ANALEPSY + HUMAN VIVISECTION + PHRYMERIAL + COUNTERACTT – Madrid 25/07/2017

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Aunque estemos en a finales de julio y en plenos calores veraniegos en la capital, algunos queremos más calor aún en forma de música brutal y eso es lo que pensamos este que suscribe y unas cincuenta persona más cuando nos acercamos a esa sala-salón de mi casa con muy buen sonido que se llama Barracudas Rock Bar al lado de la madrileña plaza de toros de Las Ventas, para presenciar los conciertos de cuatro bandas a cada cual más exagerada en su potencia sonora haciendo que el foso de la sala pareciese realmente una feria de sangre y arena y no la de las fiestas de san Isidro.

COUNTERACTT

Abrían la noche con un cuarto de hora de retraso a las 21.15 los madrileños COUNTERACTT, la banda más joven de las allí presentes, tanto en tiempo de formación como en edad de sus componentes, sobre todo uno de sus guitarristas, Alejandro Pedraza, que no debe tener ni 20 años. Como locales del cartel, un grupo nutrido de conocidos poblaba la sala por ellos y obviamente esto bajaba mucho la media de edad del foro, y aumentaba las ganas de bailoteo hardcoreta del personal.

Uno ya está mayor para acrobacias y esquivar patadas al aire a lo Chuck Norris, y más en una sala tan pequeña como la Barracudas, pero bueno, basta con apartarse un poco y ya está. En resumidas cuentas, que con COUNTERACTT la temperatura ya subió mucho y su vocalista, Segarrote, que además de servir de maestro de ceremonias abriendo las puertas de su casa y su piscina a toda la crew de las bandas, como dijo el cantante de PHRYMERIAL, se dejó la vida haciendo que la gente montara un buen jaleo en la sala durante su actuación.

Curiosamente con eso de abrir el cartel, casi fueron una de las bandas con más tiempo en las tablas, 35 minutos de deathcore machacón y lleno de breakdowns para regocijo del personal, presentando temas que estarán en su primer lanzamiento que como ellos mismos dijeron, está a punto de ser anunciado. Cortes como “Universal sadness”, con la que abrieron en un tono más “progresivo” con una composición extensa, “Lathertus”, con un inicio un poco caótico y que ya puso el tono plenamente deathcore con un Segarrote que no paró de saludar al personal en sus incursiones al foso o “Panthalassa”, que es su primer single y que sirvió para que el bajista, Fenrir también se diera su baño de multitudes en el foso.

La segunda parte del concierto siguió con temas como “A Voice of confusion” o “Pangea” donde un incansable Segarrote pidió a la gente que se acercara más al escenario que no eran tan feos y de paso se quitó su camiseta de FALLUJAH para no pasar tanto calor que ya empezaba a ser insoportable. El final de una descarga energética y de plena entrega como la de COUNTERACTT lo puso “Death in the abyss”, dejando a la gente con ganas de más bailoteo en sucesivas bandas.

PHRYMERIAL

Tenía yo ganas de ver a los gerundenses PHRYMERIAL, que para la ocasión venían con un vocalista invitado puesto que su micro habitual no pudo embarcarse en la gira por motivos laborales, tirando de la amistad de John Screamer de VISIONS OF A MURDER, que aunque tuvo que colocarse las letras de los temas delante para no olvidarse de nada, hizo una actuación francamente buena y animó mucho al personal con gracia y presencia, continuando la fiesta de acrobacias de la noche.

Lo mejor de este grupo, dejando sus partes más core a un lado, son las cabalgadas atonales de su guitarrista Dany Morton que en disco me dejan flipado y en directo, una vez superado el trago inicial de ecualización un poco bola, me tuvieron siempre observándole embutido en su camiseta de CANNIBAL GRANDPA. Con un cambio de backline que se hizo un poco largo, empezaron a las 22:10 y tuvieron que pasarse de hora al final para completar su setlist, pero mereció la pena porque dieron un gran concierto que me supo a poco (poco más de media hora).

