BE’LAKOR (AUS) – Vessels, 2016

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belakor00Ocasiones como las que se presentan hoy, no hubiera sido capaz de imaginarlas allá por el año 2009, cuando descubrí a BE´LAKOR con aquel magnífico Stone’s reach. Ahora, siete años después y tras otra joya, ya no del death metal melódico, sino del metal en general como es el Of breathe and bone (2012), me encuentro reseñando el cuarto larga duración de estos australianos.

Para seros sincero, tenía bastante miedo a que este nuevo trabajo no alcanzase las expectativas creadas a lo largo de estos cuatro años de espera, pero tras la primera escucha del adelanto que sacaron hace unos meses, supe que este Vessels, lanzado a través de Napalm Records, iba a ser otro pepino.

Antes de nada, me gustaría recalcar el buen criterio por parte de la banda y de quienes hayan tenido que ver en el proceso de grabación, mezcla y masterización, para sacar este sonido. Me parece espectacular lo mimado que está, lo natural que suena y la cantidad de detallitos en forma de diferentes sonidos, que te ponen en situación, envolviéndote en las distintas atmósferas que consiguen crear.

Dejando el sonido un poco aparte, pero sin olvidarnos de él, agradezco enormemente a BE´LAKOR que se hayan tomado el tiempo necesario para componer este álbum. Desde que comienza, hasta que, por desgracia, llega el final, es un torrente constante de sentimiento, melodía, calidad y saber hacer. Está todo confeccionado y tocado con un buen gusto del que muy pocas bandas podrían alardear, pero lo mejor de todo es que los de Melbourne no lo hacen. No sé si es debido a la de años que sigo a esta formación de manera casi religiosa y al cariño que les tengo, pero esa humildad es casi palpable en su música. Son, paradójicamente, sencillos y complejos, esperanzadores y deprimentes. La facilidad con la que te llevan de un estado a otro, como si experimentasen con nuestros sentimientos, es frustrante.

Pero ni ese ápice de frustración es capaz de emborronar lo más mínimo la belleza de este Vessels. Me alegro de que no le hayan temido a probar, no sólo con un sonido diferente, sino a introducir nuevos recursos instrumentales, incluso, y gracias en parte a los distintos sonidos que van apareciendo durante la obra, darle textura a la música, cosa harto complicada.

Y es en parte también debido a esas texturas, y al empeño que han puesto en no hacer secuelas de sus dos discos anteriores, que han ganado un tinte oscuro del que no tenía noticias desde su debut The frail tide. Aunque son distintos tipos de oscuridad. Para que me entendáis, la que envuelve este disco es más como cuando unas nubes gris oscuro vaticinadoras de tormenta tapan el sol, mientras que The frail tide suena más a oscuridad de la noche.

En cualquier caso, Vessels, como es totalmente lógico, suena muchísimo más maduro. Ya lo hace con respecto a su predecesor, con que comparándolo con su debut de hace casi diez años, la diferencia es abismal.

Me ha sorprendido y alegrado a partes iguales, escuchar blast beats, recurso muy poco habitual en las composiciones de estos muchachos. Seguramente la incorporación de Eliot tras los platos haya tenido mucho que ver en esto, ya que amén del blast beat, ha añadido muchos más recursos de los que nos tenían acostumbrados anteriormente, pero también es verdad que de por sí, hay muchas más partes de cuerdas que suenan aptas para que la batería añada también su parte de agresividad.

Es soberbia la manera en que han completado este disco. Todo ha subido de nivel, evolucionando de una manera que no me esperaba. Los teclados, mucho más trabajados que nunca, nos ofrecen también más variedad de sonidos, aportando muchísimo a las atmósferas de las que os hablaba más arriba; gracias al trabajo de Steve Merry a las teclas es acojonante. Es gracias a esto, y a la inclusión de más partes acústicas de guitarras, y de guitarras limpias, que suenan un poquito más ambientales, haciendo que el abanico de registros sea muchísimo más amplio, y ayudando a que la historia que nos cuentan sea muchísimo más entendible, mucho más envolvente. Ni que decir tiene que los habituales ramalazos progresivos siguen presentes, como es habitual, y debería seguir siéndolo siempre. Irrevocablemente, y con cada año que esta formación vaya ganando adeptos, muchas más bandas querrán sonar como ellos, tomándolos como ejemplo e inspiración, y eso es algo que la música se merece.

Resumiendo, y sin lugar a dudas, mi disco favorito en lo que llevamos de año. Ojalá pueda disfrutarlos de nuevo en directo y sentir todo lo que he sentido en Vessels con los ojos cerrados, rodeado de gente y con las luces del escenario manipulando mi percepción auditiva de manera totalmente beneficiosa.

2firmajabo

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