AQUELARRE (ESP) – Suevia, 2019

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En vez de tirarme el folio y hacer que soy un entendido, quiero dejar claro algo. No tenía ni idea de la existencia de AQUELARRE. Eso es así, y lo digo por un motivo claro: gracias a ellos he vuelto a escuchar determinadas bandas que hacía años (alguna puede hacer fácil cinco o más…) que tenía abandonadas. Cuando alguien consigue que recuperes un pedacito de ti, solo puedes quitarte el sombrero. Pero de todo esto hablaré más adelante. Lo primero es lo primero… ¿A qué me suena AQUELARRE?

A mí me suena a una época en la que el CD era rey, el cassette se negaba a desaparecer y el formato digital aún estaba peleando por hacerse un hueco. A ir al instituto (en mi caso, primeros dosmiles) y no tener dinero para conciertos, y tener que buscarme las vueltas para poder comprar revistas de las que desprender los pósters sin romperlos con las grapas y usar pegatinas promocionales para forrar cuadernos y carpetas hasta que no quedaba un trozo de la portada a la vista. Un momento en el que el heavy metal en castellano aún dominaba muy fuerte.

Paso de entrar en el debate de si letras en castellano o inglés porque, en primer lugar, no me interesa lo más mínimo, y en segundo, a vosotros tampoco os debería interesar si de verdad os gusta la música. Pero es cierto que aún había bandas potentes que se comían el mercado y la escena con letras en castellano hacía que las bandas fueran más accesibles a todo el mundo sin tener que mirar qué cantaban en libretos o internet (aunque hasta que yo pude tener internet donde mirarlas también faltó lo suyo). SARATOGA, MÄGO DE OZ, WARCRY, STRAVAGANZZA, DARKSUN, SAUROM… Había donde elegir, vaya, y la lista es bastante más larga. Y a eso me ha recordado. A aquella época en la que se hacían letras que había que revisar doce millones de veces para que no quedasen ridículas. Eso no quita mérito a componer en inglés, pero es cierto que con el tema de los guturales algún que otro género se ha dejado llevar un poco y no se presta tanta atención al contenido como a la forma.

No tienen un estilo enrevesado. Es heavy metal al que nos hemos acostumbrado en España desde hace años, y muy bien hecho. Con ritmos contundentes, rápido y con guitarras cañeras a las que gusta prestar atención, y que llevan de cabeza a puntear con las manos. Y mencionando las bandas que he mencionado, podemos imaginar todos el tipo de voz. La cosa es que a estas alturas podía parecer que seguir con ese tipo de tonos era algo que iba a estar manido y en un cajón, pero es que funciona muy bien y en el caso de AQUELARRE encaja perfectamente. No queda pasado de moda, ni rancio, ni nada parecido. Se hace muy agradable porque sabe variar, en vez de limitarse a ser todo falsetto o agudos en vibrato o tremolo del estilo que hacen parecer una parodia más que un grupo de verdad. Aquí Icko Viqueira ha sabido reajustar aquellos grupos (o estilo, más bien) a unos tiempos menos permisivos con las cosas que no se han adaptado tan bien con el paso del tiempo.

Es por eso que este Suevia suena tan fresco y asequible para el género. Siendo directos, el heavy y el power están un poco estancados porque en general se tiene muy claro lo que nos gusta, lo que queremos hacer y lo que queremos emular, y emulamos mejor de lo que nos gustaría… pero hay que saber imponer la capacidad y el talento individual para aportar ese extra de creatividad, o todo acaba en una repetición paródica. Suevia no lo es. Ninguna de las canciones lo es, de hecho… porque todas tienen un toque distinto. “Tu gitana”, “Aurora” y “Romasanta”, por poner tres ejemplos, suenan absolutamente distintas. Años luz de distancia. Os recomiendo prestar atención a la sección de “Aurora” que comienza sobre el minuto dos (dos y medio en adelante) y cambia el tono, la atmósfera y todo respecto a sí misma y al resto del disco.

No es tanto una reinvención como saber aportar mucha identidad desde cada instrumento a un género que podría verse beneficiado de un poco de aire fresco. Incluso las partes en gallego le dan mucha vida (no entiendo muchas cosas de lo que dicen, pero la atmósfera es perfecta).

Creo que lo único que me parece que falla un poco es que «Romasanta» esté casi al final del disco, porque me gusta demasiado… pero quizá sea lo mejor, porque si estuviera puesta antes le daría al botón de repetir mil veces y nunca pasaría de ella (perdiéndome auténticas joyas).

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