BLACK WIZARD (CAN) – Livin’ oblivion, 2018

Enlaces: Facebook

Las bandas que se venden como “revival” son peligrosas por dos razones: no creerse lo que están haciendo o, aún creyendo en lo que hacen, no lograr transmitir. Lo primero suele ser preludio de un pronto cambio de estilo o disolución. Lo segundo puede dar lugar a convertirse en una máquina de hacer churros y no decir nada. BLACK WIZARD viene precedida por lo que para mí ya es patente de calidad en una banda, su procedencia canadiense, y su pasado discográfico con tres discos y diez años a sus espaldas me hacía suponer que en el primer supuesto no nos encontrábamos. Me quedaba comprobar lo segundo y doy fe que tampoco es el caso. Durante tres cuartos de hora de reloj Livin’ Oblivion ha logrado divertirme y desmelenarme a partes iguales.

Me han recordado bastante (y de hecho tienen paralelismos estilísticos) a nuestros GRIM COMET, que en estudio y sobre todo en directo me vuelven loco y eso que lo suyo ya se hacía hace cuarenta años… A falta de comprobar si BLACK WIZARD lograrán lo mismo en directo (y vienen en marzo con ANCIIENTS, con lo que lo comprobaremos), este cuarto disco en la carrera de los canadienses es uno de esos discos que lamentas que salga en enero, porque de buena gana que estaría en la lista de los mejores del año si saliese en diciembre, aunque sólo sea por la capacidad de sorpresa y la mucha diversión que genera.

Sonido setentero en formas y desarrollos, heavy metal rudo y arcaico basado en el riff marcadamente pesado y rítmico, solos a lo New wave of british heavy metal y voz cruda pero audible son las cartas que presentan BLACK WIZARD, algo así como BLACK SABBATH, ANGEL WITCH y SATAN, pasado por el cariz más agresivo de VENOM o MOTÖRHEAD y algo de proto-thrash a lo TANK que recuerda a los primeros METALLICA o MEGADETH. Temas más doomies como “James Wolfe“, “Eternal illusion” o “Cascadia” (este último es puro BLACK SABBATH), cortes más crudos pero con riffs stoner como “Two of these nights” o “Heavy love” y los temas más agresivos y acelerados como el increíblemente bueno “Feast or famine” o “Portraits” son el menú que compone este disco.

Una producción sencilla y natural sirve de ropaje a un trabajo que fluye por sí mismo tanto en la parte rítmica, la más conseguida, como en la solista, donde más aire clásico uno se encuentra, y la voz de Adam Grant, que sin ser rasgada es intrínsecamente sucia, llenándolo todo. Con todo esto, donde la innovación brilla por su ausencia, BLACK WIZARD dota de una personalidad brutal a sus composiciones, con giros inesperados, partes muy inspiradas que se te quedan a la primera, detalles de calidad y que denotan que sus miembros han escuchado mucha música… En definitiva BLACK WIZARD logra hacer suya una forma de expresarse que para nada le es propia o única, pero con entusiasmo transmiten energía y eso se agradece.

Livin’ Oblivion es un pastiche sí, pero no por ello es menos interesante. BLACK WIZARD se cree lo que hace y lo ha interiorizado de tal forma que en este trabajo parece que uno se encuentre a finales de los setenta o principios de los ochenta. En bucle lleva ya un tiempo en mi cabeza, por algo será. Una máquina del tiempo en toda regla.

Comparte:

COMENTARIOS