ANKOR – Last song for Venus, 2013

Enlaces: Web Oficial Facebook Youtube Twitter Otro enlace

ankor31Los fanáticos de este bendito arte que es la música sabemos que ésta siempre nos acompaña, y nos ampara, en el camino de nuestras vidas. Creo que es algo que profesamos todos los que nos sentimos identificados con un riff de guitarra, con unas líneas vocales o, por ejemplo, con la letra de una canción. El tema que da nombre al nuevo disco de los tarraconenses ANKOR es una buena muestra de ello. Canción basada en un hecho real habla de Venus, una chica con una enfermedad terminal que pierde las ganas de vivir y de seguir luchando pero que, cuando parece que toca fondo, escucha una melodía y recupera las ganas de existir. Esto tan solo es una demostración del efecto curativo que ejerce la música sobre nosotros, enfermos de un modo u otro, que vivimos en un mundo hostil que nos intenta marchitar hasta la muerte.

¿Por qué digo esto? Porque me parece no solo, en cierto modo, homenaje a la magnífica portada del polaco Damian Augustyniak, sino también a un disco que sigue el curso de la vida, en este caso de la existencia del grupo, que no se deja amarillear tras su excelente álbum predecesor y que mantiene las ganas de “vivir” y de evolucionar que ya tenía My own angel (2011). Y aunque esa evolución viene de lejos (recordemos que el grupo no se siente identificado con su demo de 2005 por tener un aire demasiado clásico), no se somatiza hasta hace tres años con su segundo LP.

Con el primero ANKOR era una aguja más en el amplio pajar de grupos de heavy metal clásico, una banda más del montón, que no asomaba la cabeza con aquel ya lejano Al fin descansar (2007). ¿Qué ocurre para que casi siete años después tengamos un producto tan diferente a aquel y ANKOR sea una banda referencia, en su estilo, dentro del metal nacional? Básicamente nos encontramos ante una banda en continua evolución (revolución en el caso del salto formal entre su primer y segundo discos), en el que todo empieza a encajar desde la entrada de Rosa a las voces. De este modo nos encontramos ante una formación a la que mucha gente etiqueta como death metal melódico, progresivo, metal melódico o incluso power metal.

Ciertamente las etiquetas no casan muy bien con ANKOR. Lo que está claro es que lo que hacen estos chicos en Last song for Venus es metal alternativo, de corte contemporáneo, acercando en muchos momentos su música al metalcore (novedad respecto a My own angel), americanizando su sonido e incluso coqueteando con el punk rock americano. Todo ello con una combinación de voces limpias y rasgadas bastante bien empastadas. Un cocktail, en definitiva, interesante para todo aquel que sea abierto musicalmente y un caleidoscopio agrietado para aquellos que se cierren a dos o tres estilos y no crean en la fusión de estos.

Por lo demás, Last song for Venus tiene luces y sombras, aunque más de lo primero. Básicamente me parece un disco bastante inspirado, a la altura del anterior, pero a cambio de dispersar un tanto su coherencia formal. No digo que no sea un álbum consistente y lógico, de hecho a pesar de tener tantas influencias y ser tan rico en matices, me parece de una consistencia formal plausible. Pero esa americanización en el sonido del grupo quizás ha vuelto a localizar o focalizar su propuesta, a pesar de lo paradójico que parezca. Si Al fin descansar presentaba un alma y recorrido muy nacional, My own angel  internacionalizaba su propuesta, mientras que Last song for Venus apunta demasiado al otro lado del charco.

Son mis impresiones de un disco en el que destacan “I’ll fight for you”, “At last rest”, “Winner horse” con esas voces “hooligans” o la acústica “The unreachable cherry-tree of dreams”, y que ha sabido evolucionar, a medias, su propuesta. El sentenciar si es mejor que My own angel decide juzgarlo a cada uno. Lo que está claro es que el grupo, en lugar de tocar fondo, está en lo más alto de su popularidad y sigue el camino de la vida, ese que a veces se nos tuerce y que una melodía lo endereza. Last song for Venus puede ser un factor de iluminación para muchos, aunque otros -como yo- opten por la luz de My own angel.

firmatopo

Comparte:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

COMENTARIOS