CAPRA (USA) – In transmission, 2021

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No se vosotros pero a mí siempre me ha costado pillar las cosas a la primera o al vuelo, servidor es muy torpe en esto. Por lo tanto, valoro fuertemente que las cosas sean concisas y honestas. En el hardcore y metal siempre he encontrado esas cosas. Como siempre, hay excepciones, pero de los muchos adjetivos que puedo escoger para definir esos géneros musicales estos dos me parecen apropiados. Gracias a eso, bandas como SUICIDAL TENDENCIES o D.R.I me marcaron profundamente en una edad ideal como es la adolescencia, casi nada. Mis gustos se mantienen, evolucionan y expanden (hasta cierto punto) pero sigo opinando que son grandes bandas y sobre todo, algo impensables para mí. Su impacto sobre mi persona sigue siendo grande. La cosa, es que esa sensación que me producen ha sido repetible con el tiempo, no ha gozado de la misma intensidad. Aquí es donde entra en juego esta banda llamada CAPRA. Una banda que ha conseguido despertar de manera mínima esas sensaciones (desperezarlas y removerlas más bien) tras pasar mucho tiempo de eso.

Al contrario que las bandas mencionadas (terminarían mutando en lo que hoy día se conoce como crossover) nuestros protagonistas se mantienen fuertemente unidos al hardcore y utilizan el metal como un intensificador para golpear en el estómago y dejarte sin respiración. Por lo tanto, nos encontramos con un hardcore metalizado a la antigua pero que a su vez bebe de bandas como EVERY TIME I DIE y en menor medida, de CONVERGE o ROLO TOMASSI. Se produce de esta manera una revisión (no muy original) que les sirve para tocar varios palos y dispersar, además de ejecutar, todas sus ideas de cierta manera ingeniosa. Aprovechan así estallidos de rabia e ira que un género como este necesita obligatoriamente. Además, sus cambios de dirección erráticos y bruscos comiéndose todos los baches a trescientos kilómetros por hora, consiguen que tu concentración se mantenga fija, ya que el riesgo de ostia inminente es alta de no hacerlo.

Si bien esos estallidos trasmiten rabia adolescente, también veo mucha amargura y pena, trasmitiendo la transición de la adolescencia a la adultez de manera seria y dura. Sus golpes amargos pero llenos de contundencia intentaran que no te levantes de la cama, cual depresión aplastante. Agraciadamente, tanto el oyente como la propia banda, son masoquistas, y se levantan porque saben que es mejor canalizar con música toda esa mierda y transformarla en desenfrenada energía rabiosa para seguir moviéndote. Las canciones tal como yo lo veo, no están realmente hechas para recurrir a esquemas hímnicos como bandas como MADBALL o SICK OF IT ALL. De ahí que, si bien se pueden disfrutar de manera individual, noto que la banda ha empleado sus fuerzas para que esto funciones de manera conjunta. Esto se disfruta cómo es debido escuchando el disco del tirón. Cosa fácil, ya que el disco tiene una duración de escasos treinta y dos minutos. Te reto a encontrar otra actividad que dure lo mismo, y con la que vayas a disfrutar lo mismo. Ya te digo yo que tus opciones van a ser pocas o inexistentes.

Si hay algo que me ha llamado la atención especialmente, son ciertos momentos blackers. No hablamos de una combinación de black metal como tal y de bandas como OATHBREAKER. Hablamos de la incorporación de ciertas partes black metaleras muy específicas. Quedan muy curiosas y, si bien aparecen de manera precisa o incluso claramente en «Hollow doll«, dejan con ganas de más. Desgraciadamente son una curiosidad puntual, aunque en su favor he de decir que las pocas veces que aparecen te dejan roto. Son ráfagas repentinas en forma de riffs invernales que compaginan muy bien con la violencia sonora y pasiva del hardcore, el cual va brincando cual cabra montesa, repartiendo cabezazos y coces sin compasión. Deberían trabajar mas en como unirlas a su propuesta,  ya que puede ser el toque de distinción que les hace falta si es que desean buscarlo. A veces, menos es más y los principios de este tipo de bandas lo siguen a rajatabla. Eso es algo que respeto y me gusta, para qué engañarnos.

También admiro la valentía y los ovarios de la que es, sin duda, la gran protagonista. La vocalista Crow Lotus, una versión femenina, desgañitada y rasgada de Mike Muir. Sin tener un registro vocal impresionante, coge el papel protagonista valiéndose por si sola y apoyándose solamente en ganas de ver arder el mundo. La energía que el resto de la banda da en una excelente simbiosis caótica, y la energía nuclear, explosiva y corrosiva hace el resto. La única canción del álbum en la que cede un poco el protagonismo es «Mutt«, añadiendo voces masculinas de apoyo, además de protagonistas, que no desentonan y que, podemos decir vulgarmente, quedan de cojones. 

Banda prometedora y, hasta cierto punto, muy arriesgada, por la que ha apostado Metal Blade Records. No puedo vaticinar un futuro claro, pero si puedo decir lo siguiente: dentro de lo que cabe, suenan bastante personales y, si eres de esas personas a las que les molan los sonidos directos, duros y concisos, esta es tu banda. Matar el tiempo y disfrutar de la música nunca fue más fácil. Si, encima, te avivan cierto fuego interior como es mi caso, mejor que mejor. Bandas como esta siempre sirven para darte el chute de adrenalina necesaria y, coño, en directo, que es donde se demuestra si vales como banda, tienen que ganar sí o sí. 

 

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