BERRI TXARRAK (ESP) – Bilbao – 14/07/2019

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Ya lo habré dicho alguna vez por aquí, pero todos los conciertos de BERRI TXARRAK son especiales. Es una de las pocas bandas que cambia de setlist cada noche y cuyas actuaciones en grandes recintos tienen un aura especial. no hay que olvidar que, aunque en 2018 llenaron el BEC de Barakaldo, a principios de año realizaron una minigira por pequeños recintos de Euskadi y Navarra y que en el resto del mundo actúan en salas. Los de Lekumberri tienen un pie en el mainstream y el resto del cuerpo en el underground.

Bilbao fue una de las ciudades que visitaron durante la minigira anteriormente mencionada. No descarto que por ello hayan decidido celebrar este concierto especial en la capital vizcaína, en Kobetamendi, en el mismo recinto que ese fin de semana había albergado el BBK Live. De hecho, fue Last Tour -organizadores del festival bilbaíno- la que se encargó de organizar el evento y los desplazamientos.

Todos los que acuden al BBK Live destacan precisamente lo bien organizado que está, especialmente todo lo referente a los desplazamientos… pero para este concierto la verdad es que dejó bastante que desear, porque fue todo bastante caótico: la decisión de concentrar en San Mamés todos los autobuses que subían y bajaban del recinto dejó colas kilométricas y aglomeraciones en el transporte público, especialmente a la hora de volver. Y sí, yo fui uno de los afectados. La anécdota que viví en el viaje de vuelta a casa la contaré más adelante… o la dejaré para mi autobiografía.

Como era de esperar, el ambiente que se respiraba antes del concierto era que estábamos ante un día grande. 20000 personas -el doble que hace un año en el BEC– venidas de todos los rincones de la península se congregaron en las campas del monte Kobeta para, seguramente, despedirse por última vez de BERRI TXARRAK. Y es que, aunque su último concierto se celebrará en Pamplona, el aforo del pabellón no satisfizo la excesiva demanda de entradas de sus seguidores. Esta multitudinaria actuación de Bilbao ha servido para que muchos de los que se quedaron sin entrada hayan podido ver a los de Lekumberri por última vez antes de su hiato.

Con un cuarto de hora de retraso sobre el horario previsto la BROKEN BROTHERS BRASS BAND aparecía entre el público, por el foso central en el que estábamos situados los fotógrafos, interpretando un popurrí con algunas de las melodías más conocidas de BERRI TXARRAK, lo que le daba a la actuación un tono festivo y charanguero que no encaja mucho con la seriedad y sobriedad que tienen sus conciertos. Poco después, la banda salía de backstage, saludaba al público y, al igual que en su minigira por salas, comenzaba a interpretar «Beude«, su homenaje musical a los recintos en los que comenzaron a actuar. Continuarían con una rareza que han recuperado este año para el directo, «Gelaneuria«, y el primer hit de la noche: «Jaio. Musika. Hil«, interpretada a viva voz por todos los presentes. Destaca que me dio la impresión de que la banda interpretó esta canción a menos revoluciones que en otras ocasiones que les he visto en directo.

Continuarían con otros dos hits de reciente factura, la mestiza «Spoiler» y la mastodoniana «Etsia«, para descargar otra rareza recuperada para esta gira de despedida: «Izena, izana, ezina«, un tema con un sonido que devolvía a todos los presentes a comienzos del siglo XXI. Nada más concluir la canción, y mientras la banda afinaba sus instrumentos, un pipa sacaba un pie de micro: señal inequívoca de que era momento de la primera colaboración de la noche: Jurgi Ekiza de WILLIS DRUMMOND salía al escenario como un vendaval para interpretar la hardcoreta «Ez dut nahi«, que encajaba como un guante con su voz. Merece la pena destacar que se nota que prácticamente todos los temas fueron consensuados entre banda e invitados, adecuándose a las características de cada uno, por lo que las interpretaciones finales enriquecieron los temas y ganaron muchos enteros.

