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Comenzaré el artículo con algo de autocrítica, que nunca viene mal. Todos los que nos dedicamos a hacer crónicas nos hemos visto, en más de una ocasión, en la tesitura de relatar un concierto al cual la asistencia fue pésima, para justificarlo, muchas veces decimos frases manidas como “la gente no apoya esto”, “luego no habrá conciertos más grandes”, “tanto heavy metal y luego preferimos irnos de cubatas”. Son muy tópicas, rancias incluso, y son ciertas… Pero incompletas. Tal vez, el redactor en cuestión reforzará el argumento con datos como el tiempo meteorológico, el día de la semana… Datos que influyen, pero la responsabilidad del público sigue siendo la principal cabeza de turco. Pero la verdad es que es sólo un factor de los muchos que pueden intervenir.

Hace unos meses saltó la liebre en mi ciudad, Sevilla. Una promotora amateur y local decidió jugarse el cuello y traerse a ASH BORER y VANUM, dos grupos de black metal ambiental que, para que nos entendamos, son esta clase de conjuntos extraños que suelen tocar en su Estado, cuatro países de centroeuropa, en el Roadburn y poco más, mientras que se ganan por Internet (y no sin motivo) alabanzas de todo el mundo. Junto a ellos, ANDHORD, grupo de black metal local que hacía años que no tocaban sobre un escenario, y que tienen una pequeña base de seguidores en los círculos más underground. Pero un tiempo después se anuncia la gira de INQUISITION, acompañados por PILLORIAN (con miembros de los recién separados AGALLOCH) y VALVORG, que recalaría por Sevilla… El mismo 29 de abril. Y todo organizado por una promotora muy potente a nivel nacional. La hecatombe. No suele haber conciertos de este tipo en Sevilla y justo tienen que coincidir. Una auténtica faena, y más para la promotora amateur, que probablemente vería muy diezmada la asistencia a su concierto. Pero, sorpresas que da la vida, la escasez de público se acabó produciendo en INQUISITION. Y es aquí donde el “la gente no va nunca a nada” se queda corto como arma arrojadiza. Muchos más factores explican que en un choque de shows, uno salga triunfante y el otro diezmado, tanto que pueden darse sorpresas como la de aquel sábado.

Para empezar, algo que tiraba bastante y perjudicó a ambas fechas fue el inicio de la Feria de Abril, que por muy de negro que te vistas, no quita que luego te guste pasearte por el recinto ferial la noche de la inauguración. Hablo de la Feria de Abril, como podría hablar de conciertos en época de Semana Santa o en periodo estival. Precisamente nuestro compañero Raúl Orchid, en su crónica de HUMAN ASHTRAY en la capital del reino, señalaba como motivos de la escasa representación de gente la variedad de ofertas culturales, un circuito de salas difuso, o la ya mencionada Semana Santa.

Volviendo a ASH BORER e INQUISITION ¿qué pudo producir la improbable victoria de un concierto sobre otro? El precio de la entrada (diez contra veinte) y de las consumiciones en el local, el tamaño de las salas, siendo el Holandes Errante, mucho más fácil de llenar que la Sala Fanatic (además de la mala fama de esta), el hecho de que INQUISITION ya vinieron el año pasado a España y que probablemente lo vuelvan a hacer dentro de no muy poco, ya que tienen un público más longevo y suelen girar en mayor proporción… Y sobretodo, la publicidad. La promotora amateur estuvo durante semanas dando el coñazo por redes sociales, empapelando la ciudad… Sumémosle el boca a boca, ya que jugaban en casa, y llevaron a un grupo local casi de culto, como es ANDHORD. Mientras que la otra promotora siguió su plan habitual de promoción, que no es malo, si no, no tendrían el poder que tienen ahora por la península ibérica. Esto se traducía a que era más fácil que llegase a tus oídos que tocaban ASH BORER antes que INQUISITION. Y al fin y al cabo, hablamos de ofertas culturales que compiten entre sí. El consumidor irá a por lo que le resulte más atractivo. Oferta y demanda de primero de capitalismo.

Publicidad constante, precios de las entradas, grupos que vienen más de lo frecuente… Querido lector ¿A que, seas de donde seas, éstos motivos te resultan más familiares? Lógicamente, según la ciudad y su tamaño, unos factores pesarán más que otros. Se puede morir de éxito en Barcelona y fallecer de desolación en Burgos. No es fácil triunfar montando un concierto, sea dónde sea. Cojo prestado un tópico del deporte rey, “no hay rival pequeño”, ni localidad sencilla, sean por los motivos que sean.

¿Recuerda alguien a VIDRES A LA SANG? Probablemente sí, y es que tras su desaparición en 2010, siguen siendo muy añorados. Tres discazos dejaron como testamentos. Una trayectoria a nivel artístico impecable que no se tradujo a nivel comercial (si es que en el metal extremo se puede usar esa palabra). El único borrón de su carrera fue su comunicado de despedida. Un escupitajo al público que no los apoyó, con asistencias paupérrimas de público. Cuando vi ese comunicado, no pude evitar pensar “¿Ah, pero que han tocado en Sevilla?”. Y como yo, muchos no se enterarían que su gira pasaba por su localidad. No puedo jugar a la quiniela de por qué se separaron exactamente, pero lo cierto es que, la percepción que a muchos nos quedó es que no supieron publicitarse. Algo que no tiene absolutamente nada que ver con la calidad musical, por algo muchos grupos de culto están en el cementerio.

Siendo idealistas, también podría decirse que muchos problemas se solucionarían si las promotoras dialogasen más entre sí, para no pisarse y repartirse la tarta de forma equitativa, en lugar de pelear por ella y acabar tirándola al suelo. Pero aunque en ocasiones se haga, al final cada uno barre para su casa.

No es justo cargar todo el muerto al público, como en cualquier otro ámbito, hay que darles facilidades a los consumidores. Excusarse en “es que a la gente no le interesa esta música”, es un argumento sesgado y que tapa posibles carencias organizativas. Bien es cierto que hay cosas muy difíciles de vender, como un grupo de noise en una sala de mala muerte un domingo por la noche. Y aún así, podríamos pensar “¿Y si buscamos un sábado más adelante? ¿Y si repartimos flyers en otros conciertos?” Es una ciencia inexacta, porque los que organizan shows saben que incluso cuando todo parece ir de cara, puedes llevarte una hostia de realidad, y de las que duelen. No pretendo con este artículo hacer un decálogo de qué es necesario hacer o no hacer para que tu concierto triunfe, pero sí poner de relieve que no es todo tan simple como parece. Hay mil factores y variables. ¿Cuantas veces hemos visto cómo grupos que en los 90 arrasaban, ahora, simplemente, cansan y aburren a la gente y con el paso del tiempo han visto su aforo reducido? O lo contrario, ese grupo plasta y pesado que toca en todos los sitios cada año, pero siempre triunfa. Podríamos ir caso por caso, banda por banda, y jamás acabaríamos.

Sentimentalismos, escenas y compromisos aparte, al final todo se reduce a lo básico. Esto es un negocio, luchas con la competencia y si sabes jugar bien tus cartas, te llevas el gato al agua… O no, siempre existen las lluvias traicioneras.

Cartel por: Señor Gómez y Srta Shallow

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