BLUT AUS NORD (FRA) / AEVANGELIST (USA) – Codex Obscura Nomina, 2016

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codexobscuranomina01Hacía mucho que un simple split no levantaba tanta expectación. Comprensible, teniendo en cuenta de qué bandas hablamos, bastante relevantes en el panorama del metal underground. Los primeros no necesitan mayor presentación, son uno de los grupos más potentes del black metal francés (que ya es decir): BLUT AUS NORD, que han logrado maravillar y horrorizar a los puristas de turno con una facilidad pasmosa. Esto se debe a que han hecho absolutamente de todo dentro del black metal (para muestra, no hay más que ver la categorización de la metallum), e incluso tienen varias “sagas” para sus discos, como Memoria vetusta y sus tres partes, hechas de black metal ortodoxo, o la trilogía 777, que representa todo lo contrario, su lado más experimental. Y entre medias, un poco de todo, desde el black crudo de debut, con Ultima Thulée, hasta trabajos imbuidos de ambient e industrial, véase MoRT o el EP Thematic emanation of archetypal multiplicity.

Así que, ¿a qué suenan BLUT AUS NORD? Depende del día en el que los pilles. Para desilusión de muchos que pensaban que, con su última obra, una inesperada entrega de Memoria vetusta en 2014, volverían a los orígenes, la parte del split suena al lado industrial del grupo. Con un sonido algo más “vivo” que el etéreo MoRT, posiblemente los referentes más cercanos sean Odinist o 777 – Cosmosophy, pero como todo lanzamiento de la agrupación, cada trabajo tiene su encanto personal e intransferible.

Los cuatro temas que nos ofrecen son fríos, pero muy agresivos, con un patrón de batería hipnótico (en especial el de “Infra-Voices ensemble”, más cercano al de la música electrónica), voces apagadas y en segundo plano, unos riffs afilados y con disonancias e interludios ambientales que están plenamente integrados en cada corte. Todo ello para recrear ese efecto de una máquina machacando toda vida que se ponga a su alrededor, y sin remedio alguno para impedirlo. Ya sólo como EP en solitario de BLUT AUS NORD, tendría un peso enorme.

Si BLUT AUS NORD son unos veteranos (llevan 20 años dando guerra), AEVANGELIST son unos jóvenes (fundados en 2010) que ya, sin embargo, se han ganado su ración de polémica. Comenzaron con dos discos pesadísimos de black/death metal, con un sonido cavernoso saturadísimo, que rayaba el noise, pero que hizo las delicias del lector medio del foro de Nuclear War Now! Eran obras de muy difícil escucha, donde había que echarle paciencia para sacar sus frutos. Sin embargo, cual topos, se dedicaron a cabrear desde dentro a la escena que tanto los adoraba. “Writhes in the murk” de 2014, tenía un tratamiento más accesible, lo cual era de agradecer, pero encima contenía solos de saxo. Algo que gracias a gente como SHINING (los noruegos, no nos confundamos con los famosos suecos), no vemos tan raro… Pero en según qué sectores, esto no se vio nada bien.

“Enthrall to the Void of Bliss”, su siguiente opus, no era tan digerible… Pero seguía sin tener una propuesta purista. Para acabar de volver locos tanto a unos como a otros, directamente sacaron “Dream an evil dream”, un sólo tema de cuarenta minutos, sucio y ultra crudo, que también les valió su correspondiente saco de mierda. Por ello, no quiero ni imaginar la que les caerá con “Threshold of the Miraculous”, su parte del EP, consistente en único corte de veinte minutos. La canción, eso sí, sigue en la estela de AEVANGELIST: una de cal y una de arena.

Esto es una opinión muy subjetiva, pero siempre pensé que la materia prima de los norteamericanos era muy buena, pero esa producción tan peculiar y a veces artificial, les restaba puntos, con lo que, como dije antes, el sonido “amable” de Writhes… fue muy de agradecer. Aquí el fallo (desde mi perspectiva) está en la mezcla. Los primeros minutos las guitarras suenan demasiado flojas, y las baterías muy altas, tanto que a veces se comen el peculiar tono de Ascaris, su vocalista. Luego, afortunadamente, van ganando fuerza, pero la batería sigue imponiéndose demasiado.

No obstante, si lo de antes era la cal, la de arena viene por la genialidad que se les ha ocurrido, ni más ni menos que meter segmentos de hip hop en el tema, en un par de ocasiones. Y sí, incluso hay rapeos. Posiblemente, lo mejor sea que, dichas partes están completamente integradas, no son forzadas ni quedan fuera de lugar, pero la sorpresa sigue siendo mayúscula, pues antes nos habríamos esperado una sección ambiental oscura. Tal vez sea un corte largo, pero es bastante fácil de sobrellevar, comparado a lo que suelen hacer los norteamericanos. Si ya a esto, le añadimos el “morbo” de oír hip hop con black/death metal, el interés está asegurado.

Definitivamente, este split no es un lanzamiento menor, ni pretende serlo. Cada grupo ha puesto su empeño en un producto que realmente vale la pena, es auténtico, no una colección de Caras B y versiones, con el único aliciente de atraer coleccionistas. Es arriesgado, y no convencerá a muchos, y menos si nunca le habéis tenido especial cariño a ambas agrupaciones. Para quien sí se lo tenga, creo que va a disfrutar como un enano.

firmabalbo

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