ASTWIND (COL) – Sigilo nocturno, 2019

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La cualidad más cautivadora de la música reside en su capacidad para alinearse con nuestras frecuencias emocionales. Los tonos, ritmos o melodías pueden sintonizar de tal manera con nuestro estado de ánimo que exacerban los sentimientos provocando gozo, tristeza, ira, melancolía… toda una gama de expresiones de nuestro mundo interior que sentimos identificadas en la música.

ASTWIND es un proyecto unipersonal procedente de Colombia que explora esta conexión emocional a través de un concepto luminoso y melancólico al mismo tiempo. Se presenta con un formato de black metal melódico, atmosférico e instrumental. Todos estos ingredientes suelen componer una receta susceptible de aglutinar una retahíla de tópicos poco halagüeña. No obstante la hermosa portada de este Sigilo nocturno atrajo mi atención y me decidió a comprobar si tras el envoltorio se escondería algún elemento que lo diferenciara del resto.

La introducción puramente ambiental nos presenta un contexto naturalista, con un grácil teclado enmarcado en una sucesión de sonidos que nos trasladan a la vida de un bosque al anochecer. “Pálidos y brillantes paisajes” continúa con la misma intención, evolucionando hacia un black metal cadencioso y pausado que fluye elegantemente, sin grandes aspavientos. 

La batería cumple su papel, con cada golpe de baqueta dibujando unos raíles que guían la música. Algunos cambios de ritmo y unos blast beats diseminados alteran de cuando en cuando un medio tiempo sostenido y persistente. No se busca aquí la contundencia del yunque, ni se pretende desplegar un catálogo de sofisticadas técnicas de percusión. Como se verá más adelante, el fin es otro muy distinto.

Las guitarras comparten la misma intención y, aunque tienen la oportunidad de destacar algo más con algunas melodías de bella factura, ejercen como una sólida estructura sobre la que reposa el teclado. Gran protagonista del álbum, sin lugar a dudas, juega siempre en un terreno entre lo cósmico y lo fantástico. En muchas ocasiones evoca las grandes bandas sonoras del cine de los años 80, con ese etéreo sonido que lograba un resultado delicado a pesar de su artificialidad. La conjunción de todos estos elementos es una forma engarzada suavemente con una superficie musical sin fisuras, gracias a un excepcional sentido comunicativo.

Sin lugar a dudas Sigilo nocturno ha sido uno de los discos que más han logrado sumergirme en su propuesta. Su fórmula compositiva es sencilla, y bajo un contexto minimalista esto no es en absoluto un factor negativo, porque es precisamente esa sencillez la que consigue que la música sea un vehículo más que un fin en sí mismo.

Sin una voz que que introduzca palabras ajenas en nuestro pensamiento, ni solos de guitarra que reclamen protagonismo, ni requiebros abruptos que alteren la quietud, las melodías acaban por inducir a un estado de trance contemplativo. El concepto de álbum se manifiesta vividamente en la imaginación y pronto nuestros pensamientos se trasladan involuntariamente hacia frondosos bosques en los que la vida se abre camino en todas sus formas. 

ASTWIND no sólo ha alumbrado un trabajo sobresaliente. Logra que todo cuanto nos rodea se desvanezca y sólo quede nuestra propia imagen bajo un cielo cargado de enigmas, sentados sobre la hierba fresca con alguna inquietud irresoluble bailando en los ojos. 

 

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