CELACANTO (ESP) – Cementerio de gigantes, 2018

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Soy un fanático de los caminos tortuosos de la música. En cualquier género, pero en el mundo del metal más, y eso que también lo soy de las velocidades absurdas del grind y derivados. Quizás sea que mi primer disco de este género tan amplio que es el metal fue de BLACK SABBATH, pero el grosor guitarrero y los ritmos lentos y arrastrados siempre me llaman mucho la atención. Por eso la escucha de bandas como CELACANTO se me hace tan amena y jugosa. La banda de Castellón edita con Cementerio de gigantes su segundo trabajo, encuadrados en el medio camino entre el sludge y el stoner… pero lo suyo va mucho más allá. Tanto por la raíz musical, mucho más clásica de lo que se podría pensar, como por los elementos ajenos a estos dos sub-géneros que meten y que les hace ganar en dinamismo y energía. El resultado es altísimamente recomendable. Además la presentación del disco es una pasada, en formato minivinilo y con currada ilustración en forma de miniposter incluida.

A priori lo que más me llama la atención de Cementerio de gigantes es la combinación de sonidos. La producción es capaz de captar la limpieza y la suciedad al mismo tiempo. Y creedme que CELACANTO anda entre ambas aguas y se mueve a las mil maravillas. Cuando distorsionan las guitarras y el bajo, suenan atronadores; cuando se desmarcan con un riff o un solo post rockero, el sonido es detallista. Y la propia voz de Juan, que es limpia y al mismo tiempo arrastrada, muy original para mi gusto. Es precisamente esta la cualidad principal que yo destacaría de CELACANTO, los contrastes entre la pesadez y la crudeza, y la epicidad y el sonido limpio de los pasajes más emotivos. Además navegan entre varios géneros con soltura: sludge, stoner, doom, post-rock y hay momentos hasta de post-black que me han recordado a ALCEST. Todo ello sin que uno tenga la sensación de estar forzado el pentagrama.

Por otro lado, CELACANTO tiene un espíritu muy tradicional en la forma de afrontar el esqueleto base de las composiciones. Es evidente por ejemplo en «Mar negro«, que es una de mis favoritas y que, aunque esté asentada en el sonido fofo y pesado, bebe de la psicodelia setentera y de BLACK SABBATH. Igual que «Hongo de Yuggoth«, de temática lovecraftiana, que es puro BLACK SABBATH/CANDLEMASS, con un solo final increíble, puramente setentero. No digamos «Progresión en espiral«, una de las más completas con elementos post rockeros, psicodélicos y de doom setentero. Estas tres composiciones serían ejemplos de que las bases musicales de CELACANTO son muy tradicionales, aunque se renueven en su forma de expresarse y en el sonido que muestran (lo que hará que alguno los meta en el saco de MASTODON, BARONESS y similares).

Finalmente tengo que destacar en la forma de componer del trío el buen sentido del dinamismo que tienen. De inicio, con «Criovolván«, ya lo demuestran. Un corte que empieza con distorsión y efectos, como si fueran unos SWANS de la vida, dejando claro que la pesadez va a estar muy presente en Cementerio de gigantes, y de repente, cuando menos te lo esperas, incluyen una parte post black que resulta tremendamente épica y efectiva y no hace que creas que estás ante un tema distinto. Lo mismo pasa en «Pudenta«, con cambios aún más extremos y muy bien construidos. Y me dejo para el final el tema título, «Cementerio de gigantes«, que tiene el riff que más me gusta de todos, sincopado y pegajoso como pocos; luego se vuelve tremendamente rockero, después decadente y para el final se dejan una parte muy psicodélica y astral, retomando de nuevo el riff inicial para que no podamos dejar de mover la cabeza.

CELACANTO es un ejemplo de música transgénero, si se me permite la licencia de utilizar este término aquí. Cementerio de gigantes tiene una base clara y un desarrollo sorprendente que lo convierte en un disco muy atractivo si te gusta la fusión de estilos pero no la locura. Todo sigue una línea homogénea y bien pensada para que los temas destaquen por sí mismos. Un trabajo muy recomendable y un gran descubrimiento para éste que suscribe.

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