BLACK CROWN INITIATE (USA) – Violent portraits of doomed escape, 2020

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Si de algo se puede presumir dentro de la escena extrema estadounidense es de tener el catálogo más abrumador de death metal progresivo y técnico (o ambos a la vez) de todo el planeta. La cantidad de bandas de calidad que salen del poderoso país norteamericano es tal que si lo intentas analizar resulta hasta absurdo. Entre esa ingente masa de grupazos tenemos al  combo de Reading BLACK CROWN INITIATE, quienes editan su tercer larga duración a través de Century Media Records, titulado Violent portraits of doomed escape, que supone la confirmación de que los de Pennsylvania han venido para quedarse.

Cincuenta minutos de death metal progresivo sin ningún tipo de desperdicio. Todo suena en su sitio, con sentido, a su debido tiempo, y es ejecutado con un aplomo y destreza apabullantes. Producción natural e impecable pero moderna, nítida y al mismo tiempo con cierto velo neblinoso que le da un rollete inquietante al disco. Discazo el que se ha marcado este cuarteto, representando diferentes variantes de un estilo que no entiende de fallos o de medias tintas en lo que a la habilidad ejecutiva se refiere. Pero lo progresivo tampoco entiende de mediocridad; quiero decir con esto que no vale mucho que sepas tocar muy bien y hacer progresiones enrevesadas si las composiciones carecen de sentido y de sentimiento. En BLACK CROWN INITIATE se toman muy en serio eso de transmitir cosas fuertes en el oyente, ya sea por mediación de su cara más agresiva o de la más apacible. Estos norteamericanos tienen el don de convertirse en un letal avatar de metal extremo progresivo y formar comunión con el Cosmos musical, fundiéndose en un fenómeno que cada vez irá ocurriendo con más frecuencia gracias a esa gran oferta de bandas y la necesidad de las mismas por despuntar y llamar la atención del público.

Una de las cosas que más me gustan de BLACK CROWN INITIATE es esa capacidad de la que hablaba en el anterior párrafo para equilibrar lo bonito con lo impetuoso, provocando un contraste magnífico que embauca con mucha facilidad. Cuando esta peña se pone burra, son de los que más, enfocándose los esfuerzos de las cuerdas en mostrar un death metal progresivo muy moderno que coquetea con el groove, con el djent, el metalcore o incluso algunos ramalazos de math. Sea como fuere, cualquier pincelada está aplicada con inteligencia y criterio, sonando todas las repeticiones apropiadas, todos los quiebros y cambios de ritmo en su sitio y, sobre todo, las progresiones, que sirven casi de hilo conductor para toda esa energía compositiva, se toman el tiempo necesario para ir mostrándote el camino que va a llevar cada corte, pero sin que dejes de tener la sensación de que todo el trabajo es como una sola pieza que te lleva por rincones inexplorados de tu propia mente.

Crean atmósfera y ambientación con (aparentemente) muy poco, lideradas principalmente por esos pasajes acústicos marca de la casa, que no únicamente aportan tranquilidad y belleza a las piezas, pues también van lanzando guiños al folk, lo cual no hace más que aumentar la riqueza musical de este soberbio ejercicio de música extrema. También suman muchísimos elementos ambientales como sintetizadores (brutales los que suenan en “Death comes in reverse”), coros, diferentes tipos de narraciones guturales, voces tribales (a destacar ese ‘throat singing’ que protagoniza el interludio “Bellow”), esa especie de mandolina que suena en “Holy silence” (una de mis favoritas) y algún que otro recurso más por parte de guitarras que aportan litros y litros de una sustancia que propicia que la imaginativa se dispare, como cuando abusas de las drogas psicotrópicas.

Por supuesto, a pesar de que las guitarras son las que proponen la mayoría de figuras y estructuras, éstas son bien custodiadas por bajo y batería. El bajo, por un lado, suena importante, nítido, con cuerpo, y no se limita a seguir las tónicas de las guitarras sino que tiene sus propios versos, su propio lenguaje, aunque en momentos necesarios sí que cumpla la función básica del bajo que es reforzar esos huecos que quedan entre guitarras y batería y darle énfasis al ritmo. La percusión, por otro lado es simplemente acendrada, sin ninguna fisura, jugando incesantemente con todo el kit, proponiendo precisas combinaciones de timbales en las progresiones y en los cambios de ritmo, ofreciendo buen repertorio en las figuras con platillos, afiladisimos blast beats, brutal con el bombo, variada a más no poder… vamos, creo que no se le puede sacar ni un puto fallo. Toda ella a cargo de Gabe Seeber, actual baterista en THE KENNEDY VEIL y quien ya haya compartido formación o colaborado en estudio o directo con bandas como ARKAIK, VALE OF PNATH, PLAGUE WIDOW, ALTERBEAST, THE FACELESS o DECREPIT BIRTH, por nombrar unas cuantas.

Pero como cuando te dejas tu guarnición favorita para el final cuando vas a un restaurante, me gustaría comentar la labor vocal de Andy Thomas (también a cargo de una de las guitarras), quien aporta con su voz casi el cincuenta por ciento de la identidad de BLACK CROWN INITIATE, proponiendo melodías que hipnotizan y te transportan a planos extraterrenales, confeccionando redes de melodía que se entrelazan con las propuestas por las guitarras acústicas pero también sonando a su debido tiempo cuando la instrumental está en su punto más álgido de agresividad.

Si te va el rollo que hacen bandas como NE OBLIVISCARIS (aunque bastante menos folclóricos), RIVERS OF NIHIL, GOJIRA, VIRVUM o BEYOND CREATION y todavía no conoces a BLACK CROWN INITIATE, es que eres un cara acelga.

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