Después de una intro hip hopera que tuvo que sonar dos veces porque el batería aún no estaba preparado cuando la lanzaron desde la mesa de mezclas, comenzaron con “Anunnaki sperm shot” y aunque inicialmente había menos gente que con COUNTERACTT, pronto entraron todos otra vez en la sala y con la insistencia del propio Segarrote del grupo madrileño, los bailoteos volvieron. Pasando ya a los temas de su EP que tiene un año de vida, siguieron con “The chosen ones”, más técnica para lucimiento de Dany y los cambios de Jeshua en los parches y “Self murder”, donde el sonido ya fue perfecto.

Según el plan de la noche les quedaban solo diez minutos de actuación pero los organizadores les dieron un poco de margen, aunque esto sirvió para que Screamer pidiese a todo el mundo que se diera de hostias como el día anterior en el País Vasco donde decía que estaba Chuck Norris y que flipó. Poco había que empujar a la gente para moverse y así ocurrió en “Visceral feast”, “Internal destruction” y sobre todo “Unpredictable prophecy”, de la que tienen un videoclip hecho que acaba de forma devastadora como el propio Screamer quería que ocurriese en la sala esa noche. Para cerrar la actuación, agradeciendo la presencia de todos y de paso llamando la atención sobre los atributos físicos del bajista, Alex Samoila, que era el más tímido de todos, tocaron un tema nuevo cerrando así un concierto que a mí me terminó de convencer sobre las bondades de este buen grupo. ¡A esperar nuevo material pronto!

HUMAN VIVISECTION

Los platos fuertes de la noche empezaban con las bandas internacionales que eran la causa de esta gira. La primera de las dos era otra banda de joven formación, los belgas HUMAN VIVISECTION, o lo que es lo mismo DYING FETUS con un toque más slam. Su reciente The perpetual gap me parece un disco flipante, porque dentro de su poca originalidad tiene un sonido muy de antaño en este tipo de producciones, sobre todo en el tratamiento de la batería, cuyos patrones son muy sencillos pero tremendamente adictivos llenos del Groove característico del death metal neoyorkino. Su cambio de backline también fue largo porque ya aprovecharon a configurar la batería para ANALEPSY, con quienes se están recorriendo las carreteras europeas muchas veces sin sitio para dormir como era el caso esta noche, aunque el llamamiento de los organizadores a dejar un lugar para que durmiesen las bandas seguro que no caería en saco roto.

Desde que empezaron a las 23:05 con “Age of disgust”, quedó claro que HUMAN VIVISECTION tiene un sonido mucho más bruto en directo que en disco. La batería no es tan hilo conductor de los temas, aunque el groove y el cabeceo sigue presente. Eso sí, el público seguía a lo suyo con los bailoteos lo que hizo que algún deathmetalero de vieja escuela se empezara a cabrear un poco con las acrobacias de los más jóvenes. En cualquier caso el sonido era perfecto, sobre todo la voz de Yenthe Meeus, muy gutural y aspirada, que además demostró ser muy risueño con el público como su compañero Roy Feyen en las guitarras, mientras que el bajista Robbie Cuypers estuvo todo el rato en su mundo y el otro guitarrista Sonny Hanoulle se dedicó a poner caras de odio todo el concierto.

Envuelto en su chaleco con un parche de los polacos MGLA Meeus enlazó con “Indulging in the downfall” saludando con algunas palabras en castellano y moviéndose espasmódicamente aunque tuvo que moderarlo para evitar que su micro sufriese de incómodos acoples. Con el calor reinante en la sala poco le duró el chaleco, dejando ver así el hermanamiento entre las dos bandas principales llevando camisetas de ANALEPSY (y los portugueses hicieron lo propio con camisetas de HUMAN VIVISECTION). Así siguieron con “Birth of a defective race”, con mucha influencia de DYING FETUS , “Consumed by the 4th dimension”, más técnica y rápida, lo que motivó un circle pit y “Feed the warmachine” que dedicaron a los organizadores del evento.

La devoción por DYING FETUS no sólo era evidente en la influencia, también en el homenaje que le brindaron a la banda tocando una corta versión suya, la de “Kill your mother/Rape your dog”, despidiéndose con dos temas más, “The transmutation program”, donde solicitaron un wall of death, que en una sala como Barracudas es hasta peligroso y acabando con la propia “The perpetual gap”, cerrando así una gran actuación muy efectiva en directo, aunque supo a poco con menos de 35 minutos en las tablas.

