ANGELUS APATRIDA – Cabaret de la guillotine, 2018

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La principal diferencia entre ANGELUS APATRIDA y cualquiera de los otros grupos que hay ahora mismo en nuestra sección de crónicas es que ya sabes perfectamente quiénes son, de dónde vienen y qué estilo practican. Y sí, son de Albacete y hacen thrash metal, no hace falta hacer énfasis en estos dos aspectos en cada reseña que se escriba sobre ellos, porque ya no son una banda prometedora. Son una auténtica realidad y están asentados en nuestra escena.

Ya llevan casi veinte años en esto, publican su sexto disco de estudio y con el último, Hidden evolution, han logrado cotas inalcanzables para cualquier banda de nuestra escena: colocarse en el número dos de la lista de ventas, girar por todo el mundo -Europa ya se les queda pequeña- y por último, pero no por ello menos importante, con una evolución remarcable en un estilo tan tendente al encasillamiento como el thrash metal: añadiendo melodías propias de otros estilos como el power metal y pisando el pedal de freno -y no solo el acelerador- en algún que otro momento.

Una carrera que se puede comparar, grosso modo, con la de otra gran banda de thrash metal como SLAYER, quienes “hartos” de ser la banda más dura y brutal del planeta decidieron reinterpretar su brutalidad lanzando dos discos como South of heaven y Seasons in the abyss, donde le dieron un reverso más melódico -y tenebroso- a su sonido. ANGELUS APATRIDA lanzaron su particular Reign in blood en Clockwork (2010), y desde entonces se han atrevido a incorporar otros sonidos en sus posteriores lanzamientos: en The call tímidamente introdujeron estribillos más melódicos y composiciones más variadas y en Hidden evolution, como he dicho antes, nos encontramos un disco que no por ser innovador deja de sonar a thrash metal. De hecho, hay momentos en este último disco de los manchegos que se asemejan a lo que lanzaron Kerry King y Tom Araya hace ya treinta años.

Y en Cabaret de la guillotine dan un paso más en esta evolución y abrazan definitivamente los sonidos melódicos. Por momentos, cercanos incluso al power metal, como en el estribillo de la inicial “Sharpen the guillotine“, un tema que supera los seis minutos de duración y que ha sido elegido como primer single. De hecho, me atrevería a decir que es el mejor tema del disco. En el segundo tema, “Betrayed“, vuelven a superar los seis minutos de duración, pero el resultado no me parece tan positivo, aunque hay que destacar el estribillo en onda MEGADETH que se marca Guillermo Izquierdo. “Witching hour” es el tercer tema del disco que supera los seis minutos. Tiene un rollo muy METALLICA, con un estribillo donde bajan el pistón y Guillermo muestra su voz más grave y hetfieldana.

En “Ministry of god” arrancan los temas más tradicionales del estilo ANGELUS: más cortos y directos. De hecho, si hubiera que definir este estilo con una canción sería esta, ya que tiene todos los ingredientes que tenían sus canciones hasta ahora: velocidad medida, ritmo y esos parones y arrancadas tan típicas en ellos. No me parece un mal tema, pero sí que queda sepultado ante lo que viene después.

Y es que en los últimos siete temas nos encontramos lo mejor de este disco. A los elementos que antes mencionaba se le añade un nuevo ingrediente que es lo que en ocasiones eleva el nivel de las canciones: unos estribillos tremendamente pegadizos. Como el de “Downfall of the nation“, que me recuerda por momentos a los de los últimos discos de TESTAMENT y que me parece el estribillo más redondo que han compuesto en su carrera, o el de “The die is cast“, en una onda muy heavy metal clásico. La final “Martyrs of Chicago” nos deja otro estribillo memorable y pegadizo, en esta ocasión sobre una base instrumental cercana al thrash metal clásico. “The hum” y “One of us” son los dos temas más thrash clásico del disco, el primero con un estribillo muy TESTAMENT -en esta ocasión, los de los primeros discos- y el segundo con un rollo más SLAYER, más rápido y directo.

Farewell” se merece un párrafo aparte, ya que es sin ningún tipo de dudas el tema más sentido del disco. No es común encontrarse a una banda de la nueva ola del thrash componer una power ballad -a bote prono se me ocurren EVILE, quienes compusieron “In memoriam” para despedir a su difunto bajista Mike Alexander– y ANGELUS APATRIDA han cumplido con nota. Tras un arranque tranquilo, casi desnudo y con guitarras limpias y voz, el tema va ganando en intensidad progresivamente, incluyendo un solo de guitarra tremendamente emotivo.

Cuando veo la situación en la que están ahora mismo ANGELUS APATRIDA pienso que un mundo tan enmierdado como el de la música es, en ocasiones, justo. Una banda que ha llegado al top mundial de su género sin pisar cabezas y sobre los que jamás he oído nunca una mala palabra. Quizás Cabaret de la guillotine no sea, en conjunto, su mejor disco hasta el momento, pero han compuesto algunas de las mejores canciones su carrera. Un disco que, sin dejar de sonar a thrash metal, introduce elementos novedosos que nos pueden dar pistas de por dónde transcurrirá su carrera a partir de ahora.

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