BIG BANG – Diez Tragos, 2012

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El pasado 26 de marzo salía a la venta el segundo disco de los badaloneses BIG BANG, el cual –al igual que el anterior- invitaba de primeras a la compra del mismo gracias a una interesante portada.  Cedida por Adela Caamaño, y basada en la obra original “Esòfag Mutant” realizada sobre lienzo en 2010, no desmerecía en absoluto aquel fantástico artwork de Sin Renuncia a la Esperanza, su anterior trabajo.

Aquel primer largo salía al mercado hace dos años, bajo el sello Nat Team Media, que se había interesado por el grupo a raíz de escuchar su maqueta de 2009 “Oír y Callar”. De hecho, los temas de la demo fueron incluidos en aquel disco debut, junto a nuevas composiciones que seguían la línea de las primeras. Suponía una irrupción interesante en la escena metalera nacional, ya que BIG BANG, a pesar de tener unas influencias claras y unos grupos “referencia”, sí contaba con un sonido que ya atisbaba una cierta personalidad.

Esa inmutabilidad entre demo y primer largo, queda rectificada en Diez Tragos, disco en el que el grupo ha apostado por la autoproducción. Se trata, esta vez, de diez canciones –al igual que en Sin Renuncia a la Esperanza– con más matices, con un mayor cromatismo y riqueza en detalles, que curva en cierto modo una posible linealidad atribuible a su trabajo anterior.

No obstante, BIG BANG sigue siendo BIG BANG, pero más frescos a la vez que maduros. Una posible contradicción si no fuera porque siguen teniendo ese sonido sôberiano en cortes como el inicial Dueño de mis Sueños, o ese aire funk / fusion de grupos como EL GRAN BONOBO o LIVING COLOUR en Soy Inmortal, donde el grupo juega con sonidos 70’s contemplados desde su perspectiva, que no podía ser más que la actual.

Asimismo hay momentos para esos toques electrónicos, a lo BRAINJUICE, que conocimos con aquellos lejanos Siento el Dolor y No Fue por Error, con No Soy un Ángel, uno de los mejores cortes del disco, si no el mejor.

Quedándonos en todo esto, podríamos deducir una cierta involución respecto a los inicios con aquella demo de hace ya más de tres años. No es así. Esta vez hay lugar para voces rasgadas y una mayor agresividad no observada hasta entonces, con Descifrar los Signos y el esquizofrénico Sufrir. Incluso hay tiempo para añadir algún toque árabe en Crucifícame

Ese protagonismo vital de la base rítmica en la música de BIG BANG, que era incluso más evidente en “Oír y Callar” (2009), se hace sentir en Ver Llorar Desiertos, canción que esconde un estribillo muy melódico. Por lo demás… guitarras 100% metalizadas  en La Eternidad, que contrastan con la delicadeza de las líneas vocales, y el interesante “outro” Franco Is Dead, que tiene la virtud de crear un espectáculo audiovisual en nuestra mente.

¿Para qué más? Creo que es suficiente. Buen trabajo, sin duda, que capta un grupo en continuo crecimiento, y donde se  reflejan aspectos escondidos en el pasado. Con unos “tragos de más” el grupo los ha hecho explícitos… y para bien.

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