BRUTAL SLAUGHTER – Invoking the impure, 2017

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A todo el que le guste la música sabe que hay ocasiones en las que un disco no te entra en la cabeza, por las razones que sean, pero al final, por muchas oportunidades que le des, esa obra no termina de convencerte. Creo que queda bastante claro qué pienso del nuevo disco de BRUTAL SLAUGHTER, el tercero para ser más exactos. 

No tuve la ocasión de escuchar su primera obra, Seth’s rise, que casualmente cumple ya una década. Pero sí pude disfrutar de su sucesor, Humani decrementi. Parecía mentira que una pequeña banda situada en la localidad de Chiclana, Cádiz, crease una obra tan descomunal en todos los sentidos. No pude ponerlo en el top 10 de mis discos de 2013 porque lo descubrí bastante tarde. Aun así quedé absolutamente prendado de ese disco, y quizás por eso este Invoking the impure me ha parecido bastante peor. No he visto ninguno de los rasgos que me enamoró del grupo. Ambos duran cerca de 45 minutos, pero mientras que Humani decrementi se pasaba volando al escucharlo entero, para Invoking the impure he tenido que hacer un esfuerzo de voluntad en la misma tarea.

No esperaba un gran cambio en estos chicos. Les gusta el black/death de principios de siglo, antes de que se volviese más oscuro, retorcido y lento, como el Demigod de BEHEMOTH, el Lucifer infestus de BELPHEGOR o el Hell injection de ARKHON INFAUSTUS. Y en efecto, a grosso modo siguen haciendo “lo mismo”, lo cual no es malo. Lo que sí es, es haber simplificado su fórmula demasiado. Y donde había antes más variedad, con respiros incluso entre tanta tralla, ahora hay un disco más directo pero más repetitivo. Cualquiera de sus temas por separado roza el notable en cuanto a técnica y fidelidad al estilo. El contrapunto viene en el conjunto. Un puñado de buenos temas no tienen por qué hacer un gran disco; esto es música y dos más dos no siempre son cuatro. 

Quizás la solución habría pasado por hacer un álbum más corto incluso, algo que va acorde a la naturaleza del disco, la que no nos deja descansar ni un solo minuto (por algo el Panzer division Marduk de MARDUK dura media hora y no el doble). Un tiempo más breve habría sido ideal para generar esa sensación de “tormenta de ruido”: vienen, descargan blast-beats y se van. Habría sido un enfoque diferente a Humani decrementi, que tenía hasta más variedad en los riffs; por ello necesitaba un tiempo mayor de desarrollo. Realmente daba la impresión de ser un disco completo más que una colección de canciones, como este Invoking the impure, en el cual, según van pasando los minutos, nos acaba pareciendo todo el rato lo mismo. 

Esto no significa que no podamos coger cualquier momento de Invoking the impure y disfrutarlo. Como he dicho, no son malas canciones, pero la similitud entre ellas y la cantidad acaban pesando.

No quiero acabar la reseña con un mal sabor de boca, porque al final del álbum hay una sorpresa bastante agradable, un “Outro” que es todo un homenaje a John Carpenter con esos sintetizadores minimalistas y el uso de la voz distorsionada. Y lo que es mejor, recrean esa sensación de inquietud que generaba el director con tan poco. Si son capaces de generar eso, y viendo los antecedentes directos que tienen, creo y tengo fe en que son capaces de mucho más, aunque en esta ocasión se hayan centrado demasiado en tratar de ser lo más bestias posibles. 

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