ANALEPSY

El otro plato fuerte venía  desde el país vecino, Portugal, de la mano de ANALEPSY una formación sorprendente. Su único trabajo completo (a falta de escuchar los temas de su compartido con KRAANIUM que lamentablemente tenían agotado en el puesto de merch, aunque hablando con Marco, el guitarrista de los lusos me acabó convenciendo de llevarme los CDs de su otra banda, BRUTAL BRAIN DAMAGE, en una onda mucho más grind pero francamente buenos), está entre los más laureados del brutal death y no es para menos. Aunque su base es conocida, dos puntos llaman la atención de Atrocities from beyond. Una producción pulcra, nítida, cristalina y potente. Y una mezcla entre brutalidad, slam y solos técnicos y melódicos al mismo tiempo muy antagónica. Lo primero a mi no me termina de convencer en disco, prefiero producciones más naturales. Lo segundo me parece la bomba en un grupo como ANALEPSY porque todo encaja, y el culpable es Diogo Santana, su guitarrista y vocalista.

Faltaba comprobar si en directo ese sonido de estudio lo podían reproducir y cómo encajaba esa mezcla entre brutalidad y virtuosismo melódico en la mezcla sobre el escenario. Y ambas cosas funcionaron a la perfección. En los casi 45 minutos que tocaron (iba a ser menos pero el organizador les dejó más tiempo y tocaron un tema más a los previstos), pudimos asistir a una de las bandas de este tipo de sonidos que para mi gusto más en forma está. Además se pudo disfrutar con más comodidad pues la sala estaba bastante llena, pero ya la gente se había cansado de sus bailes y eso que los lusos bromeaban de vez en cuando con tocar “Despacito” para mover las caderas…

El cambio de escena en esta ocasión fue rápido. Intentaron poner un telón con el artwork del CD, pero el techo tan bajo de la sala les impidió ponerlo, así que salieron tal cual, ellos y su música. Y desde el principio, sin necesidad de adaptación aquello sonó de fábula, incluso la voz ultra gutural de Diogo, que también fue el encargado fundamental de los solos y partes más técnicas, quedando Marco relegado a un papel más rítmico, mientras que esa bestia que tienen como batería llamada Tiago Correia parecía impasible ya hiciese breakdowns, blast beats o momentos de doble bombo groovies.

El buen rollo de la gira entre ANALEPSY y HUMAN VIVISECTION volvió a quedar claro por las camisetas de los miembros del grupo, pero también porque andaba por ahí Yenthe Meeus de los belgas dándolo todo como uno más. Comenzaron con el groove cuasi instrumental de “Apocalyptic premonition” y sin solución de continuidad ya se pusieron con la velocidad y los movimientos de mano a lo Frank Mullen de SUFFOCATION de “Rifts to abhorrence”. Diogo presentaba cada tema, aunque se le escapaba su pronunciación portuguesa, como  con “Colossal human consumption” que fue la siguiente y uno de los primeros temas en donde pudimos apreciar esos solos y armonías tan antagónicos con el devenir general de la música de ANALEPSY que tienen los lusos y que en directo funcionan a la perfección.

El calor ya era casi insoportable y los propios miembros de la banda lo reconocieron, enlazando cortes más rápidos con otros más pesados como “The vermin devourer”, “Witness of extinction”, otra vez con SUFFOCATION muy presentes y la dupla “Engorged absorption” (y sus fabulosas melodías solistas) y “Lethal injection”, momento en que nos agradecieron nuestra presencia, dedicándonos uno de los últimos cortes, “Viral disease”, justo antes de “Genetic mutations”, que fue su primer single hace cuatro años y ante la cual el público reaccionó con un buen pogo.

Así se despedían, aunque como tenían tiempo aún tocarían un bis previsto y como la sala no dejó de corear su nombre y el organizador estaba generoso, caería otro más imprevisto que demostró que ANALEPSY se lo estaba pasando bien. El bis previsto fue “Post-incubation period”, donde también hubo un buen pogo, mientras que el punto y final lo puso uno de los temas más veloces y grind que tienen, “Worm putrefaction”, dando así por finalizada una actuación a la que yo, personalmente, no le puedo poner ni una sola tacha ni en entrega, ni en ejecución, ni en sonido.

La brutalidad se acababa en esta noche de martes de finales de junio, pero la savia nueva que circula por esta escena seguía en movimiento. Música para bailar, aunque no de la forma que alguno se piensa.

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