ARISE IN STABILITY (JAP) – Dose again, 2020

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Portada del disco Dose Again de Arise In Stability

Japón es uno de esos países con una cultura que el resto del mundo suele mirar con extrañeza. Algo que sin duda es comprensible debido a que lo ajeno y nuevo no suele gustar a primera vista. De todas maneras, si algo te gusta lo haces independientemente de donde provenga, y esto es lo que hacen miles de bandas en el planeta practicando estilos que no son propios de su escena o país. En el caso de Japón no tengo mucha idea de cómo será la escena y de lo que tira por esos lares, pero poco importa, porque calidad y buen hacer hay en todos los sitios. Solo hay  que ponerle ganas y tiempo para encontrarlos en esa gran extensión de terreno que abarca la Tierra.

En el caso de ARISE IN STABILITY cogen un death metal melódico muy cuidado y lo juntan con el denominado mathcore. Una mezcla que les ha salido la mar de bien, todo hay que decirlo. Esto se debe principalmente a dos cosas: agilidad y destreza. Cualidades nada despreciables que, si bien ya tenían en su debut The future that amnesiac draws, aquí se acentúan y adquieren una precisión más madura.

Lo primero que llama poderosamente la atención es la intrínseca velocidad y estructura de los temas, realmente melódicos y heredados de los artistas más virtuosos con buen gusto por este tipo de melodías. La diferencia con otras bandas del mismo estilo es que beben del neoclasicismo en ocasiones. Esto me recuerda a sus compatriotas GYZE, que compaginan una mezcla curiosa y calculada con la que marcan jugadas espectaculares e imprevistas a lo largo del disco. Todo eso sin renunciar a un crudo death metal melódico que puede recordar al practicado por NIGHTRAGENEAERAHEAVEN SHALL BURN, guardando mucho las distancias, pero teniendo en cuenta las influencias de éstos últimos, más marcados por el metalcore.

La complejidad de su música no se queda solo ahí. No conformes, se atreven a descartar el muy visto esquema básico por el que muchas bandas de metalcore y death melódicos se decantan al intercalar versos y estribillos alternando voces limpias y guturales, una técnica muy común en bandas como SOILWORKSCAR SYMMETRY. Los temas de nuestros protagonistas son como buenas historias que te da pena acabar, algo que se agradece debido a la saturación provocada por bandas del mismo palo que abusan de este esquema y que ha dado lugar a muchas bandas  insípidas que no tienen ni chicha ni limonada. Esto hace que ARISE IN STABILITY no se encasille entre esos grupos mencionados anteriormente. Aparte de esto, tienen una gran capacidad para cambiar de interludios acústicos e instrumentales zen de aura cinematográfica para pasar progresivamente a sonidos más extremos donde el uso de los breakdowns no es protagonista ni abusivo, sino que consiguen situarlos en los momentos correctos.

En los pasajes melódicos es donde aprovechan para hacer uso de las voces limpias, que ganan en personalidad gracias a su idioma natal. Esos intermedios también son interesantes al ser bastante progresivos, acercándose a  grupos como TOUNDRA, los ALCEST de Kodama o a PLINI, dando una dualidad artística y una degustación agradable de su música. Cualquiera de sus temas es un buen punto de entrada para iniciarse en el mundo que crea su música. Absolutamente todos tienen momentos memorables, pero el que resume perfectamente su esencia y mi crítica en general es “Atyanta”, donde su ambición se pone de manifiesto dándote un auténtico manual sobre cómo construir una canción extraordinaria.

El disco es un manantial de agua sin contaminar en un lugar en el que ha habido un desastre nuclear hace poco: insólito y refrescante. No es algo original o único, ni es un disco que cambia vidas, pero es de esos que da gusto escuchar en su totalidad siempre, rescatarlo de vez en cuando y recomendar a conocidos afines a tus gustos para impresionarlos. Es un pequeño tesoro que merece ser exhibido.

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