BLACK PEAKS (GBR) – All that divides, 2018

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Supongo que después de diez años sabréis de sobra que en esta página se reseñan discos de bandas underground. De grupos cuya pasión es la música y pasan de contratos con grandes discográficas y lo único que quieren es tocar su música y que a la gente le guste. Pero también de aquellos que están dando sus primeros pasos y que todavía no han alcanzado el estrellato, categoría en la que entran los británicos BLACK PEAKS.

Las sensaciones que me ha dejado su segundo álbum All that divides se asemejan a las que me dejan pocos futbolistas ahora que mi “carrera periodística” transcurre hacia el periodismo deportivo: estos chicos lo van a petar y yo estoy disfrutándolos ahora que los conoce muy poca gente. Vamos, lo que mucha gente -demasiada- ha dicho sobre Rosalía en las últimas semanas. Con la diferencia de que yo lo estoy diciendo en serio y no por tirarme el pingüi.

En ese intento de ponerle puertas al campo que tanto nos gusta a los periodistas se ha calificado a su música de metal progresivo. Y no seré yo quien lo niegue, puesto que hay temas cercanos a los siete minutos de largo desarrollo instrumental, con cambios de ritmo y bellas melodías reminiscentes de bandas como TOOL en “Aether”  y “The midnight sun“, en las que el cantante Will Gardner prácticamente imita a Maynard James Keenan en algún momento. De características similares, pero con influencias más post-rockeras, están “Across the great divide” y “Slow seas“, dos temas mucho más pausados donde consiguen dibujar bellas atmósferas características de este género.

Precisamente una de las principales virtudes de BLACK PEAKS es la de conseguir trasladar estas atmósferas y pasajes instrumentales de muchísima calidad a temas mucho más cortos y concisos, añadiéndoles además unos estribillos de la factoría MASTODON: de gran factura, melódicos e incluso pegadizos, como “Home” -con una melodía vocal que te pone los pelos de punta-, la inicial “Can’t sleep“, la más experimental “Eternal light” o “Electric fires“, en la que tienen algún que otro arrebato espasmódico a lo THE DILLINGER ESCAPE PLAN. A caballo entre estas dos vertientes del grupo, y sirviendo quizás como cierre del círculo, “Fate I&II“, con un estribillo mucho más simple que los de sus antecesores.

Sin inventar la rueda, porque en sus canciones se aprecian toques de los artistas que los influenciaron, han creado un sonido personal y fresco que ya les ha llevado a acompañar de gira a algunos de sus ídolos, como THE DILLINGER ESCAPE PLAN o MASTODON. Cuando triunfen dentro de unos años, recordadlo, aquí lo leísteis primero.


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