ANGERMAN (NOR) – No tears for the devil, 2014

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angerman01Pocas veces las presentaciones que hacen los grupos de su música están tan acertadas como en el caso de los noruegos ANGERMAN. Ellos definen su música como “G.R.M.”, siglas de lo que podríamos definir como grunge, rock y metal, y desde luego no van muy desencaminados.

Formados en 2005 como quinteto en el suroeste del país del black metal, tan solo contaban, antes de este primer larga duración, con un EP de nombre Newborn, debutando nueve años después de su formación con un primer disco que aúna, de manera bastante interesante, diferentes estilos, con la virtud de conjugar lo mejor de cada uno de ellos sin caer en la inconsistencia formal que tan fácilmente podría suceder en estos casos.

No es así. El disco se ha hecho esperar (ya lo venían anunciando desde su fichaje por Wormholedeath, la filial de Aural Music Group en 2012), pero la espera ha merecido la pena. “Love me, hate me” puede ser el paradigma de lo que vamos a encontrar en un álbum en el que se combinan con acierto el grunge tipo ALICE IN CHAINS y SOUNDGARDEN (o JOHNNY BLOOD aquí en España), como en “Ritual” (de voces superpuestas) y “Blackest rain”, con ese regusto BLACK SABBATH (como también en “Never enough”, ¿quién no ha mamado de la influencia de los de Birmingham?), junto al stoner de unos primeros SPARZANZA (“Newborn”), y el hard rock de corte contemporáneo (“Hour of innocence” y “Killing me”). Además el metal pesado de influencias DOWN y MESHUGGAH, con esa base rítmica contundente y guitarras pesadas tan presentes en todo el álbum y más en concreto en “Devil’s drive”, puede ser uno de los hilos conductores del disco.

Incluso hay lugar para el rock americano de radiofórmula, el de nuevo cuño (o no tan nuevo), como puede atestiguar “Left you behind” y, atención, para el heavy metal de corte más clásico con “Like a journey”, uno de mis temas preferidos de todo el trabajo.

En definitiva, estamos ante un caleidoscopio de influencias de varios géneros, un disco con mucho groove, en el que el grunge (amplificado por la labor vocal de su cantante) y el metal se dan la mano, no como en el pasado. Creo que si este disco hubiera sido editado en los tiempos en los que el rock alternativo arrasaba al heavy metal a nivel mainstream, hubiera ayudado a que la transición entre los 80’s y los 90’s hubiera sido menos traumática.

¿El mayor acierto del disco? Desde luego éste, además de gozar de una consistencia formal muy difícil de conseguir, teniendo en cuenta todas las influencias de las que se nutre. ¿Su déficit? No se mantiene el nivel, en la mayoría de las canciones, de los fantásticos “Love me, hate me” y “Like a journey”, pero esto ya es cuestión de gustos, y de sensaciones…

firmatopo

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