CANNABIS CORPSE (USA) – Nug so vile, 2019

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Admítelo, seguro que al ver el nombre de esta banda, los títulos de las canciones y las desternillantes portadas de sus discos te habrás reído o habrás pasado de largo sin darles una mínima oportunidad pensando que son un grupo parodia cutre de tres al cuarto. ¡Craso error! Si bien el cachondeo es marca de la casa en CANNABIS CORPSE, la música es bien seria y, lo más importante, el material es propio. Humor, metal y material notable o sobresaliente es posible; hay muy buenos ejemplos. El que aquí nos atañe no es para menos. El grupo nació como proyecto de manos de Land Phil (MUNICIPAL WASTE y IRON REAGAN) y su hermano de misma sangre Josh Hallhammer, que son los que han tirado del carro siempre, por lo que creo que hay motivos para fiarse de que algo potable se puede sacar. El invento ha dado para una friolera cantidad de seis discos contando este. Ha ido consiguiendo la suficiente consistencia para ganarse el derecho de banda a tiempo completo y estar fichada por el prestigioso sello Season Of The Mist. Nada mal para una banda “parodia” que habla sobre monstruos de marihuana, ¿eh?

Si bien su música sigue siendo igual de pesada que siempre y sigue la estela de CANNIBAL CORPSE se me hace su disco más ligero con diferencia. Esto es en parte a que es menos enrevesado y más directo, dejando de lado los ambientes oscuros de su anterior disco para apabullar a la antigua usanza usando estructuras y riffs más sencillos a la vez que adictivos de aura crossover, heredadas sin duda de las bandas de Philip. La dualidad de voces es más mayoritaria ademas de rica que nunca, consiguiendo recordar a monstruos como George Corpsegrinder Fisher o John Tardy, ayudando de esta manera a digerir y aportar la frescura necesaria para que la fórmula siga en marcha. En “Cheeba Jigsore Quandary” simplemente me parece devastadora y de sus mejores interpretaciones vocales, una autentica onda sísmica. No os asustéis con lo de ligero. La ferocidad sigue intacta y no hay ningún tipo de cambio de sonido, simplemente todo fluye de manera más sencilla que de costumbre, igual de bien que la degustación de una buena calada de un verde.

Si bien canciones como “Conqueror of Chronageddon” y “Cylinders of madness” son arquetipos sencillos y efectivos de fácil asimilación de lo que hemos visto hasta ahora en su música, también hay un nuevo tufillo groove en ciertas ocasiones que me recuerdan al rumbo que tomaron algunas bandas en los noventa como OBITUARY en World demise, consiguiendo resultados que personalmente considero bastante rejuvenecedores dentro de lo que estaban haciendo hasta ahora. Esto se puede ver en “Blunt force domain”, de la cual se puede destacar el uso de bajo y sus interesantes cambios de ritmo, que te hacen meterte en la canción a la fuerza. Otra cosa que me ha llamado la atención es ver cierta complejidad que, si bien no se acerca al death metal técnico ni en sueños, demuestra una vez más seriedad y buen hacer y que las referencias a CRYPTOPSY en «Nug so vile» y «Blasphemy made hash» no son necesariamente jocosas sino una declaración de intenciones.

Personalmente no veo puntos flacos. Todo es bastante notable. Lo que es fisuras, ninguna, y encima se nota que dentro de su inamovible estilo intentan meter siempre cosas nuevas para no quedarse estancados. Solamente es death metal bien hecho sin ningún tipo de floritura. Ojala todas las bandas parodia fueran y tuvieran una discografía como CANNABIS CORPSE; nos ahorraríamos muchos productos bochornosos que dan vergüenza ajena pero que por desgracia hacen el suficiente ruido como para ser más tenidos en cuenta que nuestros porreros protagonistas. En fin… esa gente se lo pierde. Espero que vosotros, estimados lectores, no os perdáis esta nueva fumada.

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