BLACK FUCKING CANCER (USA) – Black fucking cancer, 2016

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blackfuckingcancer00El ser humano es un animal completamente despreciable, capaz de desearle mal al prójimo o alegrarse de sus desdichas. Todos, en alguna ocasión, hemos dicho alguna barbaridad de la que nos hemos arrepentido minutos más tarde (o no…). Entre ellas, ¿quién no le ha deseado la muerte a otra persona o al menos, que contrajese un cáncer? Pues de ese sentimiento de odio puro y duro, nacen BLACK FUCKING CANCER. Un trío que, salido de San José, en California, han parido uno de los discos con más mala hostia de este año y posiblemente uno de los mejores trabajos en lo que va de este 2016.

Sin embargo, cuando uno piensa en mala hostia en el black metal, tiene a imaginar algo tipo MARDUK, BLASPHEMY, ARCHGOAT… Canciones por lo general breves, llenas de solos caóticos y con baterías frenéticas. Poniendo un símil, serían como el típico pirado que mata a su madre a 200 cuchilladas, hasta que ya no queda ni un sólo centímetro de piel por destrozar. En cambio, BLACK FUCKING CANCER son aquel maníaco que afila un machete oxidado, y se toma su tiempo en clavarle la hoja a su víctima, la retuerce dentro de sus entrañas y disfruta de la cara de dolor de su pobre presa. El óxido sería el sludge y el doom con el que bañan sus composiciones. Algo que en Norteamérica se les suele dar muy bien, como demuestran trabajos como los de COFFINWORM, LORD MANTIS o PRIMITIVE MAN.

Las canciones no fluyen: Se retuercen, suenan feas, horribles, sucias y mentirosas. Matizaré este último adjetivo: Son unos temas mentirosos porque no avisan de lo que encierran en su interior. La trampa comienza con “A sign of burning flesh” una canción furiosa y bastante ortodoxa. Además, la producción tiene un punto maquetero que la hace más cruda si cabe (sin embargo, incluso podemos oír el bajo). Tiene incluso mérito que no nos aburra en siete minutos. Odio puro y duro… y lo peor está por venir. Que “Acid ocean” dure doce minutos, ya nos hace sospechar de que igual los tiros no van a ir en la misma dirección. Y así es, la canción se zambulle de lleno en la oscuridad, con los armónicos sucios típicos del sludge. De aquí en adelante los géneros lentos irán tomando más sitio, dejando, por supuesto un sitio a la rabia acelerada que estos pirados de San José manejan también a las mil maravillas.

Pero el punto con el que realmente BLACK FUCKING CANCER me ganaron, fue con algo bastante sencillo, como es la transición entre “Blood stained whore” y “SinnRitualVoid”. Empieza uno donde acaba el otro. Ruido y riffs eternos. El machete oxidado está en nuestras entrañas, la hemorragia no para de escupir sangre y el asesino no tiene ánimos de parar. Los golpes de batería, caóticos, están hechos para ponernos más de los nervios.

Cada instante de silencio entre tema y tema es casi un regalo, porque sabemos de sobra que el siguiente corte será otra explosión de rabia con la que quedarnos sordos y nos reviente la cabeza. Ya se pongan veloces o lentos, son una montaña rusa de ira, un no parar. Todo cubierto con una gruesa pátina de oscuridad e insalubridad mental, con algún que otro sampler desagradable que me ahorraré, para no fastidiar la sorpresa.

Ni una sola canción sobra, ni un sólo riff que sobre. Los cambios de ritmo son casi perfectos, teniendo incluso ciertas influencias del hardcore escondidas entre tanta oscuridad blacker. Todo muy ligero, sutil, hecho casi con pincel, pero que a la hora de la verdad gana una fuerza brutal.

Si con un sólo disco han sabido poner un listón tan extremadamente alto, los de San José pueden llegar a hacer cosas muy grandes. O bien causar una tremenda decepción. Queda en sus manos.

firmabalbo

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