Andre Matos (1971-2019)

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El pasado 8 de junio se anunciaba la muerte de Andre Matos, debido a un ataque al corazón, a los cuarenta y siete años de edad. La noticia sorprendió a todo el mundo, habida cuenta de que se encontraba en activo con actuaciones en directo y sin indicios de problemas de salud. Terminaba así la carrera de unos de los más prolíficos y determinantes músicos del heavy metal latinoamericano, cuyo legado fue durante toda su vida una referencia ineludible en la renovación del heavy metal clásico desde los años de declive del género.

Además de por su inimitable voz, Andre será recordado por su enorme talento compositivo, convirtiendo su amplia obra en un modelo de arte intercultural traspasando las fronteras de su país de origen, y por una hiperactividad musical que le llevó a colaborar con multitud de proyectos de diferente procedencia. Así cultivó numerosas relaciones de amistad con muchas personas de la escena que no han podido dejar de mostrar su abatimiento ante la muerte del cantante.

Andre Matos fue un talento precoz. Nacido en São Paulo en 1971, comenzó su educación musical a los diez años con sus estudios de piano, uniéndose posteriormente, a la corta edad de catorce años, a una de las bandas pujantes del heavy metal de Brasil de mediados de los ochenta: VIPER. Aparentemente, la idea inicial era que se encargase de los teclados, pero terminó asumiendo las labores vocales. Por lo visto uno de los motivos fue su imagen, que recordaba a Bruce Dickinson. Su técnica vocal aún no estaba del todo desarrollada, pero mostró indicios de un potencial aún por explorar en el primer LP de VIPER. Soldiers of sunrise apareció en 1987, cuando Andre tenía dieciséis años, y era un buen disco de speed/power metal que no habría desentonado con lo que entonces se estaba haciendo en Alemania.

El segundo lanzamiento de la banda, Theatre of fate, aparecería dos años después. Pese a ser un buen disco, para entonces estaba claro que VIPER tendía hacia una forma de heavy metal crudo y agresivo más tradicional que no terminaba de satisfacer las ambiciones de Andre, quien se encontraba entonces inmerso en su formación clásica. En consecuencia, abandonaría el proyecto para iniciar la que a la postre sería la etapa más determinante de su carrera musical: ANGRA.

ANGRA se formó en 1991 con Rafael Bittencourt y el propio Andre Matos como compositores principales de los primeros temas. Con la llegada de Kiko Loureiro como guitarrista y Luis Mariutti como bajista, el primer trabajo en larga duración sería grabado con baterías de sesión antes de la incorporación definitiva de Ricardo Confessori, completando una formación que se mantendría estable hasta el 2000.

Lanzado en 1993, Angels cry mostraba claramente que ANGRA era una banda cuyo alcance y proyección estaban muy lejos de los de VIPER. El álbum estaba claramente influenciado por los patrones del power metal melódico europeo que entonces se encontraba en plena ebullición, pero se veía enriquecido por abundantes recursos neoclásicos, incluyendo numerosas referencias directas a compositores como Mendelssohn, Schubert o Vivaldi, además de algunos patrones rítmicos que no habrían estado fuera de lugar en un disco de DREAM THEATER. No en vano dicha banda estaba también en pleno ascenso de popularidad, consolidando una nueva forma de heavy metal progresivo a la que ANGRA contribuyó en la misma medida en que se benefició de ella. En cuanto al trabajo de Andre Matos, en Angels cry comenzó a brillar de verdad como vocalista, luciendo su voz naturalmente muy aguda y muy limpia. Además, se permitió por fin lucirse al piano y los arreglos sinfónicos que le dieron al disco su característico toque épico y grandioso.

En 1994 Andre fue uno de los candidatos a ocupar el puesto de vocalista en nada menos que IRON MAIDEN en ausencia de Bruce Dickinson, pero cuando el asunto se resolvió ANGRA debía continuar con ambiciones renovadas. Angels cry es un clásico imperecedero que aún hoy ofrece una escucha muy intensa y estimulante. ANGRA no podía limitarse a repetir la fórmula para su siguiente trabajo, y decidió explorar unas influencias que en realidad siempre habían estado ahí pero nunca había desarrollado con tanta dedicación (ni ha vuelto a hacerlo después hasta la fecha). Así, Holy land (1996) integró el lenguaje de la música brasileña en el concepto identitario de la banda hasta convertir el disco en una celebración de formas populares locales como la bossa nova o la samba, mostrándolas a oyentes de heavy metal de cualquier lugar del mundo. La mezcla de heavy metal y música clásica europea con música tradicional brasileña y ritmos latinoamericanos en general convierte a Holy land en un ejercicio único de arte intercultural, y probablemente en la obra más vanguardista de la banda.

Fireworks (1998) no hizo más que aumentar la popularidad mundial de ANGRA. Sin ser un álbum tan ambicioso como los anteriores, con un estilo más estándar y más accesible, Fireworks cosecha aún hoy opiniones muy diversas. Hay quien lo considera el mejor disco de la etapa clásica de ANGRA y quien lo considera uno de los peores de su carrera. Quizá el hecho de no mostrar una personalidad tan marcada pueda explicar esta división. En cualquier caso, para entonces Andre Matos estaba ya pensando en abandonar el grupo, y sus contribuciones compositivas son mucho menores que las que se cuentan en los dos álbumes precedentes. Fireworks sería el último trabajo de la formación clásica de ANGRA, quedando únicamente los dos guitarristas, Kiko Loureiro y Rafael Bittencourt, con la tarea de reformar el grupo.

