BODY VOID (USA) – I live inside a burning house, 2018

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Los californianos BODY VOID con Will Ryan al frente son los ESKORBUTO del sludge y el crust. Si entras en su web verás que son los anti todo: anti sexistas, anti racistas, anti homófobos… y otros muchos más «antis» que ni si quiera sabía que existían. Este nihilismo focalizado hacia el odio bien dirigido se traduce en su música, destructiva, corrosiva e hiriente a más no poder. Fieles herederos de EYEHATEGOD y compañía, pero con un sentimiento mucho más punk. Y en esta actitud es Ryan el principal culpable, con su forma de concebir la música de BODY VOID pero sobre todo con sus letras y la voz que utiliza para articularlas. Acidez destructiva y una capacidad de contraste que te acaba dejando exhausto y que te golpea por sorpresa con una hostia en plena cara cuando menos te lo esperas en el devenir compositivo del grupo. Todo ello fortificado por sus dos compañeros de fatigas, Parker Ryan y Edward Holgerson, que le siguen con todo detrás.

Con I live inside a burning house, BODY VOID le da continuidad a las ruinas de su debut, con un trabajo mucho más ambicioso en cuanto a extensión y elementos. Cinco temas (uno de los cuales es una simple introducción preparatoria para nuestro pabellón auditivo) que recorren casi 70 minutos de música martilleante e inhumana. Todo ello con un sonido sepulcral, que precisa ser escuchado con fuerte carga decibélica para que las entrañas vibren con los golpes de Holgerson y las distorsiones fuera de rango de los Ryan. El bajo es un martillo neumático que profundiza en los boquetes de la percusión, mientras Will extiende sus riffs hacia la disonancia y el acople sin contemplación, sólo manteniendo un poco la coherencia sonora en introducciones ambientales o pasajes de ascendencia más doom. En medio de esta tormenta de parsimoniosa destrucción, uno se ve golpeado con puñetazos puntuales de puro crust lacerante, como si BLACK FLAG o DISCHARGE hiciesen su aparición en medio de la tortuosa tela de araña tejida por BODY VOID.

Me encantan dos temas en este sentido, «Haunted» y «Trauma creature«, ambos entorno a los 18 minutos. El sludge pesado, conducido por la espeluznante voz de Will, nos va absorbiendo por momentos en una tensa inquietud que remueve los instintos con cada golpeteo y palabra escupida. Cabeceamos sin querer y de repente todo se para y BODY VOID decide pegarnos un tiro acelerado que termina por derrumbar el castillo nihilista construido, para volver a retomar el pulso de la vida en medio de las ruinas de la destrucción. «Phantom limb» está más concebida como transición, extendiéndose hasta los diez minutos que son aprovechados para seguir una estructura más doom, siempre trufada de la inhumanidad de la voz y los acoples que son la columna vertebral de BODY VOID y algún que otro pasaje de bajo infernalmente pesado. Y para el final, el plato fuerte: los más de veinte minutos de «Given«, donde el grupo se explaya en ambientes opresivos desde ángulos más etéreos y no tan incisivos, recordándome a BELL WITCH, aunque siempre con la voz destructiva de Ryan como carta de presentación. Probablemente sea la composición menos dinámica, pero también la más absorbente de las cuatro aquí presentes.

Hay que tener el estómago preparado para BODY VOID, para sus elementos de totalitarismo musical que harán tambalear la paciencia de más de uno. Nihilismo musical en estado puro, crudo y sangrante, que lentamente se lacera para deleite de nuestros oídos conforme se van acostumbrando a disonancias y afinaciones arriesgadas. BODY VOID ofrece ruinas sobre ruinas para borrar cualquier retazo de humanidad de nuestro horizonte y dejarnos desnudos ante nosotros mismos: el vacío existencial hecho música.

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