BERRI TXARRAK – Denbora da poligrafo bakarra, 2014

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A veces me acuerdo de la necesidad de olvidar

de las conversaciones que no nos dejan escuchar

a menudo me acuerdo de Amaia Egaña

del balón pinchado de los hermanos Bakr

de esa panda de hijos de puta”

berritxarrak01Hostia, ¿Qué le pasa a este?” pensaréis algunos. Más aún si os digo que esta canción es la sexta del segundo de los tres EP’s con el que los de Lekunberri nos sorprendieron el año pasado. Pero antes de empezar con la parte más puramente analítica, dejadme remontaros al viernes 9 de noviembre de 2012.

Amaia Egaña, de 53 años de edad, era una víctima más de los desgraciadamente cada vez más ejecutados desahucios, y que era natural de mi Barakaldo natal. Mi localidad, de poco más de 100.000 habitantes, apenas aparece en los medios desde que en 1996 cerrase definitivamente Altos Hornos de Vizcaya, aquella industria que durante casi cien años dio trabajo a miles de personas –entre ellas gran parte de mi familia- y que provocó, por ejemplo, que yo naciera aquí y no en Lugo, Burgos o Madrid. Desde entonces, mi pueblo apenas sufrió los agobiantes focos de la televisión: cosa de lo más normal, por otra parte, teniendo a nuestro equipo de fútbol local abocado a la 2ªB y con la eterna promesa de “este año subimos a segunda” nunca cumplida y siendo convertida en “monumento” la que en el siglo XX fue la empresa más potente del estado; pero aquel día y los siguientes, un pelotón de medios empezó a aparecer por nuestras calles. ¿Qué tiene de especial este caso para que los informativos de ese 9 de noviembre abrieran con esa noticia y para que BERRI TXARRAK se acuerden de ella en una canción?

Amaia Egaña fue concejal del PSE en Eibar y trabajó durante 30 años en Bizkaibus. Era la primera vez que esta tragedia, síntoma de un estado enfermo, afectó a alguien de “clase acomodada”. Al sentir a los vampiros en sus talones, decidió arrojarse por el balcón de su vivienda, situada paradójicamente en la Avenida Altos Hornos. Tanta magnitud tuvo el caso, que tras varias manifestaciones los días siguientes a la tragedia, el ayuntamiento y Kutxabank se comprometieron a no ejecutar más desahucios en Barakaldo. Permitidme discrepar…

Pero vayamos a lo que interesa, en 1994 a la par que GREEN DAY publicaban su obra maestra Dookie, Kurt Cobain se disparara en la boca meses antes de publicar MTV Unplugged o MACHINE HEAD comenzaran a martillear oídos con el jodidamente grande Burn my eyes, cuatro chavales de Lekunberri se reunieron en un local de ensayo y cogieron sus instrumentos sin tener en la cabeza lo que veinte años después serían: la banda de rock en euskera más internacional de la historia y una carrera de siete discos que han tocado de manera sublime palos tan diferentes entre sí como el thrash metal de su primer álbum, el nu-metal de los dos posteriores, el hardcore melódico de Libre ©, el rock alternativo de Jaio.Musika.Hil, el stoner punk de Payola y el exquisitamente indefinible Haria. Por si fuera poco, para celebrar su vigésimo aniversario, no han cogido sus instrumentos y lo han celebrado con una “gira-revival” tocando temas de todos sus discos o reuniendo a su primera formación, sino que a lo largo de 2014 han visitado tres estudios de grabación de Venice (California), Madrid y Fort Collins (Colorado) junto a tres productores de la categoría de Ross Robinson (SLIPKNOT, KORN…), Ricky Falkner (LOVE OF LESBIAN, SIDONIE) o Bill Stevenson (batería de BLACK FLAG, productor de RISE AGAINST o NOFX). De semejantes productores, imaginaos lo que ha podido salir: tres EP’s claramente diferenciados que en total suman veinte canciones (una por año) y donde muestran tres facetas de su sonido.

En el primer EP, Sutxakurrak, nos podemos encontrar un sonido crudo repleto de riffs de influencia stoner, atmósferas opresivas y bajos prominentes, con elementos que hacen reconocible la labor de Ross Robinson tras la mesa de mezclas –reverb, delay.- Estos elementos se pueden escuchar en “Lanbroan”, “Ordaina”, “Armak” y “Sutxakurrak” principalmente. El single “Etsia” es bastante más rápido, “Zimelkor” es más experimental y emotivo, y “Alegia” es una auténtica montaña rusa: comienza como stoner, pero tras un semi-rapeo aceleran el tempo para dejarnos incluso algún que otro gutural para finalizar en un fragmento puramente atmosférico.

En el segundo EP, Helduleku guztiak, la banda ha dejado atrás todos sus prejuicios para grabar un EP donde dejan la contundencia a un lado para centrarse en melodías alegres y preciosistas. Aun con todo, las letras de las canciones transmiten una rabia descarnada –remítase al principio de la reseña- que contrasta con la alegría de las melodías. Si lo hecho en este EP se pudiera encuadrar dentro de un género musical sería el indie. Destacaría temas como la bailable “Lemak, aingurak” con percusiones y sintetizadores, la delicada “Poligrafo bakarra”, la ya mencionada “Helduleku guztiak” y el medio tiempo “26 segundotan”. El punto experimental lo aporta “Bele erraldoia” bastante más rockera y donde hasta cierto punto nos podemos encontrar a los BERRI TXARRAK más arquetípicos, pese a que Ricky Falkner se despache a gusto con su sintetizador en los compases finales del tema. Cierran con “26 segundotan” de exquisita y marcada línea de bajo en el corte más indie rock de los siete.

En el último EP, Xake-mate kultural bat, nos devuelven toda la intensidad que nos “arrebataron” en Helduleku guztiak. Seis canciones en poco más de un cuarto de hora y donde el tema más largo –si exceptuamos Bigarren eskuko amets– dura dos minutos y seis segundos. Todas estas canciones fueron grabadas por los tres integrantes juntos en una sola toma, lo que le aporta al EP un punto más directo e “in your face” pero sin olvidar la melodía. Destaco “Zerbait asmatuko dugu”, definición perfecta de lo que he comentado antes, “Hemen sukaldarien herrian” y su crítica irónica de la situación del País Vasco y “Bigarren eskuko amets” contundente, a medio tiempo y con un estribillo pegadizo.

Veinte años después, los que en 1994 triunfaban con Dookie estaban enterrados por culpa de una trilogía innecesaria publicada dos años antes y donde demostraron que ya no tienen la genialidad y la frescura de antes, y el grupo en el que se refugió el batería del grupo de Kurt Cobain después de que este se pegara un tiro en la boca ha hecho un experimento parecido al realizado por aquellos chicos que comenzaban a reunirse en un local de ensayo de Lekunberri, pero sin que las canciones se empaparan tanto por el productor y el estudio como lo han hecho BERRI TXARRAK. Una absoluta obra maestra que no te cansas de escuchar y que si lo hubiera hecho un grupo del otro lado del charco cantando en inglés, todo el mundo hubiera perdido la cabeza. Si existe la justicia en el mundo, este arriesgado proyecto les otorgaría la fama mundial que han ido consiguiendo progresivamente gracias a sus cada vez mayores giras por el extranjero. Total, el tiempo es el único polígrafo.

firmajosemanuel

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