BLACK GOAT VOMIT (ESP) – Tomenting the holy, 2017

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El mundo del black metal ha pasado por todos los sonidos y producciones. Mientras que la pesadez y el sonido grueso del death metal se ha mantenido de una forma más o menos constante (hablo del death metal en sentido clásico), el black pasó de la crudeza al sinfonismo, del sinfonismo a la crudeza, de ahí a la pomposidad, al sonido cristalino y armónicamente avanzado… Ahora, en medio de las corrientes post black, sólo unas pocas bandas mantienen ese laconismo de crudeza y blasfemia de los orígenes. Y las que lo hacen suelen acabar por ser unas caricaturas de sí mismas. El problema es que nuestros oídos no están tan preparados o predispuestos y eso puede hacer que sintamos rechazo inicial ante determinados productos. Un poco de esto me pasó con BLACK GOAT VOMIT. El dúo de Sant Feliu de Guíxols se tiene bien aprendida la lección a lo BEHERIT, BLACK WITCHERY, BLASPHEMY… lo suyo es crudeza sádica y tormentosa. Y al principio esto hace sangrar nuestros oídos.

Tormenting the holy es un disco interesante. El debut del grupo utiliza una buena mezcla de thrash y death blackerizados y pasados por la batidora de los primeros noventa. En la producción y las partes más death me recuerdan a los franceses VORKREIST, grupo que siempre me entusiasmó en su forma de componer, pero que me parecían muy planos por su manía de infraproducirse. BLACK GOAT VOMIT quiere hacer igual: buscan un sonido que opaque su música para hacerla aún más salvaje y esto hace que el trabajo peque de constante y uno se pierda buenos detalles si no hace una escucha activa y metiéndose en las intenciones primigenias del grupo. Lo principal es la voz de ZVDW, sepulcral y tirando tanto de alarido como de guturalismo satánico. Además me parece inventiva, utiliza cada registro con buen criterio y ya sea en un momento acelerado que lo ralentiza a lo MAYHEM, como pasa en “Altar of the Succubi (One-eyed whore)“, o acorde con los cambios rítmicos como en la martilleante “Hooves trample the cross“.

Por otro lado tenemos una estructura rítmica bastante lograda, muy adictiva, tanto desde los patrones de batería, como desde el punto de vista de los riffs, a veces con una influencia thrash tal que nos hacen mover la cabeza solos, como en “The headless bull of heaven“, que además contiene un buen solo con carga melódica que sobrevive a la tempestuosa producción; o la parte inicial del ya citado “Hooves trample the cross“. Finalmente tenemos las atmósferas. Aquí es donde BLACK GOAT VOMIT ha optado por recrear oscuridad no solo con las guitarras de corte noruego afilado, sino con la producción pastosa que sin llegar a los niveles casi de plug and play que en su momento tenían GODÜS, han realizado en tan solo cuatro días, incluyendo grabación, mezcla y post producción. En mi opinión no hacía falta llegar tan lejos en este sonido para recrear esa oscuridad blasfema, pero también es cierto que la calidad que hay debajo de este sonido acaba por salir y convertir Tormenting the holy en una pieza interesante.

Aunque uno tenga la sensación de estar en medio de un túnel del viento decibélico, BLACK GOAT VOMIT transmite negrura vomitiva y satánica con buen criterio en Tormenting the holy. En poco más de veinte minutos se desciende a los infiernos catacúmbicos y un amasijo de hierros sónicos nos atrapa sin dejarnos hueco por el que respirar. Una vez que nuestros tímpanos se acostumbran y nuestras entrañas tocan el fuego, la tormenta infernal está servida.

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