AVERN (ESP) – Witch’s eyes, 2020

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A lo largo de un año son muchos los discos que pueden pasar desapercibidos incluso para alguien que dedique gran parte de su tiempo libre a escuchar música. Por suerte para mí, no ha sido así con el segundo lanzamiento discográfico de los catalanes AVERN. Jovencísimo proyecto que para nada transmite juventud en su contenido, pues suena más a una reunión de músicos veteranos que quieren rendir tributo a las bandas que les iniciaron en los sonidos extremos, enarbolando con orgullo el estandarte de la vieja escuela, pero con personalidad propia. Supone pues este Witch’s eyes el primer EP de este combo, sucesor de una primera demo lanzada en 2019.

Mucha calidad la de esta nueva carta de presentación; veinticuatro minutos de metal extremo a la vieja usanza, pero que puede enganchar su sonido a oídos más tiernos, pues a pesar de desprender espíritu clásico por los cuatro costados han sabido emplear recursos y combinaciones para evitar el riesgo de caer en repeticiones o refritos obsoletos y refrescar así un sonido que no han inventado y, aunque tampoco hayan reinventado, han ejecutado con mucho criterio y personalidad.

Son muchas las referencias que podemos percibir por parte de las cuerdas, pues aunque mayoritariamente suena a black ‘n’ rollero, hay mucho destello punkarra, thrash e incluso (sobre todo al combinar la base instrumental con el tono de gutural de Javi) a death metal. Gratos recordatorios a bandas como BATHORY, los japoneses ABIGAIL, HELLHAMMER, BULLDOZER, TORMENTOR, CRAFT, AURA NOIR, TREBLINKA o CELTIC FROST demuestran que AVERN muy probablemente haya mamado de la escena primigenia del metal extremo, repasándola con maestría en este magnífico trabajo. Como adelantaba antes, las líneas vocales se mantienen en registros que tienden más a los rangos medios y romper modulando hacia lo grave que hacia el agudo, convirtiendo en death metal muchos riffs que con un gutural agudo tirarían más hacia el black, creando todavía más contraste si cabe con las diferentes referencias a otros estilos.

Me flipa el sonido del bajo, con el crunch justo para no emborronar el trabajo de las guitarras pero también para elevar la sensación de macarrismo rockanrolero y rellenar a la perfección las frecuencias libres entre las seis cuerdas y la percusión. Muy bien también, por cierto, las labores de Enric tras los platos, ofertando mucha variedad en los ritmos, con muy juego de timbales y platillos y clavando cada sonido y cambio de ritmo justo en los momentos precisos, sin pretensiones, sencillo, honesto y convincente.

Esas tres últimas palabras podrían perfectamente expresar lo que supone Witch’s eyes, que ha sido rematado con una producción nítida, distinguible, pero al mismo tiempo te hace pensar en un local de ensayo ubicado en una antigua cripta de Murcia custodiada por el esqueleto de Félix Rodríguez de la Fuente sosteniendo una guadaña y unas gafas de esas que tienen los ojos saltones y una nariz con bigote. Discazo.

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