La reunión de ANGRA se llevaría a cabo con éxito con la incorporación de Edu Falaschi a las voces, Felipe Andreoli al bajo y Aquiles Priester a la batería. En 2001 el grupo lanzaría Rebirth, dando comienzo a una nueva etapa igualmente grandiosa.

Mientras tanto, Andre Matos se mantuvo activo participando en diferentes proyectos. Se unió brevemente a una banda llamada LOOKING GLASS SELF junto a componentes del grupo progresivo alemán SIEGES EVEN. Andre sólo grabaría una demo con ellos, y lamentablemente el grupo no duró demasiado. Aún hoy este es uno de los episodios menos conocidos de la carrera de Andre. En 2001 apareció Virgo, el que acabaría siendo el único trabajo de la banda de igual nombre. VIRGO era el fruto de la colaboración de Andre Matos con Sascha Paeth. Andre ya había empezado a trabajar en el proyecto durante sus últimos años con ANGRA. El disco estaba más orientado a un rock progresivo melódico más accesible que lo que mostraban Andre y Sascha en sus proyectos más conocidos, dejando ver facetas musicales diferentes de ambos. También en esta época participó en el primer ciclo del gran proyecto de Tobias Sammet AVANTASIA, formando parte del elenco de vocalistas de las dos partes de The metal opera (2001 y 2002).

Finalmente, Andre Matos, Luis Mariutti y Ricardo Confessori se reunieron tras su salida de ANGRA, completando la formación con Hugo Mariutti a la guitarra, hermano de Luis, para dar forma a un nuevo grupo: SHAMAN. Ritual (2002) se convertiría, como Rebirth, en un clásico instantáneo. De esta manera la ruptura de ANGRA se tradujo en dos trayectorias separadas pero igualmente brillantes. Ritual ahondaba en el concepto de la multiculturalidad volviendo la mirada hacia las poblaciones indígenas y acercando los cimientos compositivos al mundo de las músicas étnicas. Fue además una de las últimas grandes obras maestras del power metal de aquellos años, cuando el estilo empezaba a acusar la saturación de lanzamientos.

En cualquier caso, fue una época especialmente productiva para Andre, que colaboró con una cantidad de proyectos demasiado grande como para listarla aquí al completo. Entre las más destacadas podríamos incluir AINA, el proyecto de ópera rock/metal progresivo de Sascha Paeth con su único disco Days of rising doom (2003), EPICA en Consign to oblivion (2005), LUCA TURILLI en una versión altenativa de “Demonheart” de su grandiosa épica espacial Prophet of the last eclipse (2002) o los españoles AVALANCH con Los poetas han muerto (2003) y su versión en inglés Mother Earth (2005).

El siguiente disco de SHAMAN, titulado Reason y editado en 2005, presentaba un sonido más moderno y contundente que el de Ritual, incluyendo por parte de Andre Matos algunos tonos rasgados y agresivos poco habituales en sus interpretaciones. Este disco fue el último que editó la banda antes de su ruptura, con Andre Matos y los hermanos Luis y Hugo Mariutti abandonando el proyecto y quedando Ricardo Confessori como único miembro original.

Para entonces Andre Matos había cosechado una notable red de contactos y una buena cantidad de amigos en la escena, por lo que fue fácil completar junto con los hermanos Mariutti la formación de un nuevo proyecto en solitario que firmaría con su propio nombre. ANDRE MATOS lanzaría el explícitamente titulado Time to be free en 2007, al que seguirían Mentalize (2009) y The turn of the lights (2012). En ellos el cantante proseguía en la integración de estilos en el heavy metal que tan buenos resultados le había dado durante tantos años, mostrando prácticamente todas las facetas musicales que había explorado en su ya extensa carrera. Mientras tanto siguió colaborando con otros proyectos y bandas: en 2011 grabó In Paradisum como vocalista del supergrupo de power metal SYMFONIA junto con Timo Tolkki, Mikko Härkin, Uli Kusch y Jari Kainulainen. En 2012 se reunió sorprendentemente nada menos que con VIPER, y finalmente en 2018 anunció su regreso a SHAMAN.

Nada surgió, desafortunadamente, de esta reunión, igual que nunca surgió, ni sabremos si podría haber surgido en algún momento, una reunión de la formación clásica de ANGRA. Andre Matos llegó al final de su camino antes de tiempo, y todo parece indicar que, a pesar de contar ya con un enorme legado, no tenía ninguna intención de dejar de escribir música.

Las reacciones a la muerte de Andre desde el mundo de la música han sido numerosas. Bandas como ANGRA o SHAMAN o viejos amigos y colaboradores como Sascha Paeth o Tobias Sammet han expresado sus condolencias o han hecho sus personales homenajes a un músico seguramente mucho más importante de lo que gran parte de la afición del metal contemporáneo entenderá. Recomiendo especialmente el emotivo video de Kiko Loureiro en el que compartió sus sentimientos y recuerdos con el público, reflexionando sobre la época en ANGRA y cómo marcó la trayectoria musical de ambos como ninguna otra.

Quienes crecimos escuchando a Andre Matos tenemos material de sobra para recordarlo. Pero saber que su legado no crecerá más, por muy grande que sea, no deja de ser triste. Obrigado Mestre.

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