ALTERBEAST (USA) – Feast, 2018

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Si hay algo de lo que puede presumir la escena metalera estadounidense con el pecho bien henchido es de la cantidad de excelentísimas bandas de death metal técnico que ha visto nacer. De entre todas ellas, hay una a la que no he dejado de seguir la pista desde Immortal, su debut de 2014.

Os hablo de ALTERBEAST y de cómo este brutal combo de Sacramento me ha tenido en vilo desde el año de su estreno mientras esperaba nuevo material. Pues aquí lo traen, fresco y afilado como un pez espada, rápido y letal como un tiburón blanco. Una vez más ha sido el sello norteamericano Unique Leader Records (ABOMINABLE PUTRIDITY, ARKAIK, BEHEADED, CYTOTOXIN, WRVTH…) el encargado de editar la obra de estos californianos, bautizada Feast y sobre la cual empezamos a hablar dentro de dos palabras.

Con este tipo de bandas me suele pasar algo; pienso «es imposible que se superen después de esta sobrada de álbum«, sobre todo teniendo en cuenta la alta técnica ejecutiva y las maneras compositivas. Pues luego van y me dan en el morro con duros periódicos enrollados en forma de bestiales discos.

No ha habido ni un solo corte de Feast que dé la sensación de relleno o que me haya gustado poco. Teniendo en cuenta la ferocidad con la que estos chicos acometen sus instrumentos, sobraría hacer apuntes individuales sobre la labor de cada uno de los componentes, pero me es imposible no hacer alusión a la frase «si tu batería es bueno, tu grupo también». No podía ser de otra manera con Nathan Bigelow tras los platos, militante en los portentosos blackers SINGULARITY y que además asiste en labores de directo a los también técnicos ARKAIK. Velocísimo batería que no tiene nada que envidiar al resto de compañeros del género. Pero lo que pasa con ALTERBEAST, y por eso comentaba que sobraba un poco comentar las labores individuales, es que son todos unos putos máquinas.

Como iba diciendo y referenciando la vertiginosidad de la base rítmica en la percusión, del mismo modo cabalgan sobre ella virtuosísimas melodías de guitarra, riffs capaces de rebanar como la mantequilla el pescuezo de un tiranosaurio rex y que encima flirtean con géneros como el deathcore o el slam, ofreciendo al que escucha un atractivo contraste. Un disco PERFECTO para mi gusto y que viene con un señor regalo para cualquier amante de la escena melódica extrema sueca más clásica que se precie (yo, por ejemplo) como es la versión de «Where dead angels lie«, que además de habérmela puesto como la manga de un abrigo, han adaptado totalmente y con criterio a su rollo.

En definitiva, si te molan las voces agudas hirientes, los guturales engoriladores, guitarras capaces de abrir brechas espacio temporales y baterías a la velocidad de una jauría de lobos cazando puestos de metanfetamina, este disco es lo tuyo. Desde luego, una banda capaz de recordar a THE BLACK DAHLIA MURDER, OBSCURA, VALE OF PNATH o INFERI es imposible que defraude. Uno de los discos del año, sin duda alguna.

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