ANGUS BLACK (FIN) – Angus Black, 2018

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La sombra de BLACK SABBATH es alargada, aunque sólo sea como raíz inspiracional. Pocas bandas son y han sido tan influyentes para el mundo de la música, y es que siempre puedes encontrar algún matiz que te recuerde a la banda de Iommi. Tuve la suerte además de que con ellos me inicié en el mundo del heavy metal, con lo que la presencia de esos riffs y ritmos en mi cabeza cuando los escucho en otros grupos siempre van a ser bienvenidos. Todo esto viene a colación de este trabajo homónimo de ANGUS BLACK, que ya fue editado digitalmente y en CD a finales del año pasado pero que ahora vuelve a ser editado en formato vinilo en colaboración entre los sellos Ozium Records y Discos Macarras. Un compendio de fuzz, heavy y stoner que tiene en la banda seminal sus raíces más evidentes, pasadas por un halo de psicodelia lisérgica y ácida que motiva aún más si cabe.

Grabado como debe ser, en directo en estudio, como se hacía en los setenta, para captar la energía de un escenario, y sin embargo muy bien grabado. En especial el bajo de Jyri es glorioso: pesado, grueso, se masca la electricidad del rasgado de cada cuerda sin que los golpeteos aéreos y pegadizos de Sampo tapen sus líneas. Pero obviamente el protagonismo es de Antti: su voz es puro Ozzy, pero trasladándolo a tempos aún más doom que la etapa en la que Ozzy estuvo en BLACK SABBATH, lo que aporta un halo ocultista y setentero aún mayor. En cuanto a las guitarras, la distorsión fuzz lo llena todo, con riffs basados en notas tipo CANDLEMASS pero mucho más psicodelizados a lo ELECTRIC WIZARD o, sobre todo, UNCLE ACID, que es el grupo que más veces me viene a la cabeza escuchando a ANGUS BLACK. El resultado de este sonido y unas composiciones sencillas y bien estructuradas es un notable dinamismo que hace que uno se lo pase en grande según va girando el vinilo en el plato y convirtiendo los surcos en sonido.

El trabajo se mueve entre dos aguas. Los cortes más pegadizos, no faltos de lentitud y parsimonia pero basados en ritmos más saltarines y riffs más alegres, ponen la pimienta a un trabajo envolvente y adictivo gracias a estos temas. Composiciones como “All the sins“, “Across the sky” o sobre todo la movida “Guide you home“, single en potencia del trabajo. Pero no hay que desdeñar la otra cara, la doomie, arrastrada y pesada, donde la distorsión de la guitarra cobra un protagonismo aún mayor y el trabajo rítmico de Jyri y Sampo aumenta su significado y presencia. Se lleva la palma en este sentido “I’m yours“, doce minutos mágicos que van aumentando en intensidad y que son un perfecto resumen del trabajo. Pero también tienes ahí “Incomplete“, corte muy “Paranoid” alargado, o “Leaving“, que se construye y se destruye así mismo a base de ir añadiendo elementos poco a poco.

Ambas caras lo son de la misma moneda, la de la electricidad mascada y palpada. La sensación de directo potencia esa condición, ese grosor del sonido que llega hasta nuestros oídos y que nos hace cabecear sin querer, levitar si cerramos los ojos. Fíjate que sólo me faltaría un efecto adicional, un hammond ocasional que aumentase esta manta eléctrica con que nos cubre ANGUS BLACK a través de su música. Habría sido la guinda del pastel, pero sólo con este minimalismo instrumental ya consiguen su objetivo con creces. Prepárate para verte introducido en un túnel policromático lleno de formas sinuosas y movimientos líquidos.

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