ARCHSPIRE (CAN) – Relentless mutation, 2017

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Normalmente no me gusta ser de esas personas que presumen de haber seguido a un grupo desde sus comienzos cuando éste alcanza cierto éxito. No puedo negar, sin embargo, que desde el punto de vista de un aficionado a la música pocas cosas hay tan satisfactorias como ver buenos resultados por parte de una banda en la que has confiado.

En el caso de ARCHSPIRE no estoy seguro de que mucha gente haya compartido esa confianza. Yo disfruté mucho de su primer lanzamiento, All shall align (2011), y llegué a considerar a estos canadienses atrevidos como la gran esperanza de futuro del death metal técnico cuando apareció The lucid collective (2014). Sin embargo leí bastantes comentarios menos entusiastas (sin llegar a ser necesariamente negativos) sobre ambos discos, en base a un parecido demasiado acusado con otros grupos como ORIGIN o al excesivo énfasis de la técnica sobre la expresión… aunque uno se pregunta si lo que buscamos en este estilo no es acaso la expresión a partir de la proeza técnica. En todo caso, tuve serias dudas sobre el futuro del grupo después de la salida de su segundo disco, cuando el bajista se vio obligado a dejar el grupo y quedando éste sin uno de sus pilares.

Relentless mutation es una completa superación de mis expectativas. Podríamos describirlo en pocas palabras diciendo que supone un paso más allá, un nuevo nivel, con respecto a lo que ARCHSPIRE venía haciendo hasta ahora… y también la mayoría de grupos de este género. Es más intenso, más difícil y, sobre todo, más rápido. Pero además es la consagración de un sonido y una identidad inconfundibles.

En primer lugar, las guitarras de Tobi Morelli y Dean Lamb se centran durante casi todo el disco en lo que yo creo que debería ser un aspecto prioritario de cualquier grupo de death metal, independientemente del subgénero: riffs buenos. Son muy técnicos y muy complicados, sí, pero también son riffs de los que se te graban a fuego en la memoria, de los que te suben la adrenalina al instante y de los que te dan ganas de coger una guitarra para intentar sacarlos (posiblemente con desastroso resultado). Por otra parte, la mayoría de solos y texturas huyen de esa disonancia constante y forzada que abunda en tantos álbumes técnicos, abrazando en su lugar armonías funcionales de las que llevamos siglos escuchando en la música occidental (incluyendo un divertido guiño al Confutatis de Mozart en uno de los mejores temas). Casi imposible de recrear para la mano, pero facilísimo de apreciar para el oído.

El bajo era uno de los aspectos en los que más interés tenía antes de escuchar el disco, debido a la baja, por problemas importantes de salud, de Jaron Evil. Este tipo fue el primer motivo por el que me interesé por ARCHSPIRE, y me entristeció mucho que su progresión se cortara así siendo un bajista a la altura de los mejores del género (y ya sabemos cómo está el listón). El año pasado entró el nuevo bajista, Jared Smith, y en mi opinión demuestra en Relentless mutation estar a la altura de las circunstancias. Domina una variedad de técnicas lo suficientemente amplia como para hacer las delicias de cualquier apasionado del instrumento que lo escuche, destacando para mi gusto un tapping muy limpio y dinámico que llega incluso a utilizar como línea básica cuando las guitarras hacen riffs de los más “sencillos”.

Luego está el batería, Spencer Prewett. Una vez más hablamos de un señor que está a la altura de los mejores del género encontrándose en un género ultracompetitivo. Lo que me gusta de Prewett es que no creo que suene “como un robot”: su técnica es estricta como la que más pero la utiliza para mostrar líneas de percusión muy creativas e interesantes en las que se puede llegar a notar la influencia de músicas muy diferentes. Esto lo ha demostrado desde los comienzos de ARCHSPIRE, pero en Relentless mutation hay un aumento perceptible de velocidad. Algunas de las baterías más rápidas que he oído nunca están aquí.

Por último hay que destacar al vocalista, Oli Peters. Usa distintas técnicas, con el gutural grave y cavernoso como recurso primario y con una pronunciación muy decente. Pero lo que hace que destaque, como se demuestra desde sus primeros versos en este disco, es sin duda la velocidad. El propio grupo ha llegado a compararlo con el rapero Tech N9ne, y con razón: su forma de recitar se parece menos a los guturales clásicos del death metal que al particular estilo de rapear a doble tempo que caracteriza a los llamados “choppers” del medio oeste americano.

Lo interesante de todo esto es que permite que todas las líneas que dan forma a la música de ARCHPSIRE vayan a la par, y esto es algo que no habíamos visto hasta ahora: imaginad un riff potente y pegadizo de guitarra a toda velocidad acompañado por un tapping de bajo sobre un blast beat imposiblemente rápido y la voz a la misma velocidad. En esencia, guitarras, bajo, batería y voz están formando una sección rítmica total tan aplastantemente pesada como vertiginosa.

Y claro, el death metal rápido y técnico es la base de ARCHSPIRE, pero si a esto le sumamos las melodías con ocasionales pero destacables intenciones épicas o melancólicas, los pasajes acústicos, las partes más pesadas y con más groove y el buen trabajo de producción… pues qué os voy a contar yo.

En conclusión, Relentless mutation es todo un asalto al trono del death metal técnico. No se puede decir menos. El único aspecto negativo que encuentro es que han puesto el listón por las nubes, pero supongo que cuando te vuelves tan loco es lo normal.

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