BENIGHTED (FRA) – Obscene repressed, 2020

Enlaces:

Por más que me gusta que las bandas evolucionen y muestren nuevas caras, que no tiene por qué significar un giro de ciento ochenta grados en cada trabajo, si esta lleva haciendo en líneas generales lo mismo desde los inicios de su carrera y encima lo hace bien, no tengo ni un sólo problema con ellos. Es más, quiero que sigan igual. Que experimenten otros.

En los últimos años estaba desconectado de lo que habían hecho estos franceses, siendo Carnivore sublime el último opus al que presté atención. Desde entonces un disco en directo, otra obra de estudio y un EP. No había prisa porque sabía que estarían haciendo lo mismo. Tras ponerme al día para este Obscene repressed, confirmé las sospechas más obvias del mundo. Y entrada la nueva década, todo continúa tal y como lo dejé. BENIGHTED siguen siendo los maestros del brutal death/grind moderno y pegadizo.

Otro álbum conceptual sobre aberraciones e incestos varios, donde la banda sigue sonando igual de mecánica y Julien Truchan persiste en destrozarse la garganta como le da la gana y con una fluidez meritoria. Tiene el catálogo completo: death growls, chillidos de cerdo, voz rasgada…

Entre tanta mala hostia desbocada, breakdowns y blastbeats que esperamos de BENIGHTED, lo mejor está en las pequeñas diferencias. Aquellos instantes en los que se salen del camino e introducen otras sonoridades, la mayoría de veces impulsadas por los cantantes invitados (y hablando de más aspectos que no cambian…) y en otras llegan por sí solas. Pero mejor lo explico a base de ejemplos.

Quizás la canción que más me haya agradado sea «Implore the negative«, al ser lo más distinto que ha ofrecido la banda en años. Jamey Jasta (sí, el de HATEBREED) tiene más cuota de pantalla que el propio Julien. Un hecho particularmente positivo, no porque el único miembro original del grupo lo haga mal, sino porque el norteamericano deja la canción a medio camino entre su banda y BENIGHTED, originando un deathcore 1.0, de cuando este era literalmente una fusión entre ambos géneros y no una entidad aparte, sumándole algún deje a AT THE GATES y una introducción calcada a TERRA TENEBROSA. No es tan denso y machacón como el resto de cortes, resultando incluso contagioso, y es algo de agradecer.

La otra variante de camino alternativo está en «Muzzle«, con un interludio de jazz latino que no sabes cómo ha aparecido, ni cómo se ha ido, pero crea el síndrome de andar sobre el vacío. Como si caminásemos sobre una cuerda situada entre dos edificios y de pronto se desvaneciera. Indudablemente llamaría nuestra atención. Pues esto es lo mismo. Hay más pequeños escapes, como el riff melódico del final de «Bound to facial plague«, el inicio acústico de «Brutus«… En ocasiones sutiles, en otras directas. Pero más allá de un pequeño escape creativo en una fórmula más que fijada y establecida, implican una caricia a una audiencia acostumbrada a las hostias de manera constante. Los franceses siguen sonando perfectos y sin fallo alguno mientras navegan en su piscina de brutal death metal moderno, pero hay que reconocer que a un público que te conoce a la perfección hay que darle algo más que mil ejemplos de precisión técnica y brutalidad a la hora de tocar.

Si fuera otro grupo el que hiciese prácticamente lo mismo álbum tras álbum, por muy óptimos que sean los resultados, no puedo ser objetivo con BENIGHTED. Sé muy desde el principio que va a ser otro capítulo del mismo libro y encima se las ingenian para ser pegadizos con los estribillos de «Obscene repressed» o «Brutus«. No les exijo más, porque tampoco han demostrado mucho empeño y ganas de hacer otras cosas. Estos son BENIGHTED, le guste a uno o no. Y salvo que tengan un tropiezo muy gordo en su propia casa, va a seguir siendo lo primero.

Comparte: