Campo y parkings: Europa, América y sus festivales.

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Si piensas ir a algún festival de verano este año, o ya has ido, que sepas que eres mucho más afortunado de lo que piensas, más allá del propio hecho de vivir una experiencia inolvidable. Tú, yo o cualquier habitante del continente europeo aficionado al heavy metal y con las posibilidades económicas de permitirnos la asistencia a un festival, ya sea local o internacional, somos unos privilegiados. Y no me refiero a que en África se mueran de hambre o cosas así, esta comparativa la hago con respecto a Norte América, porque aunque no lo parezca, en dicha parte del continente se mueren de envidia por tener lo que tenemos nosotros, porque, rotundamente, no lo tienen.

El concepto de festival europeo (siempre refiriéndonos al heavy metal, aquí no entran cosas como Coachella, la respuesta americana a Glastonbury)  es fácil de resumir: Campo/Bosque, acampada, estancia por varios días, de dos a tres escenarios, de más grande a más pequeño, pero por lo general, de buenas dimensiones. Los ejemplos, conocidos por casi todos: Wacken, Metaldays, Hellfest, Brutal Assault, Summer Breeze, Tuska Open Air y aquí en España Resurrection Fest y Leyendas del RockPodríamos seguir diciendo ejemplos, pero no es difícil ver que Europa es tierra fértil para este tipo de eventos, a pesar de las propias complicaciones que conlleva.

america02Ahora pensemos en grandes festivales de heavy metal en Norte América… El ejercicio de memoria, de buenas a primeras, cuesta bastante. Diré un ejemplos, el único que se me viene a la cabeza, y sé que no habrá muchos más: El Heavy Montreal, que se realiza en el Parque Jean-Drapeau. Es el único que se hace al envidiado estilo europeo. Hay más, pero con otro formato. Pongamos un ejemplo bastante ilustrativo: El festival Obscene Extreme se realiza en República Checa, y entraría dentro de las características antes citadas. Dicho evento se exportó a Norte América, Asia y Australia. Pero en los otros tres continentes, se realizan en salas de tamaño medio y teatros. ¿Se hace así porque no hay público suficiente para llenar un espacio al aire libre? Si en Europa hay público, hay zumbados dispuestos a tragarse 5 horas seguidas de Grindcore ¿No los hay en Australia? Los hay, desde luego, pero mucho más dispersados. Lógicamente nunca habrá tanto público como en un Soundwave, pero la razón principal es que: ni en Oceanía, ni en Norte/Sur América, ni en Asia, de momento y que yo sepa (si tú, querido lector, quieres callarme la boca, eres libre de hacerlo), no hay infraestructuras pensadas para este tipo de música. Porque grandes festivales, haberlos, haylos, como las meigas, pero suelen ser un contenedor de estilos, en los que cabe desde el hard rock hasta el indie, o cuentan con artistas de metal relativamente más mainstream que suelen compartir la gloria de un festival con otras agrupaciones.

Pero volvamos a América, porque como hagamos este artículo global, no acabamos nunca. Encontramos eventos como el Pitchfork festival, que se realiza en el Union Park de Chicago, pero tocan desde DEAFHEAVEN hasta CHVRCHES. No es un festival de metal, desde luego, sin embargo, para el que quiera oír de todo, es estupendo. O el resucitado Lollapalooza, festival contenedor itinerante en que han estado JANE’S ADDICTION, SOUNDGARDEN, THE PRODIGY, CYPRESS HILL, METALLICA o THE FLAMING LIPS. El festival emblemático de la Generación X no es lo que estamos buscando tampoco.

Pero vamos a ponernos serios ¿que pasa con el Maryland Deathfest, el New England Metal & Hardcore Festival (donde dicen que se forjó realmente la NWOAHM) o el Summer Slaughter? Por muy buenos grupos que tengan cada año, no dejan de ser festivales en salas y teatros (para repartir a los grupos, a modo de imitación de los festivales con varios escenarios) o en espacios al aire libre como aparcamientos. Sí, aparcamientos, como suena. Y aquí vamos con la diferencia principal.

En Estados Unidos donde se vive es en los barrios residenciales, esos de chalés idénticos de barbacoas los domingos tras volver de misa, y con garaje donde aparcar tu gigantesco pick up. Hay ciudades y ciudades, claro. Si en Los Ángeles el coche se necesita hasta para compar el pan, en Nueva York se va andando a los sitios cercanos, pero el metro es imprescindible. Allí todo es grande, y así lo son los aparcamientos, ya sean de supermercados (sí, también enormes) o en el centro de la ciudad, que se compaginan junto con los anfiteatros o salas varias. Así que, digamos que tenemos eventos «troceados».

Antes hablábamos de que no había las infraestructuras para este tipo de eventos. Es hora de aclarar a qué me refería. Europa, aunque tradicionalmente se haya caracterizado por las continuas peleas entre vecinos, es un continente pequeño, las distancias en avión son relativamente cortas, las infraestructuras ferroviarias hacen que moverse por cualquier parte del continente sea muy sencillo. Tampoco es descabellado recorrer grandes distancias en autobús hacia un festival, servidor mismo lo ha hecho en un par de ocasiones, desde el sur de España hasta Eslovenia, exactamente. Es relativamente sencillo reunir a una buena cantidad de metalhead.

