BARISHI (USA) – Old smoke, 2020

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De profesión actual granjero, el bueno de Graham Brooks siempre ha profesado una gran admiración  hacia su tierra, el estado americano de Vermont, por aquello de que se caracteriza por una gran cantidad de poblaciones rurales bastante aisladas, ideal para todos aquellos que como él escapan en la medida de lo posible de todo lo que huela a cosmopolita; gente que convive en armonía con la naturaleza, reacia a la nueva revolución digital y envidia, por qué no decirlo, de aquellos que ansían vivir en el campo (pero no de trabajarlo). Desde el año 2013, Brooks, junto a un colega de la secundaria, el percusionista Dylan Blake, formó BARISHI, proyecto musical con el que ahora lanzan al mercado el tercer LP, Old smoke. Tras unas detenidas escuchas, queda claro que a estos chicos no solamente se les dan bien la siega y el cuidado de los tomates.

¿Hay algo tan genuinamente interesante como dedicar un disco a la “naturaleza fugaz del humo”? Sí, así se refiere Grahan Brooks a la temática que caracteriza a Old smoke. Por supuesto no deja de ser una excusa para poner en relieve su pasión por la naturaleza, la filosofía, la arqueología y las viejas civilizaciones, temáticas de las que, como él mismo reconoce, es un gran entusiasta. Ahora reconvertido en guitarrista y vocalista, lleva el peso de la composición en la banda, pero tratándose de una formación que se mueve en las aguas del metal progresivo ha sabido rodearse de gente realmente competente.

BARISHI firma un excelente trabajo con Old smoke y además consiguen lo que Brooks siempre ha perseguido, que es el tener una identidad propia. Para ello no intenta enredar las cosas más de la cuenta y los pilares en los que sustenta su música son férreos y carentes de ornamentos de cara a la galería. La base musical de la banda es un metal progresivo sin alardes excesivamente técnicos, muy tirado hacia la vertiente más pesada y rayana en no pocas ocasiones con el sludge metal tan en auge en los últimos tiempos.

Los dos primeros cortes ya dejan las cosas bastante claras: base rítmica muy orgánica y presente y guitarras que repiten una y otra vez los mismos riffs, haciendo ligeras pero continuas variaciones de los mismos en una onda que me ha recordado a la forma de componer de los canadienses VOIVOD. A la postre el trabajo de bajo y batería va decayendo en interés hasta que las guitarras logran atrapar toda nuestra atención. Las voces del propio Brooks alternan desde la más gutural y propia del death metal americano en “The silent circle” hasta la más abundante en el resto de temas y que tiene un aire a la de Jeff Walker de CARCASS. Los temas son por lo general muy largos; de hecho este lanzamiento se presenta en formato doble, rondando los diez minutos los más largos y los seis aquellos más cortos. Solamente la instrumental a base de guitarras acústicas y teclados, “Cursus ablaze”, y que funciona perfectamente como descanso antes de encarar la recta final del disco, baja de los tres minutos.

Casi todos los cortes juegan con los mismos patrones del corte inicial, y esto hace que el disco en ocasiones se pueda hacer algo repetitivo. Sin embargo saben salir airosos, ya no solo con la corta instrumental antes mencionada, sino por temas como “The longhunter”, acaso el más directo y cercano a tesituras thrash metal, y la que cierra y que lleva el nombre del disco, que con sus trece minutos muestra un nivel de desarrollo mayor que las anteriores e incluso es donde se pueden apreciar unas influencias más heavys.

Este es el primer trabajo que escucho de BARISHI y la verdad es que me ha parecido sumamente interesante. Tienen, como he mencionado, mucho de clásicos del death técnico como VOIVOD, CARCASS o PESTILENCE y a la vez una pesadez más propia de bandas del nuevo espectro progresivo como los primeros INTRONAUT. Comparaciones aparte, merecen una escucha porque pueden dar bastante de qué hablar; un sello como Season of Mist no lo dudó y apostó por ellos desde su anterior lanzamiento Blood from the lion´s mouth. Una banda con claros visos de progresar  hasta llegar a un público más extenso.

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