CANNABIS CORPSE (USA) – Left hand pass, 2017

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Tener una banda de «coña» es peligroso. Puede que no se te tome en serio aunque tu intención sea todo lo contrario. Sobre todo si lo que empieza siendo un proyecto paralelo se acaba convirtiendo en una banda en toda regla que saca periódicamente trabajos y va perfeccionando su propia propuesta. Esto es lo que puede hacer que la gente se aproxime a CANNABIS CORPSE, el engendro creado en plena fumada de maría por Land Phil de IRON REAGAN y MUNICIPAL WASTE, con prejuicios totalmente infundados. Eso y que su seña de identidad, que es reírse de todos los tópicos del death metal, sigue inalterable, no librándose de sus jocosas letras MORBID ANGEL, OBITUARY, DEICIDE, por supuesto CANNIBAL CORPSE, y ahora ENTOMBED, NILE, SUFFOCATION o BOLT THROWER, como se puede comprobar si uno se da un paseo por los títulos de este nuevo disco, Left hand pass. Si no sabes diferenciar y sientes rechazo por este motivo, te estarás perdiendo una interesantísima banda de death metal americano a la antigua usanza.

Desde aquel Blunted at birth, en clara referencia a sus padres CANNIBAL CORPSE, hasta este Left hand pass han pasado casi doce años en los que Land Phil sigue inalterable en sus intenciones pero ha crecido musicalmente hablando, acompañado de otros componentes que han ido rotando (entre ellos la reciente incorporación a THE BLACK DAHLIA MURDER, Brandon Ellis). Sólo el batería HallHammer (Josh Hall) se ha mantenido a su lado, siendo también, con sus cambios de ritmo y ataques de blast beats y cadencias thrash, el protagonista musical de CANNABIS CORPSE. De hecho, el que para mi es su disco más adictivo, Beneath grow lights thou shalt rise, lo es por los riffs pegadizos de Land y sobre todo los excitantes ritmos de HallHammer. Esta tendencia se mantiene en Left hand pass, si bien estamos ante un disco que, debido a su producción, es más oscuro y atmosférico, que puede hacer pensar en IMMOLATION en ocasiones, lo que lo convierte también en un trabajo menos inmediato pero más interesante.

Este sonido es la nota característica de Left hand pass. Los riffs se tiñen de cierta frialdad en la producción y las dos voces combinadas de Land Phil suenan más profundas, especialmente la más gutural, que es aspirada y muy oscura. Por otro lado la música de CANNABIS CORPSE se ha vuelto algo más retorcida y técnica, con más cambios de estructura y combinación de elementos melódicos y solistas. Quizás las referencias líricas jocosas hacia SUFFOCATION y la oscuridad épica de BOLT THROWER sean las causas de este resultado. El caso es que este sonido cavernoso y gélido es patente desde el inicio de «The 420th crusade«, en clara referencia a la citada banda inglesa, que también aparecerá en inspiración más adelante con «In battle there is no pot«. También se repite esta idea en «Chronic breed«, a la postre single del trabajo y que en su extensión es de los temas más variados, sobre todo por los solos disonantes.

Los ambientes oscuros también son protagonistas en «Papyrus containing the spell to protect its possessor against attacks from he who is in the bong water«, cuyo interminable título encierra un tributo jocoso a NILE, mientras que temas más cortos como «Final exhalation» o la propia «Left hand pass» recuperan el groove y la estructura a lo CANNIBAL CORPSE que fue el inicio estilístico del grupo americano, e incluso así los patrones de las composiciones son cambiantes y por ello más interesantes de escuchar sucesivamente.

CANNABIS CORPSE se está haciendo mayor y, aunque sigan con su identidad de reírse de su propia sombra y teñir todo de maría, poco a poco el ropaje se va engalanando más y convirtiendo en una banda muy interesante de death metal americano a la que no hay que perder la pista. Eso sí, fuera prejuicios, que Left hand pass es mucho más serio de lo que algunos piensan…

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