BEHEMOTH (POL) – I loved you at your darkest, 2018

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Veintisiete años de existencia, once elepés, siete epés, un split y un buen puñado de demos, recopilatorios y discos en directo, sumados al carisma de la figura de Adam Michal Darski, conocido por la inmensa mayoría como Nergal, han hecho de BEHEMOTH uno de los máximos exponentes del metal extremo a nivel mundial. Es gracias a bandas como BEHEMOTH que el metal extremo se ha abierto un poco más de hueco en la escena metalera más visible, siendo tildados por los más puristas como comerciales, vendidos o como les haya salido del aparato reproductor, pero lo cierto es que yo lo veo admirable.

Es admirable que una banda de un estilo tan extremo, cuya lírica ha despertado tanta polémica en muchos países, así como una apariencia artística y puesta en escena que coquetea a los cuatro vientos con lo blasfemo, haya conseguido estar donde está, con una auténtica legión de seguidores por todo el planeta. Gracias a Nergal y compañía, el metal y el metal extremo son algo más que un grupo de greñudos que gritan y se pegan empujones en los conciertos, consiguiendo que muchísima más gente sea capaz de entender lo que hay detrás de una de las formas más brutales del mundo para expresar el arte.

Yo me considero a mí mismo una especie de fan híbrido de BEHEMOTH, ya que disfruté como un puto enano (que es lo que era prácticamente por aquel entonces) con Seventevith (Storming near the Baltic), Crom o Pandemonic incantations, más tarde con Demigod, pero no lo hice tanto con Zos kia cultus (Here and beyond) o The apostasy. La verdad es que la faceta death metalera más brutal de BEHEMOTH no es que no me guste, es que no me parece nada especial, así que sus discos más black metaleros me llaman muchísimo más la atención. Demigod (entre Zos kia cultus y The apostasy) curiosamente sí me pareció un pepinazo. Y tras muchos años sin seguirles la pista, apareció The satanist.

Sin duda fue el redescubrimiento para mí y para muchos, el descubrimiento para otros y la consagración definitiva para (seguramente) todos los demás. Con aquella joya de 2014 pusieron altísimo el listón, demostrando una madurez y una renovación bestiales, sin perder la esencia y enganchando más que nunca a propios y a extraños. Pues bien; ahora toca una prueba de fuego, que es seguir conquistando mentes y oídos con su personalidad musical con una nueva obra como es este I loved you at your darkest.

Mi conclusión tras varias escuchas es que lo han conseguido un poco a medias. Y que no se me malinterprete; me parece un buen disco. Pero sí que es cierto que quizá este sea un eslabón evolutivo de este legendario demonio polaco, entre The satanist y algo más grande que está por venir y de lo que se pueden atisbar destellos en esta última obra. En BEHEMOTH, a pesar de que considero a Inferno un gran baterista, la variedad en las líneas de percusión nunca ha sido un punto fuerte: blast beats a cascoporro (en el mejor de los sentidos), redobles endemoniados y dobles bombos de los que te hacen despegar los mocos del pecho. Pero en este nuevo opus han subido un nivel a la hora de confeccionar ritmos y de asentar las bases con las que dar forma a los riffs de guitarra a través de la batería, consiguiendo secuencias poco habituales en BEHEMOTH, sonando a veces más rockandrolleros, punkarras o incluso con algún que otro flashazo de elementos post metaleros.

Opulencia en guitarras arpegiadas, pero sin caer en la reiteración, aplicadas en los momentos justos y con criterio; tal es el saber de Nergal, quien además hace alarde, como es habitual, de una técnica vocal perfecta. Va siendo bastante habitual también que Nergal experimente con su voz, integrando nuevos registros que, en mi humilde opinión, le dan un toque fresco, aportando un aura eclesiástico-fantasmagórica que eleva esa sensación demoníaca y blasfema unos niveles por encima de lo habitual.

Como os decía antes, me ha parecido un buen disco, pero también creo que, tras cuatro años desde The satanist, Nergal podría haber sacado más jugo a este LP. Esperemos que, como también he conjeturado antes, este sea paso evolutivo hacia lo más grande que esta leyenda viva del metal extremo haya dado al mundo.

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