BATUSHKA (POL) – Hospodi, 2019

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Como redactor me resulta difícil enfocar la reseña de este disco. Habrá quien piense que se debe ser parcial y juzgar únicamente el aspecto musical, pero ¿es acertado separar deliberadamente la composición de una obra de las circunstancias en las que ha sido creada? Esta duda se acentúa si tenemos en cuenta la peculiaridad de éstas. En mi opinión, al menos en este caso en particular, se trata de algo indisoluble, más aún cuando en la disputa se encuentra no sólo la propiedad del proyecto, sino la propia autoría de la música. Un dilema que se mueve en el terreno de la justicia moral, elevando la importancia de los sucesos.

Tras la expulsión del guitarrista y principal compositor Krzysztof Drabikowski, quien se adelantó en la fecha de lanzamiento de su disco en solitario, el resto de la formación de BATUSHKA presenta Hospodi. Con el respaldo de una resolución judicial que permite el uso de la imagen y el nombre de la banda, pretende dar continuidad al proyecto ya sin su excompañero.

Wozglas” abre el disco estableciendo una aparente continuidad con Litourgiya a modo de introducción ambiental de tintes eclesiásticos. Con “Dziewiatyj Czas” esta idea se tambalea y nos encontramos con un cambio de estilo muy evidente respecto a su predecesor. Destaca el cambio en la producción, mucho más limpia, que gana en claridad pero hace que se resienta la esencia oscura y litúrgica que mostró anteriormente.

Musicalmente se presenta una fórmula mucho más (curiosa ironía) ortodoxa. Acercándose en ocasiones a terrenos más melódicos y post metaleros, contiene pasajes que se alejan por completo de Litourgiya. Los coros y las secciones atmosféricas contribuyen a mantener en cierta medida un halo religioso, pero queda claro que el núcleo de la composición ya no órbita a su alrededor. Esto no sucede tanto por la pérdida de protagonismo, ya que se trata de un elemento que aparece con mucha asiduidad durante todo el álbum, sino porque no lo condiciona de la misma manera. La sensación de encontrarnos ante un acto de culto religioso desaparece por completo, pasando a ser una música influenciada por la religión ortodoxa.

Temas como “Powieczerje”, “Utrenia” o “Szestoj Czas” continúan mostrando elementos que formaban parte del ADN de BATUSHKA. En ciertos momentos incluso ganan fuerza llegando a cotas más agresivas, pero las diferencias son tantas y tan claras como para considerar que el concepto de la banda, no así sus influencias, ha cambiado. “Polunosznica”, probablemente el tema más continuista, comienza utilizando el mismo coro que en “Yekteniya 6”. Un guiño al pasado o quizá un ejercicio de autoafirmación. No será el único, ya que “Liturgiya” a su vez cierra el disco en un tono muy atmosférico.

Dejando de lado las preferencias musicales de cada cual, creo que objetivamente Hospodi es un buen disco. Sabe ser melódico, agresivo y épico, cuenta con músicos más que cualificados y una producción soberbia. No obstante, carga con la pesada losa del “pero”. Redundando en mi primera afirmación, no puedo separar la música del nombre que la representa ni de las circunstancias en las que ha sido compuesta. Como continuación de Litourgiya no queda en tan buen lugar, ya que no resulta tan cautivador ni logra transmitir esa vívida imagen de exaltación fervorosa que sí sentíamos con su predecesor.

Nadie más que los protagonistas sabe a ciencia cierta qué ha sucedido. Nunca conoceremos quién dijo esto o hizo lo otro, ni quién compuso tal pasaje o aportó aquella idea, pero tras el primer duelo musical de las dos almas de BATUSHKA queda patente que su esencia original se marchó con Drabikowski. Quien logre disociar los tristes acontecimientos sucedidos de la música logrará disfrutar de Hospodi.

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