ARKONA (POL) – Lunaris, 2016

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arkonapol01Los polacos ARKONA (recalco su nacionalidad para distinguirlos de sus tocayos rusos, bastante más folkies y populares en el underground) siempre han sido una banda de culto de la escena blacker polaca, de sobra conocida como una de las más potentes y cualitativas del mundo. Llevan desde el 93 en activo y tienen una buena legión de seguidores. Se les conoce por practicar un black metal crudo con ciertos elementos sinfónicos, que nunca han dominado lo suficiente como para ser catalogados como black metal sinfónico. A veces enfurecían más su propuesta y jugaban más en el terreno de los MARDUK del Panzer Division, pero constamente han tratado de conservar estas dos caras: aquella que deja respirar al tema para que lo sinfónico encaje y haga simbiosis con la música, y la otra que sube las revoluciones a tope y no deja más espacio que para la ira.

Pero voy a hacer muchos amigos en esta reseña. En un mundillo tan pasional y subjetivo como es en el del black metal, no le descubro nada nuevo a nadie si digo que uno de sus elementos claves es la atmósfera. En los grupos que introducen partes sinfónicas, su objetivo siempre ha sido evocar epicidad o incluso jugar a ser la banda sonora de un largometraje. A CARACH ANGREN y su obsesión con las historias de terror me remito. ¿Por qué hablo de la atmósfera ahora? Porque suele ser un elemento muy tramposo para justificar en este género por qué un disco es bueno. Pocos géneros como el black usan tanto el argumento de “es que transmiten tal sensación, pero tú no lo entiendes”. Un último recurso para respaldar un disco que puede ser una auténtica mierda inescuchable grabada en un cuatro pistas (¿véis? hasta yo he caído en lo pasional y en lo subjetivo ahora mismo). Y ojo, hay que ser muy bueno para que una producción cruda no sólo respalde tu propuesta musical, sino que además la mejore y le de tal sentido que el álbum no se conciba de otra manera.

Siempre he considerado que ARKONA han estado a años luz de cualquiera de sus compatriotas o de cualquier grupo eslavo. Desde los primeros BEHEMOTH, pasando por NOKTURNAL MORTUM, muchos le pasaban por encima a ARKONA, por más que el sonido sucio y los elementos sinfónicos de discos como Imperium o Zeta Reticuli evocasen mucho a sus seguidores, considero que la etapa clásica de la banda de la que hoy hablamos, sin ser mala, tampoco era algo fuera de serie. Sin embargo en el lapso de once años entre Konstelacja lodu y su Chaos.Fire.Ice de 2014 el grupo pegó un salto de calidad que fue más allá de unas simples mejoras a la hora de producir sus obras. Sencillamente el nivel compositivo había mejorado enormemente. Lo que ha culminado en el mejor disco de su carrera, sin más.

Si mañana ARKONA dijesen en una entrevista promocional la frase “este es el disco que siempre hemos querido hacer”, lejos de sonar a frase rancia promocional, yo le daría verosimilitud, porque Lunaris ha puesto al grupo en primera división.

Lunaris es una obra que debe escucharse de principio a fin, es una única gran canción. Han logrado perfeccionar la fórmula de aunar sus dos partes: La pausada y sinfónica, y la rabiosa que vive a base de blastbeats. Todo a niveles inimaginables. Es casi magia la transición entre temas, el uso de interludios sinfónicos dentro de las propias canciones y cómo pueden cambiar de modo sin que nos demos cuenta, encaja a las mil maravillas. Si para ello los temas no bajan de los seis minutos, se hace, porque el desarrollo de cada corte está realizado de tal modo que no se hace pesado. “Droga do ocalenia” se muestra rapidísima, no hay arreglo de ningún tipo ni concesión alguna y, sin embargo, cuando nos demos cuenta, parece que estamos escuchando a TWO STEPS FROM HELL. Para cuando regresemos a la parte metalizada, los elementos sinfónicos se habrán unido a las guitarras y gritos varios. Todo en perfecta comunión.

Hay más momentos magistrales, como el interludio de “Nie dla mnie litość”, que parece evocar los momentos previos a una guerra o el final de “Lunaris” que parece la ascensión de las almas tras la masacre. Sirvan de muestra los ejemplos para lo que ha conseguido crear el veterano grupo.

La experiencia es un grado, y ARKONA saben cuando dejar respirar al tema, cuando dar cierta pausa (todo sea por la atmósfera) y pasar al medio tiempo y cuando meter el acelerador. No se trata de ir lo más rápido posible, se trata de disfrutar del trayecto. Un trayecto en el que hay que estar bastante atento, pues mil detalles se esconden en el fondo, y no me refiero únicamente a la más que mencionada simbiosis metalico/sinfónica, hablo de que incluso en en los arreglos hay sonidos no demasiado usuales, como xilófonos o campanas. Algunos más sutiles y otros más explíctos, que aunque no “chupen cámara” ahí están, para el oyente avispado. Y a buen seguro, la canción no sería la misma sin esos minúsculos, pero vitales detalles.

Son los mil cambios de ritmo, de atmósfera y la conjunción de las partes lo que hacen a Lunaris un opus tan completo. Nada está al azar y nada está compuesto con el piloto automático. No inventarán la rueda, pero nos encontramos ante un disco absolutamente perfeccionista. Si han hecho falta casi 23 años para llegar hasta aquí, ha valido la pena.

firmabalbo

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