BLOODY BROTHERHOOD (ESP) – Don’t break the circle, 2019

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Hace casi dos años me enfrenté por primera vez a BLOODY BROTHERHOOD. Hasta entonces no conocía a esta banda vasca y fue con un compartido con los míticos KARONTE. Su sonido era puro old-school, muy enraizado en los primerísimos CANNIBAL CORPSE pero con atmósfera oscura y pastosidad sonora, lo que me hacía sacarles paralelismos también con INCANTATION e IMMOLATION. En aquel compartido había un tema, «Thousand years of lies«, que me recordó a NECROS CHRISTOS por su mayor duración y densidad. Pues bien, dos años después vuelve la banda con Don’t break the circle, y lo que entonces asomaba la patita ahora ya es el cuerpo entero. Un trabajo de más de una hora de duración y temas que a veces rondan los diez minutos es algo por encima de la media habitual en un disco de death metal. Y es que, efectivamente, todas las influencias citadas se mantienen en este nuevo trabajo, pero ahora se han ido definitivamente hacia el lado de la atmósfera y el sonido cavernoso, recordándome también a THE CHASM, banda de la que poco se habla y que tiene todo lo indicado.

De hecho la característica diferencial de BLOODY BROTHERHOOD en este nuevo trabajo es esa. De ser una banda de temas de cuatro o cinco minutos a lo sumo, las estructuras se alargan ahora en muchos temas, dejando fluir la lentitud rítmica en combinación con acelerones y cabeceos varios. Cuando esta forma de componer se domina y se sabe mezclar bien con la excitación más inmediata del tiempo rápido, tenemos un cóctel ideal para atrapar y llamar la atención. Eso es lo que lleva haciendo toda su vida INCANTATION y es por lo que es una de mis bandas favoritas. BLOODY BROTHERHOOD lo llevan a su terreno y dan como resultado un trabajo que al principio puede abrumar cuando te das cuenta de que al quinto tema otros ya podrían haber dado por finalizado el disco. Y sin embargo, según te dejas llevar por todo lo que recrean las sensaciones son fantásticas.

Con el sonido conseguido hacen que temas como el propio «Don’t break the circle«, el fantástico y espeluznante «The impaler«, «I’m the shadow (we are the shadow)«, «Death to false king» o sobre todo la inabarcable «Behind the sacrifice» se conviertan en odas moribundas que atrapan con morbosidad inhumana. El bajo de Camps, por ejemplo, se convierte en esencial conductor de muchos momentos lánguidos en los que la voz de Baalzemon Phobos, la más pastosa y gutural, parece un susurro fantasmal y las guitarras envuelven con riffs que bien podrían ser firmados por una banda como IMMORTAL, pero reconvertida al death metal (como ya lo eran antes de llamarse así). El sonido además es muy Skosgberg, lo que añade una pátina sueca de los primeros noventa muy marcada en las guitarras (que muchas veces me suenan a UNLEASHED).

Los temas más cortos tampoco quedan cortos en variedad y en elementos. Son más crudos y directos, en especial «Kingdom of evil«, que una vez pasada su introducción tiene aires muy a DEICIDE (del Legion) por las voces dobladas y por su cariz blasfemo y frío, con rítmicas y bajo saturantes al mismo tiempo que sangrientos. O más adelante «Destroyer«, que sigue líneas similares pero con una voz más gutural y pastosa y mayor influencia de los primerísimos CANNIBAL CORPSE en los cambios de ritmo. De todas formas, ya se vaya el metrónomo por las nubes, como se quede en la pesadez rítmica y la atmósfera cadavérica, volviendo al tema del sonido, Don’t break the circle se tiñe en toda su concepción de una inquietante crudeza y oscuridad que lo cubre todo. De hecho uno es capaz de escuchar al finalizar los temas el crepitar «analógico».

BLOODY BROTHERHOOD ha hecho una apuesta arriesgada con un disco como Don’t break the circle. Ha roto la propia comodidad de la estructura más encorsetada y ha apostado por dejarse llevar por sus propias emociones para transmitirlas al público que les escucha en forma de oscuridad. Para mí el objetivo lo han conseguido con creces.

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