BANE (SRB) – Esoteric formulae, 2018

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Son muchos los casos en los que una banda nace en un lugar y por motivos de diversa índole se ve obligada a moverse a otra ciudad u otro país con las dificultades que eso debe conllevar, más aún cuando se cambia de país y no todos los miembros pueden mudarse juntos.

Este es también el caso de BANE, proyecto nacido en Serbia pero afincado posteriormente en Canadá, desde donde la cabeza pensante, Branislav Panić, volvió a reagrupar tropas con nuevos componentes, por suerte para todos nosotros.

Digo esto ya que hubiera sido una pena que una banda de estas características hubiera perecido en el camino, pues son muchas las bandas que recogieron el testigo de la escena melódica de black/death metal sueca de finales de los 80 y principios/mediados de los noventa, pero no son tantísimas las que siguen a día de hoy demostrando claras influencias o guiños a los pioneros. Que sí, que si nos ponemos a hacer recuento hay unas cuantas; HYPERION, THULCANDRA, NECROPHOBIC, NAGLFAR, ISTAPP, EOSPHORUS, WATAIN, VALKYRJA… casi todas ellas suecas y devotas a los sonidos que bien asentaron en su día leyendas como DISSECTION, DAWN, SACRAMENTUM, UNANIMATED, VINTERLAND, EUCHARIST y compañía.

En el caso de BANE, han sabido elevar esos sonidos hacia un éxtasis de violencia y rabia tal que le ha dado un punto de aire fresco a este tipo de black metal. Una base musical muy asentada, como decía, en la escuela sueca, pero con un extra de elementos death metaleros y con una velocidad en la percusión jodidamente endiablada, factores que reivindican ese punto extra de agresividad del que hablaba antes.

Devoción la que demuestran las guitarras por las estructuras melódicas al más puro estilo Nödveidt, resultando a veces muy similares a las que empleaba la difunta leyenda en DISSECTION. También el riffing que suena como base es muchas veces del estilo, pero mucho más rápido, lo que hacen que en muchas ocasiones se parezcan más a NAGLFAR e incluso, cuando no hay tanta melodía, a DARK FUNERAL, tal es la rapidez de las líneas de percusión. Muy buenas también las líneas de voz, expeliendo macabros conjuros guturales sobre la instrumental, fusionándose así en una terrible sombra maléfica que envuelve nuestro cerebro con efectividad, consiguiendo que los temas se nos queden rápido y facilitando así que el oyente pueda memorizar con facilidad melodías y riffs.

Un trabajo poderoso, adictivo y agresivísimo que dificultó bastante la confección de mi top diez subterráneo, pero que sin duda está entre mis cincuenta favoritos de 2018.

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