AVERSIONS CROWN (AUS) – Hell will come for us all, 2020

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Descubrí a los aussies AVERSIONS CROWN con el lanzamiento de su segundo LP, allá por 2014. Tyrant se plantó sin esfuerzo en uno de los lanzamientos del año dentro de la vertiente deathcore, tan saturada en los últimos años. Los de Brisbane arrojaban un soplo de frescura a la tan viciada escena norteamericana con un deathcore subido de revoluciones y con más técnica de la que se suele gastar en este tipo de bandas, enganchando con su demoledor sonido y su flow. Han pasado seis años desde aquel aplastante LP y han sido cautos a la hora de editar material durante estos años, pues en ese período de tiempo han aumentado su cuenta discográfica con otros dos largas duraciones, Xenocide de 2017 y este nuevo opus, sobre el que hablamos hoy, titulado Hell will come for us all, editado a través de Nuclear Blast.

Pues bien; es muy probable que estemos ante el disco que termine de catapultar a este combo hacia la infinidad del Cosmos, pues han conseguido terminar de dar forma a su identidad, mostrando más madurez, más cohesión y más solidez. Todo en este disco está enlazado de manera idónea, desde el título, pasando por esa abrumadora portada (a cargo del magnífico Eliran Kantor), hasta la música. Todo tiene un sentido común, una homogeneidad y una relevancia. Deathcore, sí, pero deathcore de calidad, con elevada técnica en la ejecución y, por momentos, también mostrada en la composición, pero sin dejar de lado los elementos característicos del género, liderados por los tan manidos breakdowns, pero que en este caso encajan dentro de un contexto tan brutal que son simplemente irremediables.

Que no se me malinterprete. Cómo se emplean esos recursos en Hell will come for us all para ralentizar el tempo de manera súbita es algo que dista de esa obsesión dentro del género por meter breakdowns a calzador. Estos australianos saben lo que es la tralla y no intentan tapar sus carencias técnicas con esos parones.

Me flipa que vayan a todo trapo cuerdas y batería y que de pronto te revienten el cuello con un breakdown bien aplicado. Es una sensación de violencia controlada que hace que se me inyecten los putos ojos en sangre. La batería, precisa como un cormorán zambulléndose bajo el agua a por su presa, oferta una extensa variedad de recursos a la hora de plantear progresiones, infinidad de infames redobles, dobles bombos estilo picadora de carne y unos blast beats que parecen esas hostias de tu madre que no sabes muy bien por dónde te están viniendo.

Las guitarras, por su parte, hacen buen uso de la palabra deathcore, pero no limitan sus esfuerzos a esta etiqueta pues, como decía un poco más arriba, el apartado técnico de esta obra se extiende a todos los elementos instrumentales. Alusiones al death metal convencional y al djent, riffing más propio del black en algunos momentos, guiños al progresivo o incluso al post metal y, en general, propuestas técnicas muy atractivas, aunque sin llegar a sonar virtuosos como las otras bandas que coquetean de manera más deliberada con lo técnico y/o lo progresivo. Además, la instrumental va debidamente acompañada en casi todo momento de sampleados que aportan diferentes texturas y atmósferas, aumentando la riqueza y el atractivo de este redondo.

Enorme también el apartado vocal, con una técnica pulidísima en la que predominan los guturales graves, de esos que parece que pueden llegar a abrir una fisura espaciotemporal a través de la cual aparecerá un enjambre de xenomorfos dispuestos a erradicarnos de la faz del Cosmos para siempre.

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