Pero Estados Unidos y Canadá son otra historia. Aunque, concretamente a los primeros, les encanta recorrer largas distancias en coche, no está en su cultura hacerlo para un evento de estas características. La población está mucho más diseminada (en Canadá incluso, la mitad del país está prácticamente despoblada de humanos), los viajes en tren no están tan avanzados como aquí y aunque el uso del avión está mucho más extendido (la compañía americana Delta Air Lines es la que más pasajeros transporta del mundo), es una solución demasiado cara para aquel chico que quiere ver a DEVILDRIVER y JOB FOR A COWBOY en Denver.

Por ello, desde los tiempos del Ozzfest (para los curiosos, buscad vídeos del festival en su máximo esplendor y veréis como tocaban en aparcamientos rebosantes de humanos) la solución más útil es la del festival itinerante. Mismos artistas en todas las ciudades, más teloneros locales, y en una sala de tamaño respetable. Aunque sea verano y un agobio, es como funciona. Pero por ende, a la fecha del Summer Slaughter en Tampa, tan sólo se acercarán los metalheads de la ciudad y de poblaciones cercanas. Como cualquier gira ordinaria. Con lo que, al fin y al cabo, no hay mucha diferencia entre un festival y un tour normal y corriente.

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Posiblemente, el festival de estas características más potente sea el Mayhem Fest, nacido en 2008, cuando el Ozzfest estaba en plena decadencia. Donde han tocado desde artistas realmente populares en el país de las barras y estrellas, como GODSMACK o DISTURBED, hasta CANNIBAL CORPSE o MACHINE HEAD. Pero nada le garantiza seguir vivo un año más, y es que esta edición, capitaneada por KING DIAMOND y SLAYER, está teniendo menos ventas de lo esperado y más problemas de los previstos.

Un festival de música es uno de los negocios más inestables y arriesgados que existen. Es una carrera de supervivencia, que te vaya muy bien un año, no te excluye de palmar una buena cantidad de dinero al año siguiente, y que se vaya a tomar por el culo todo lo realizado en años anteriores, así de duro e ingrato es. Por eso, la tensión se masca este año, el propio organizador, Kevin Lyman afirmó que este line up era «lo mejor de lo que teníamos disponible», además de unas declaraciones que probablemente le pesen en lo que le queda de vida. «El metal se ha vuelto gris, calvo y gordo». Las disculpas posteriores, de poco le han valido.

A eso hay que sumarle la pérdida de escenarios, con lo cual sólo tienen uno (el propio Kerry King ha dicho que básicamente el festival de este año es un concierto de SLAYER glorificado, y razón no le falta) o que ninguna gran estrella (en términos de popularidad), como AVENGED SEVENFOLD o SLIPKNOT lidera el festival. Los de Iowa fueron una de las estrellas tanteadas para encabezar, como han hecho en otras ocasiones, pero en términos económicos, ¿para qué compartir ingresos con otras bandas, si puedes triunfar en tu propia gira y no tienes que repartir con nadie?

Quién sabe si a dicho festival, le toca dar el relevo, tal y como le tocó al Ozzfest en su día, precisamente con el Mayhem.

Hablando de futuro, ¿tienen nuestros amigos americanos alguna posibilidad de tener un festival a lo europeo? Es america04algo difícil, por las circunstancias antes comentadas. Los antecedentes son malos, el US Festival no fue todo lo rentable que su organizador, Steve Wozniak (sí, el de Appe) hubiese querido, y tras dos ediciones en 1982 y 1983, clausuró sus puertas. METALLICA perdió también mucho dinero con las dos ediciones del Orion Festival en 2012 y 2013. No obstante, eventos como Rock on the Range o Carolina Rebellion, que si bien, se dedican a artistas de heavy, rock y derivados, de corte mainstream como SHINEDOWN, FIVE FINGER DEATH PUNCH, KILLSWITCH ENGAGE, ALL THAT REMAINS, RISE AGAINST, SLIPKNOT o LINKIN PARK, no tienen es un paraguas estilístico excesivamente grande como el que puede ser un Glastombury. Pero aún así, lo suficiente para reunir en dos estadios, en el caso del primero, o un circuito de automovilismo en el segundo, a una buena masa de gente. Puede que ese sea el futuro de los americanos, muy al estilo de la gira de estadios del Monsters Of Rock de 88.

Cosas como el California Deathfest, la sucursal de la costa pacífica del Maryland Deathfest, tendrán que seguir en diversas salas y sacando la cabeza de vez en cuando en recintos al aire libre relativamente pequeños.

 Así que, si alguna vez envidias a los norteamericanos por una gira conjunta de tus bandas favoritas, o incluso el Maryland Deathfest te hace ojitos, piensa que ellos nunca podrán ver un concierto con el culo manchado de césped y con el sol dándote en la espalda. Aunque, que sea un modelo de festival tan distinto, hace que a servidor le entre curiosidad por experimentar cómo viven la música al otro lado del charco. ¿A vosotros no?

firmapablobalbontín

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