AMENAZA DE MUERTE – False prophets, 2017

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Hay ocasiones en las que un grupo no esconde absolutamente nada y que desde el primer vistazo a su logo sabes qué tocan, y la confirmación llega al reproducir la música. AMENAZA DE MUERTE tocan deathcore puro y duro (aunque con matices que más tarde comentaremos) y parece que se enorgullecen de ello, algo perfectamente respetable. Este es su segundo EP tras Deathcoast, de 2014. A sus referencias discográficas hay que sumar un disco (no sé si podría considerarse full-length o demo) lanzado en 2011, llamado Atrapado, y una primera maqueta denominada Vive o muere, que data de 2009. En pocas palabras, no es un grupo tan principiante como podría parecer a simple vista. 

El estar tan adherido a un estilo tiene sus ventajas e inconvenientes, pero desde luego deja claro un mensaje: el grupo buscaba un sonido muy concreto y, por ende, lo ha tenido relativamente fácil para lograrlo. Si a estos chicos les decimos que se saben de memoria el libro del deathcore y que se saben de corrillo el Hate de THY ART IS MURDER, el No time to bleed de SUICIDE SILENCE o el Hell chose me de CARNIFEX no lo pueden negar ni ir con esquivas; las semejanzas son más que evidentes. No obstante, si he puesto estos ejemplos no es por casualidad. Aunque desde círculos puristas no lo parezca, dentro del deathcore hay unas pocas variantes. Estos chicos han escogido la más clásica: riffs de death metal cortados por abundantes breakdowns, bastantes triggers, voces guturales dobladas… No son unos enfermos de la técnica, como BENEATH THE MASSACRE o RINGS OF SATURN, ni juegan con la melodía, como ALL SHALL PERISH

Ellos mismos reconocen que tienen influencias del beatdown, y no mienten, algo que se nota en los breakdowns más lentos o en el uso de las guturales más aspiradas. Por poner una comparativa, estos chicos miran ligeramente a XIBALBA, mientras que otro grupo nacional como CANNIBAL GRANDPA sí que pone sus ojos bastante más en SUICIDE SILENCE. De todos modos es una influencia bastante leve, porque irónicamente el beatdown hardcore es una variante bastante bastardizada con el deathcore, e incluso con el slamming brutal death metal, haciéndolos en muchas ocasiones indistinguibles (no nos engañemos, hay que hilar muy fino y a veces ni por esas se pueden diferenciar). Con lo que, al final del día, los grupos que practican este deathcore “clásico” deben mucho al otro hijo odiado del hardcore. 

Pero si se ha dado cuenta el lector, hasta ahora he hablado más de las influencias que de las canciones en sí, y ese es su principal defecto: resulta demasiado previsible y poco arriesgado, aunque, eso sí, todo está muy pero que muy bien hecho, lo cual satisfará al oyente si busca este tipo de sonidos o al menos le gustan, como es el caso de quien escribe. Pero aunque personalmente disfrute de la música de estos gallegos, también debo ponerme en una perspectiva exterior y sé perfectamente que estos chicos van a necesitar algo más para empezar a destacar de verdad. Porque haciendo deathcore, que es lo que realmente les motiva, tienen la lección aprendida, digna de matrícula de honor. Pero su próximo lanzamiento debe depender menos de los clichés del estilo. 

No obstante, un pequeño apunte final. Si en este mundillo se adora a mil grupos que pueden repetir todos los tópicos de la escuela de Florida de los 90 a día de hoy y son adorados, no entiendo por qué quienes deciden apostar por una propuesta más moderna, y ciertamente más herética, reciben un saco de mierda desproporcionado. Que cada cual saque conclusiones. 

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