ARWEN (ESP) – The soul’s sentence, 2018

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Cuando ARWEN anunciaron su regreso se produjo un gran revuelo entre ciertos círculos afines al panorama del heavy metal español. Es posible que algunas personas no entendieran tanta expectación puesto que quizá ni les sonara el nombre. Después de todo habían sido muchos años de silencio. Parte del público actual quizá ni siquiera había nacido o no sabía nada de música cuando se empezó a oír hablar del grupo.

Para ponernos en situación, recordemos pues que ARWEN fue un grupo organizado en Madrid en el contexto del heavy metal de principios de la década pasada, durante la moda del power metal y los sonidos bombásticos y evasivos. Sacaron dos discos en dos años y parecía ser simplemente cuestión de tiempo que acabaran por dar el pelotazo. Sin embargo los problemas de organización (siendo un grupo bastante numeroso con miembros pertenecientes a muchos otros proyectos) retrasaron la actividad de la banda hasta que su nombre casi se perdió en el olvido. Siempre pensé que era una pena que la trayectoria del grupo se interrumpiera en un momento de claro ascenso, y tristemente es algo que le pasa a mucha gente.

Muchos cambios y muchas decisiones críticas después se reactiva el proyecto con nueva formación y con la intención de atar algunos cabos sueltos o ajustar cuentas que quedaron pendientes hace mucho tiempo. O al menos esa es la sensación que he tenido al escuchar el disco y hablar con ellos. The soul’s sentence suena a desquite, a alivio y a catarsis, y es así por haber sido fundado desde su concepción en la plena libertad creativa.

The soul’s sentence es un disco de ARWEN y quienes conocieran a los antiguos ARWEN reconocerán rasgos comunes, pero la propuesta se ha enriquecido con ideas diferentes y pasado por el filtro de una mentalidad más madura y, quizá por ello mismo, más abierta. El disco suena en algunas partes a power metal, pero simplemente porque son partes de heavy metal rápido y melódico. También encontraremos partes de blues, funk o un rock más ligero de sensibilidad pop. Y sobre esto querría hacer una aclaración preliminar: cualquier comparación estilística que podáis encontrar va a estar basada en el bagaje musical de quien la haga, y lo que a alguien le suene a tal estilo puede sonar a algo totalmente distinto a oídos de otra persona. Naturalmente me incluyo en esto. Dependiendo de la perspectiva de cada quien puede llegar a recordar a cosas muy diferentes. Por este motivo llevar a cabo un análisis de este disco desde sus influencias promete ser una interesante tarea que podría llevar mucho tiempo.

Todo ello mantiene la coherencia interna en virtud de los fundamentos teóricos de la composición, que son sólidos y no demasiado ortodoxos. Personalmente me gustaría destacar al respecto de lo anterior la armonía. No es el único recurso que se mueve por caminos “extraños”, pero el ritmo armónico de los temas toma en muchas partes decisiones muy inesperadas que acaban siendo muy satisfactorias cuando por fin te das cuenta de cómo funcionan. Esto no significa que estemos hablando de atonalidad o de disonancia constante, puesto que a simple vista todo está en su sitio. Es más bien una complicación “camuflada” que hace que el disco sea muy imprevisible.

Estos dos factores, variedad e imprevisibilidad, hacen de The soul’s sentence un disco de notable tendencia progresiva (si bien no en el sentido en que hoy mucha gente entiende el término) que recompensa la paciencia y la atención. En las primeras escuchas es fácil terminar el disco sin saber ubicar bien los temas, o recordar algunas partes pero no identificar el tema en el que se encuentran. ¿Esto es malo? Para mí es bueno. Es un poco como lo que pasa con grupos como VOIVOD (sí, quizá sea una comparación descabellada, pero quienes me conocen saben que esto es un cumplido gigantesco). Tampoco los primeros discos del grupo eran material de consumo rápido. Es cierto que la satisfacción instantánea en parte se pierde, pero en su lugar se consigue que el disco no acabe aburriendo tras escucharlo una temporada y aprenderlo de memoria.

Por otra parte, un disco tan heterogéneo puede ofrecer momentos para casi cualquier oyente. Por ejemplo, a mí me gustan mucho las partes rápidas y potentes que podemos encontrar en la parte central de “Us or them” o en el comienzo de “Beyond pain” (antes de que se apodere del tema una genial rítmica funk). Ambos temas están entre mis favoritos, y creo que si ARWEN quisieran hacer un disco enfocado primariamente en ese tipo de metal les quedaría muy interesante.

En cuanto a las interpretaciones individuales, lo más llamativo es la voz de Jose Garrido. Tiene un tono naturalmente agudo y un timbre particular, pero aunque canta melodías deudoras de las raíces metaleras sus técnicas tienen a menudo más en común con músicas de raigambre afroamericana contemporánea. Algo peculiar, ciertamente, ante lo que únicamente puedo señalar como punto a mejorar el hecho de que en ocasiones su pronunciación en inglés no se entiende del todo bien. Por lo demás, su guitarra se luce junto con la de Gonzalo Alfageme tanto en solos, que suelen ser de tendencia melódica, como en riffs y rítmicas con momentos tanto de técnica como de calma. La batería de Nacho Arriaga por su parte destaca principalmente por su rango dinámico, y el bajo de Daniel Melián se deja notar sobre todo en las partes más funk ya comentadas. Los teclados de Javi Díez aportan bastante variedad tímbrica, alternando entre el clásico enfoque sinfónico o los sonidos instrumentales tradicionales y otros más electrónicos o futuristas, marcando bien las diferentes atmósferas que los temas pretenden evocar. En resumen, los instrumentos se ajustan a las composiciones y no al revés. Nadie destaca cuando no debe y nadie toca de manera que no sirva como apoyo a los demás, hasta el punto de resultar difícil centrar la atención en un solo instrumento durante la escucha. Este efecto tiene bastante más mérito de lo que pueda pensarse. A esto habría que sumar las colaboraciones de Alex Skorza, Valen Dominguez, Javi Vega, Miguel Rocha y Mamen Castaño que ni siquiera se perciben como agentes externos a la banda.

Si The soul’s sentence marca el reinicio de la actividad regular para ARWEN seguramente será recordado como un disco “de regreso”; además, puesto que no sabemos por qué caminos musicales transcurrirá esta nueva andadura, puede que incluso lo acabemos considerando con el tiempo un disco de transición. En cualquier caso pienso que The soul’s sentence es un éxito creativo total. Puede que este disco fuera una cuenta pendiente, pero sobre todo es el sonido de un grupo disfrutando de la música por sí misma. Hay mucho por descubrir en él.

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