AZULEJO, Pepelu Fernández, 2016

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El año pasado Pepelu Fernández, vocalista de ABORTOS DE SATÁN, anunció su estreno editorial como autor de poesía. La noticia sorprendió al conocerse poco después de que ABORTOS DE SATÁN hiciera saber el cese de sus actividades. Como sabréis, a día de hoy el proyecto sigue inactivo, si bien nunca se dijo que se tratara de de una disolución definitiva.

En este marco, y después de una serie de experiencias presumiblemente desagradables, incluyendo problemas de salud (el autor nos cuenta que comenzó a escribirlo en el hospital), Pepelu publica de forma independiente Azulejo, un libro de poesía corto pero intenso que deja intuir un ejercicio catártico por parte del autor. En él se dedica a expresarse de la forma más personal e íntima, plasmando sus pensamientos y sensaciones con libertad.

Azulejo se describió como “canciones para leer“, una afirmación extraña pero tal vez curiosamente acertada. En los poemas incluidos en el libro queda patente gran parte de la personalidad que caracteriza el trabajo lírico de Pepelu en los temas de ABORTOS DE SATÁN, aunque en esta ocasión esa personalidad se muestra de la forma más cruda y desnuda al verse libre de las exigencias compositivas que se suponen a una composición musical. Evidentemente la música y laliteratura son formas de expresión de creatividad con diferencias fundamentales, y tal vez justamente por eso Azulejo prescinde de los rasgos formales de las composiciones de la poesía clásica en cuanto a métrica, rima, estructuras y demás recursos. Por tanto, no es tan simple como quitarle los instrumentos a una canción: en las composiciones de Azulejo lo que prima es en todo momento el significado por encima de cualquier rasgo estético.

Así pues, a lo largo de los cincuenta (más o menos) poemas que componen Azulejo encontraremos un poco de todo, desde expresiones puras de emoción y llamadas de auxilio hasta reflexiones ingeniosas. Pepelu tiene tiempo tanto para su mundo interior como para lo que le rodea, y gran parte de las composiciones tienen un claro sentido crítico. Lo interesante en términos estilísticos es que algunos poemas son muy directos y van al grano, mientras que otros tienen un carácter más sutil con el que el autor se muestra dialogante e invita a la reflexión.

Por lo demás, el libro cuenta con prólogo a cargo de Óscar Sancho y cierre de Marc Montoliu, y las impresiones de las páginas se acompañan con ilustraciones de Aitor Martí y algunas fotografías del propio Pepelu Fernández. Algunas de estas imágenes resultan bastante sugerentes, y contribuyen a dar variedad a lo que podría haber sido una presentación bastante austera. Aparte de esto hay algunos pequeños fallos de ortografía tan comprensibles como perdonables en un trabajo de esta índole.

Está claro que hablamos de una obra de unas características muy particulares, como no podría ser de otra forma en un trabajo tan claramente personal. Podemos suponer que echar un ojo a las páginas de Azulejo es como echar un ojo a la mente del autor. Por ello, no gustará a cualquier tipo de lector. Pero dudo mucho que esa fuera la intención de Pepelu.

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