BARBARIAN SWORDS – Worms, 2016

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barbarianswords01Una de mis aficiones moralmente menos reprobables en Internet es ver vídeos de coches deportivos sobrealimentados hasta un extremo que resulta absurdo, para alcanzar velocidades en línea recta, simplemente demenciales. Como por ejemplo, observar cómo un Lamborghini Gallardo de más de mil caballos de potencia, comerse a cualquier otro rival en el que también hay invertidos muchos ceros. ¿Dónde está la utilidad de esto? En ningún sitio. ¿Por qué es fascinante? Por la condición humana de llegar cada vez más y más lejos, sin importar qué dirán o si es insalubre dicho límite. BARBARIAN SWORDS, tras haber lanzado en 2014 Hunting rats, debieron pensar que las cosas podían hacerse más lentas, más largas, más abrasivas, más feas, más sucias… Se han regido por el slogan del largometraje de South Park: «Bigger, Longer & Uncut».

Si Hunting rats era más denso que un chupito de petróleo, aquí el chupito de crudo se ha convertido en una copa de petróleo con lejía. Un trago más difícil de digerir si cabe, que ya es meritorio de lograr, sabiendo de dónde partían. No hay grandes novedades ni sorpresas, tan sólo el black y el sludge llevados un paso más allá (y encima el doom se une a la fiesta). Casi una hora y cuarto de música que no es recomendable escuchar de una sentada, a riesgo de saturar. Y lo mejor (¿o debería decir «lo peor»?) es que está hecho de manera consciente, retando al oyente, que seguramente habrá visto en los 17 minutos de «Requiem» y los 11 de «Ultrasado bloodbath» una montaña digna de escalar.

Y si tienes miedo, se ríen de ti, de manera literal. En la susodicha «Requiem», Vöx Pax, tras unos cuantos minutos de alaridos sin decir absolutamente nada, suelta una carcajada, te están poniendo de los nervios y les da absolutamente igual, de ahí la larga duración del tramo final, y sin dulcificar nada, no hay nada que ayude a pasar el trago, es excesivamente crudo y desagradable.

Puedo entender, eso sí, a aquellos que piensen que la duración es excesiva, que no aporta nada nuevo, pero es que el exceso y la poca vergüenza, en todos los sentidos, es el encanto de este opus. Esa misma poca vergüenza que les lleva a hacer temas absolutamente punkarras como «Carnivorous Pussy» donde han metido el sampler de una escena anal de una película porno (no, no la he identificado), mientras que las letras hablan simplemente de «cómeme la polla». Todo, hasta la lírica, llega a un extremo absurdo y ofensivo.

Pero más allá de que la falta de decencia me haya ganado, no podrían permitirse el lujo de retar al oyente, si detrás no hubiese una base musical decente, y en ese aspecto sí que no se permiten bromas. No es algo sorprendente que afirme que es una obra homogénea, aunque «Carnivorous pussy», por su herencia crust rompa ligeramente esta tendencia. Han mejorado y bastante, en el hecho de recrear una atmósfera ultra puerca, a medio camino entre el sludge y el black. Digo a medio camino porque está tan hibridizada que es imposible afirmar que si en determinado momento pertenece a un género u otro. Ni tan siquiera los momentos de black más ortodoxo de «I’m your demise» y «Pure demonology» (corta, pero de escasa o nula herencia punk, a diferencia de «Carnivorous…», esta es mucho más cercana a TSJUDER o 1349) nos ayudan a discernir a quién quiere más este hijo mestizo.

BARBARIAN SWORDS se han esforzado en ir al extremo del extremo, haciendo de este Worms, un disco a los que hay que echarles mucha paciencia. Y eso a pesar de lo «sencillo» de la propuesta, no es nada excesivamente técnico o barroco. En su lugar, han ahondado en la densidad de su sonido y en revolcarse en un fango aún más profundo. La pregunta es ¿hasta dónde prodrán llegar la próxima vez?

firmabalbo

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