado a veces por los coros de sus compañeros.

Otro de los grandes alicientes reside en las letras que ponen voz a las canciones. No son, ni lo pretenden, un ejercicio de lírica poética, sino que se muestran casi como una narración novelesca de los hechos históricos y los datos mitológicos que tratan. Podremos sentirnos entre los muros en llamas de Nojpetén, el último reducto maya caído en 1697, esperando el juicio de Ah Puch en los parajes de Xibalba o postrados ante la severa mirada de Hun-Camé.

Nine levels no representa únicamente la oportunidad de disfrutar de un disco que crece con cada escucha, bien proporcionado entre la contundencia y la melodía y con una atmósfera que representa a la perfección el periodo histórico en el que se ubica. También nos brinda una ocasión excelente para descubrir y comprender la historia y la mitología de una cultura apasionante, exótica bajo el prisma occidental y extraordinariamente rica en relatos, recordándonos que las deidades que poblaron los panteones de toda civilización pasada no deja de formar parte de una colección de lugares, símbolos y terrores comunes a la naturaleza humana.

 

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