La deliciosa «Zertarako amestu» y «Libre» servirían como intermedio hasta la aparición de la siguiente invitada: Aiora de ZEA MAYS, que interpretó a dos voces la musicalización en onda DEFTONES del poema «Aspaldian utzitako zelda» de Joseba Sarrionaindia y «Bisai berriak«, que el público dedicó a los jóvenes de Alsasua.

Otra rareza recuperada para esta gira, la alternativa «Ez«, daba paso a una colaboración que estaba cantada: «Iraultza txikien asanblada» junto a un Aritz Mendieta de DEABRUAK TEILATUETAN que se ganó al público con sus locos movimientos de cadera y pierna. Como recordó Gorka Urbizu antes de interpretar el tema, el cantante guipuzcoano está alejado de la música desde la disolución de la banda. A continuación, acometieron «Zaldi zauritua«, tema que, sin haber sido lanzada como single, ya se ha convertido por méritos propios en una de las canciones preferidas de su público.

Los pipas sacan un sintetizador y un pie de micro y Gorka saca una Telecaster: era momento para que BERRI TXARRAK coqueteasen con el indie, y para ello harían su aparición el hiperactivo teclista Martí Perarnau IV y el guitarrista Ricky Falkner. Con ellos en el escenario, la banda interpretaría prácticamente en su integridad el EP Helduleku guztiak: «Aditu bihurtuak«, la funky «Helduleku guztiak«, «Lemak, aingurak» -interpretada íntegramente en euskera por David Ruiz de LA M.O.D.A., algo que fue aplaudido por el público. Aunque siendo un poco tiquismiquis, eché en falta algunos versos de «PRMVR«, el tema de los burgaleses en el que colabora Gorka cantando en euskera, más aún teniendo en cuenta que el resto de integrantes estaban en la zona VIP-, la deliciosa «26 segundotan» -otra rareza- y «Poligrafo bakarra«.

La calma, los ritmos bailongos, la clase y la melodía daban paso a… la tralla. El bajista David González tomaba el micro para pedirle a todo el público -incluso a su madre- que se pusiera de rodillas y que saltase al ritmo del riff numetalero de «Ikasten«… y lo consiguió. Seguiría la hardcoreta «Isiltzen banaiz«. Casi sin darnos cuenta, el humorista Facu Díaz sustituía a Galder Izagirre en la batería y Toni Mejías de LOS CHIKOS DEL MAIZ aparecía para rapear unas estrofas -en euskera y castellano- en «Betiko leloaren betiko leloa«, otro tema de corte nu metal. Sonaban los primeros acordes de «Mundua begiratzeko leihoak«, pero el polifacético artista Matxet hacía acto de presencia en el escenario al grito de «¿esto no es el circo de BERRI TXARRAK?» y daba comienzo el momento más caótico de la noche, la interpretación de «Zirkua«, en la que Matxet se encargaría de los guturales y de brincar por todo el escenario antes de saltar hacia las primeras filas.

Tras el caos, la interpretación a dos voces junto a Iseo de «Eskuak» trajo la calma por unos segundos, antes de que la banda arremetiese con «Biziraun«, interpretada también por una Iseo que no paraba de saltar y sonreír, demostrando a las claras que estaba realmente emocionada por vivir todo eso junto a una de las bandas que más han influenciado en su carrera. No hace falta señalar que el público se volvió loco en cuanto escuchó las primeras notas de la línea de bajo del tema.

La locura continuaría con la aparición de Matt Sharp, ex bajista de WEEZER, grupo que clausuró el BBK Live el día anterior y del que los propios BERRI TXARRAK se declaran admiradores. Para que veáis como es la vida. El cantante americano dio un pequeño speech al público, admitiendo que había salido ataviado con dos camisetas con la letra B en homenaje a BERRI TXARRAK, y la banda interpretó la que sería la primera cover de la noche: una no muy celebrada «Friends of P.» de THE RENTALS, la actual banda de Sharp, que renombró la canción como «Los amigos de B» para a continuación acometer otra colaboración que estaba cantada: la acelerada y hardcore-punky «FAQ«, en la que el músico norteamericano salió al escenario con la prometida segunda camiseta y unas gafas estrafalarias.

