BLADE KILLER (USA) – High risk, 2018

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Las tendencias nostálgicas en el metal llevan ya unos años gozando de buena salud y todo parece indicar que volvieron para quedarse. Dentro de ellas llama especialmente la atención la recuperación por parte de algunos grupos del estilo británico de principios de los ochenta. Si bien parece imposible que un estilo así se torne hoy día en una moda mainstream rentable, en realidad tampoco lo fue en su apogeo hace ya casi cuarenta años. En realidad el auge de la NWOBHM duró muy poco y la gran mayoría de grupos que salieron de ella no llegaron a convertirse en fenómenos de masas. Es llamativo por ello que aún en nuestros días haya tantas bandas que acuden a beber de esa fuente de creatividad.

Si vemos alguna foto de BLADE KILLER nos encontraremos con un grupo multicultural de origen americano, pero si escuchamos High risk sin saber nada de la banda podríamos pensar perfectamente que fue grabado en Londres en 1983. Este quinteto californiano puede encuadrarse en lo que ahora alguna gente llama “metal tradicional”, aunque personalmente encuentro este adjetivo poco adecuado. En cualquier caso, el estilo del grupo es ciertamente atractivo. Combina la velocidad y el nervio de JAGUAR o TANK con las melodías y el gusto por lo épico de DIAMOND HEAD o, sobre todo, IRON MAIDEN. Imaginad la sección rítmica de los dos primeros ejemplos con las guitarras y la voz (que en ocasiones recuerda mucho a Paul Di’Anno) de los otros dos. High risk no esconde sus influencias y lleva con orgullo la bandera del sonido más clásico y genuino.

Precisamente por ello el álbum cuenta con todas las virtudes y todos los problemas que se suelen encontrar en este género. No todos los temas son igual de sólidos, pero la sensación general tras escuchar el disco es de satisfacción. Y cuando la fórmula funciona, funciona a las mil maravillas. La combinación de tempos rápidos y las típicas melodías dobladas nos otorga los mejores momentos del disco, donde el movimiento y la adrenalina toman total protagonismo. Es el caso de la homónima “High risk” o mi favorita, la tremenda “Midnight sinner”.

En cuanto al sonido del disco, hoy día tenemos claro que cuando un disco suena mal suele estar hecho aposta. Es un recurso muy común cuando algún grupo quiere sonar a antiguo, y en estos estilos tradicionales es habitual. BLADE KILLER clava el estilo clásico incluso en este aspecto, huyendo de la sobreproducción moderna pero sin “emborronar” el producto innecesariamente. No hay un sonido sucio forzado ni ninguna de esas tonterías que hace la gente hoy.

Esto es extensible a todos los aspectos del disco: BLADE KILLER es un proyecto de intenciones genuinas que, justamente por eso, evita sonar anticuado o ser una mera imitación. High risk nos recuerda lo mejor del heavy metal y se erige como un prometedor debut para un grupo al que espero que le vaya muy bien en el futuro.

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