APHONNIC (ESP) – La reina, 2020

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aphonnic_portada_lareina“Hace tiempo un amigo mío estaba todo chinado porque un iluminado le había insinuado que su capacidad para hacer una de las cosas que más le gustaba, cantar, era muy limitada por no decir nula. Por desgracia, aunque la gente de tu entorno te anime, te diga que cagues en esa mierda, que hay gente que habla por no estar callada, es inevitable que esa idea, esa inseguridad, se le quede a uno insertada en su cerebro. Afortunadamente, el muchacho cagó en esa mierda, perseveró, y a día de hoy se ha convertido, para mí, en uno de los mejores y más versátiles cantantes que hay en este país en lo que se refiere a rock/metal, por lo cual me siento especialmente orgulloso por él.”

Son palabras extraídas de un post publicado por el batería Alen en una conocida red social dedicadas a su compañero y vocalista Chechu, derivadas de la avalancha de comentarios que en esos días la banda estaba recibiendo sobre el shock que ha producido un tema como “Crisantemos”, que sin duda ya quedará para la historia del grupo como una de las composiciones más sensibles que hayan escrito, y eso que en su haber cuentan con otros como “Cáncer” donde es poco menos que imposible reprimir las lágrimas.

El tema en cuestión, que ha dejado al borde del colapso emocional a la parroquia rockera viguesa, está situado al final del disco, y antes de llegar a él otros diez surcos ahondan en la antaño roca perforada por una formación que, por méritos propios, debería ostentar un status mayor. Por suerte para el cuarteto vigués, el trabajo bien hecho y sobre todo la honestidad de su propuesta les están llevando poco a poco a lugar que siempre les ha correspondido.

La reina era un trabajo muy esperado tras la buena acogida que tuvieron el anterior Indomables y, antes que éste, Héroes. Estos dos, junto con el ahora editado, conforman una triada con aspectos en común, aunque evolucionando sutilmente a cada paso. Si Héroes nos mostraba a una banda con una visión renovada y más desenfadada e Indomables les reafirmaba en el panorama nacional como una de las bandas con un directo más potente, La reina es algo así como el “disco serio” de APHONNIC, el más maduro y el que contiene más temas donde bajan al barro emocional, un terreno complejo y siempre arriesgado pero que parece haber dejado satisfechos a sus más fervientes seguidores.

La reina da comienzo con “En globo”, un corte potente heredero de Indomables. Todos los matices que la banda había adquirido en su “nueva” andadura allá por los tiempos de Héroes están aquí presentes; gran protagonismo de la electrónica que nos remite a bandas que ahora están en boga como pueden ser ENTER SHIKARI, aunque APHONNIC siempre fueron abanderados en esto de mezclar máquinas y rock. El bajo, cada vez más presente, es el que le da a la banda ese toque metalcore en cortes directos como este. Le siguen dos cortes más rockeros como “Raposa”, que se metaliza hacia el final, y el más dinámico “Kaleborock&roll”.

APHONNIC siempre ha sido una banda que ha hablado de las injusticias en sus letras. La injusticia social, la injusticia política, la injusticia de las enfermedades o la injusticia del machismo. Los tres primeros cortes son un ejemplo de ello, pero será en “Vestigios” donde la lírica, las vocales melódicas y los medios tiempos emotivos empiecen a cobrar un mayor protagonismo. Muy buenas instrumentaciones, y un rollo más ambiental que nos hace ver el lado más maduro y serio de la banda. Salvo excepciones, los mejores temas de este disco van en esta onda, de donde podríamos destacar temas como “Necios”, “Dulce de leche, “4 putas” o “Crisantemos”. Este último merecería un capítulo aparte, cantado de manera descarnada y casi “a pelo” por un Chechu tocado por una varita mágica. Indispensable proveerse de un pañuelo de papel; qué digo uno, ¡del paquete entero! Porque es capaz de abrir en canal las entrañas del más aguerrido fan de CANNIBAL CORPSE.

La reina mantiene a APHONNIC como una de las bandas más destacas del panorama rockero/metalero del país. La producción del disco ha corrido de nuevo a cargo del portugués Vasco Ramos y la mezcla internacional de Ted Jensen. El equipo de ingenieros le ha dado a este disco un sonido más “gordo” que es uno de los puntos clave de por qué este disco suena actual, pesado pero tan agradable de escuchar; siempre hay una fuerza latente aun en aquellos momentos más reposados.

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