El hardcore continuaba con algunas de las canciones más rabiosamente melódicas de los navarros: «Zerbait asmatuko dugu» y las muy celebradas «Hitzen oinarri ahula«, «Zuri» y «Bueltatzen«. Entre medias, el sosiego lo puso la reinterpretación de «Oreka» que la cantautora Anari realizó a su manera acompañada por Txap de LISABÖ en la guitarra antes de que la banda se incorporase para la interpretación sui generis de la canción.

Nuevamente, la colocación de un pie de micro anticipaba la aparición de un invitado. Gorka sacaba una Les Paul y se dirigía al público para admitir que iban a interpretar una canción muy importante para ellos: «David eta Goliath» de SU TA GAR, que la banda interpretó prácticamente en su totalidad ellos solos hasta que Aitor Gorosabel hiciera acto de presencia en el momento del solo de guitarra, interpretado por él, y a continuación arrancarían con «Oihu«, posiblemente el tema más conocido de BERRI TXARRAK.

Momentazo a lo All Star de la NBA, pensé yo. A match made in heaven, que dirían los angloparlantes. Shippeo, como dicen los chavalitos: las dos bandas de metal más importantes de Euskal Herria juntas en un escenario interpretando sus dos éxitos más importantes. Y encima repartiéndose halagos entre ambos. Algo histórico, único, que jamás pensaríamos ver con nuestros ojos. Sin lugar a dudas, el momento más especial de la noche. Y la banda se despedía del escenario por primera vez.

Gorka Urbizu salía al escenario junto a su hermana Nerea, que se sentaría en el piano, y recogía el guante lanzado por el público un par de horas antes para dedicarle una emotiva versión en acústico de «Min hau» a los chavales de Alsasua, para que a continuación hiciese su acto de aparición el invitado más esperado de la noche: Enrique Villarreal, ‘El Drogas‘, historia de la música de este país que, acústica de doce cuerdas en ristre, interpretaría «Maravillas«, otra colaboración más que cantada si tenemos en cuenta el interés que tiene el ex-cantante de BARRICADA por todo lo acontecido en Navarra durante la Guerra Civil y que plasmó magistralmente en el disco La tierra está sorda.

Tras este pasaje acústico, la banda al completo volvía a hacer acto de presencia e interpretaría la declaración de intenciones «Ikusi arte«, una «Denak ez du balio» en la que, sorprendentemente, no salió ningún invitado. Gorka volvía a coger el micro y lanzaba una invitación a todos los jóvenes que habían acudido al concierto y pedirles que el euskera y la cultura vasca tenían que seguir vivos, y les invitó a formar un grupo de música, de teatro, de danzas… Y a los que ya lo tenían les exhortó a que ensayaran el día siguiente, antes de recordar el lema de la banda: «Ez dadila haria eten«, que no se detenga «el hilo», antes de interpretar «Katedral bat«, que pese a aparecer en su último disco se ha convertido en un auténtico himno. A ritmo de «Obladi, oblada«, todos los invitados salieron al escenario a bailar y a despedirse del público.

A tenor de todo esto, me surgen varias reflexiones: ¿BERRI TXARRAK habría podido hacer este concierto en el BBK Live? Si hubiese ocurrido eso… ¿la comunión público-banda habría sido igual? Estoy seguro de que no. Y la más puñetera: ¿hay alguna banda de metal en España que tenga actualmente semejante poder de convocatoria en algún lugar de la península? Y más difícil aún: manteniendo un estatus casi underground en el resto del país.

Otra noche histórica para el zurrón de BERRI TXARRAK, y ya llevan unas cuantas en los últimos años. Con sus altibajos y puntos negros, como todas las actuaciones, pero en líneas generales rozando la majestuosidad a la que ya nos tienen acostumbrados. Aún no se han ido y ya les estoy echando de menos.

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