CENTINEX (SWE) – Death in pieces, 2020

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Nunca fui un gran seguidor de CENTINEX, aunque soy plenamente consciente de su estatus dentro de la escena sueca de death metal a la vieja usanza. Mitiquísima banda formada en los albores de los años 90, tuvo un parón en su actividad de ocho años, comprendidos entre 2006 y 2014, año en el que volvieron con Redeeming filth, su noveno larga duración. Dos años después, los de Dalarna editan lo que fue mi último contacto con la banda, Doomsday rituals. Hasta hoy.

CENTINEX vuelve, aunque no puedo decir que lo haya hecho a lo grande, con su onceavo LP sumándose a una decente lista de demos, splits y epés. Death in pieces, que así se titula esta nueva descarga, ha sido editada a través del respetable sello polaco Agonia Records y os comento un poco mi parecer respecto a su contenido.

Para empezar, no voy a cuestionar que cualquier banda quiera mantenerse incorruptible y fiel a su propio sonido y estilo a lo largo de toda su carrera. Al fin y al cabo la música es arte y cada cual es libre de querer expresar su arte de la manera que quiera. Pero, de igual modo, los consumidores de arte somos libres de opinar sobre ella y lo que pasa con CENTINEX es que es una de esas bandas que se mantiene tan fiel a su estilo que es inevitable que caigan en la repetición y den la sensación de estar reciclándose a sí mismos.

No hay novedad alguna en lo relativo a lo musical, pero curiosamente sí lo hay en cuanto a la formación se refiere, pues el único miembro que queda desde los comienzos es el bajista Martin Schulman, actualmente también en DEMONICAL. El resto de miembros que componen este cuarteto de muerte se incorporaron a CENTINEX entre el pasado año y este en curso, pero la principal diferencia que podemos asociar al cambio de formación es la que podemos apreciar en las líneas de voz. Henrik Andersson, cuyo gutural suena menos cavernoso que el de su predecesor, cumple con creces su cometido, en el que su gutural grave es más abierto, algo quebrado, y deja entrever algunas modulaciones, pero que tampoco se jacta de ser variado en registros; más bien todo lo contrario.

En líneas generales me ha parecido un disco plano, con buenas ideas, pero que no ofrece nada nuevo. Al revés; es un auténtico refrito de alusiones a una época que ya pasó y que, como sigan masacrando de esta manera, llegará un momento en que caiga en el olvido. Siempre está bien que haya bandas que mantengan vivos los estilos primigenios y ciertos movimientos musicales importantes, pero siempre se puede hacer eso intentando no sonar igual canción tras canción y disco tras disco.

Sinceramente, con Death in pieces no he descubierto nada que CENTINEX, ni ninguna banda de su época, no haya ofrecido ya, y eso pesa bastante como para poder sacar algo positivo de este disco, salvo por un motivo principal y es que se trata de death metal de la vieja escuela sueca. Guitarras monótonas acompañadas de un crujiente y poderoso bajo llevan la batuta de un disco que no sólo no ha innovado en recursos, sino tampoco en ejecución. Se cumple con lo que se debe y ya está. Con todo y con eso, siempre se puede disfrutar de buenos riffs y de recuerdos que te llevan de vuelta a la época dorada del death metal clásico y eso es algo que nadie le puede quitar a este disco.

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