BLACK ABSINTHE – Decadence, 2012

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Os presentamos el último trabajo de los guipuzcoanos BLACK ABSINTHE, banda algo difícil de clasificar, y más tras escuchar este “Decadence“, editado en el pasado 2012. Se trata de una colección de ocho temas con una base instrumental extremadamente pesada, con trazos de doom, un sonido himnótico, y unas voces de ultratumba: ya os podéis hacer una idea de la oscuridad que albergan sus creaciones sin escuchar una sóla nota, ¿verdad?
 
De todos modos como digo no se trata de una banda encasillada en un sólo estilo, ya que al menos instrumentalmente tocan palos a priori distintos entre sí, con un nexo de unión: unas voces, excesivamente similares en todos los temas, que hace que a pesar de que la base instrumental varía entre los distintos cortes – yendo desde los ritmos machacones de Decadence o Children of the bloody time a los experimentos rítmicos en The end of times, o la movida We don’t give a damn – el resultado sea algo “plano”. Por lo tanto nos encontramos ante una pequeña paradoja: conjugación de estilos algo ecléctica pero con un resultado similar en casi todos los cortes. Si esa era la intención de la banda desde luego que lo han logrado.
 
Dicho esto, voy a intentar seguir abordando el análisis de “Decadence” de una forma algo global, y no desgranarlo demasiado. El sonido del álbum es compacto y reconocible: los riffs de guitarra son sencillos pero no exentos de calidad, aunque con ese deje doom en casi todos los temas se pasean en el filo del tedio a lo largo de todo el trabajo. Habría que comprobar cómo funcionan estos temas en directo para que el pulgar se gire hacia arriba o abajo en este aspecto.
 
Las notas más reseñables, por aquello de que se salen un poco de la tónica general del álbum, son el solo “heavy”de guitarra de Dying Roots (el único medianamente reconocible en todo el álbum si no me equivoco) y las voces limpias de Time is on my side a cargo del baterista Álvaro: unas voces pausadas, melancólicas, con unas reminiscencias góticas muy ochenteras, que recuerdan incluso a THE CURE, y que por inesperadas acaparan mucho la atención. Es por esto, y por ser el tema más rico en matices del álbum, que considero éste corte como el más destacable, y el inicio de la sección más amena del álbum, ya que a continuación descargan el ya mencionado We don’t give a damn, muy buen tema que incita a cabecear durante todo el desarrollo del mismo, y tras la nuevamente “machacona” The blacksmith  cierran con Stand, fight and break, que si bien sigue la tónica sonora de este “Decadence“, contiene unos pasajes orquestados y una complejidad instrumental que la convierten en un buen cierre.
 
En definitiva: se trata de una banda curiosa, interesante, merecedora de atención… pero el hecho de que lo mejor del álbum sean los temas que se alejan más del sonido general del mismo nos lleva a pensar que esa linearidad, sobre todo en las voces (que dicho sea de paso la pronunciación en inglés es algo mejorable), les da un margen de progresión muy alto, si es que se decidieran a arriesgar un poco más en sus composiciones.
 
 
 
 
 
 
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