BANISHER (POL) – Degrees of isolation, 2020

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Polonia y Selfmadegod Productions se han unido para pegarle un puñetazo en la cara a toda esa gente que está dejando que la desgana provocada por los evidentes acontecimientos a lo largo y ancho de todo el globo les impida disfrutar de la cantidad de lanzamientos musicales que este ejercicio nos está dejando dentro del espectro más metálico de la música. Degrees of isolation es uno de esos lanzamientos, el cuarto en larga duración manufacturado por esta formación polaca llamada BANISHER, quienes son culpables de que nos reunamos hoy aquí.

Tremendo sorpresón el que me he llevado con esta banda, pues es la primera toma de contacto que tengo con ellos y ha sido muy satisfactoria. No sabía muy bien qué me iba a encontrar, ya que decidí ir totalmente a ciegas, contando con la única información que te puede otorgar el propio nombre de la banda y el disco, así como la información visual que aporta la portada. Es cierto que imaginé thrash, death e incluso una mezcla de ambas, pero no lo que ha resultado ser.

A pesar de que, en parte, no me había alejado demasiado, Degrees of isolation presenta una fuerte candidatura para ser una alternativa sólida a la cada vez más cargada escena de death metal técnico-progresivo que se viene consumiendo estos últimos años. Y lo cierto es que, a pesar de que sí, en efecto presentan maneras técnicas, los de Rzeszów no se empeñan en presumir de lo que pueden hacer, pues en los primeros compases del disco pueden llegar a sonar a una especie de híbrido entre CHIMAIRA y DEVILDRIVER pero con más dosis de death metal, mucho más agresivo y cañero.

Por momentos, las guitarras emanan groove, pero en otros, los arrebatos de las mismas se aproximan más al death metal old school o incluso al brutal death, pero sin llegar a sonar tan brutales. Se pueden percibir influencias del thrash metal también que pueden hacer que pensemos en REVOCATION, entrelazando el death de corte técnico con ese thrash oscuro y rabioso. Aunque estos destellos aparecen en menor medida, demuestran que la versatilidad de BANISHER proviene de su más que probable interés en explorar en busca de influencias de diversa índole. Incluso a veces las voces recuerdan a las de REVOCATION. Voces que, por otra parte, a veces parecen revivir la época dorada en la que el nu metal más agresivo comenzó a fundirse con el groove y/o el death metal de carácter más melódico, empleando registros más rotos que casi parecen esputados con la métrica del género chandalero pero que contrastan con otros registros más propios del metal extremo, siendo ejecutados tanto en forma de agudos como de graves con muy buena técnica.

Técnica perfecta también la que se esconde tras los platos, pues el baterista se preocupa de que haya variedad y calidad antes que rapidez y monotonía. Perfectos los cambios de ritmo, los fills, originales las figuras de platos, de timbales e incluso de bombo que emplea para entrelazar esos ritmos, para enfatizar según qué partes e incluso bajar las revoluciones cuando aparece un solo que precisa toda la atención del oyente.

Chapamos el telón comentando la producción, que recuerda a las grandes obras de death metal de los 90, pero actualizada lo suficiente como para no sonar anclada al pasado, dejando espacio para la presencia de un bajo que suena como cuando un autobús pilotado por un búfalo irrumpe en una guardería a la hora de la siesta. En definitiva, un muy buen disco que se cuela, tanto por darme la sorpresa como por la calidad de las composiciones y la ejecución, en mi lista de favoritos de este año.

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