ALMANAC (DEU) – Rush of death, 2020

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Por suerte para mi cultura musical, desde parte del año pasado hasta ahora me dio por reconciliarme con estilos metaleros que me introdujeron, a posteriori, en el infinito vórtice de consumo de música en el que lleva sumida mi vida desde que era un adolescente con cara de rata albanesa, bigote de zorra y más acné que un instituto. Entre esos géneros en los que he vuelto a profundizar retomando el contacto con bandas que hacía años que no escuchaba, escuchando muchas cuyos nombres llevaban tiempo asomando en mi horizonte y descubriendo otras completamente nuevas, están el heavy metal, el thrash, el power o el metal progresivo. Pues bien, hoy traigo una banda de power metal con muchos matices y que desprende una calidad abismal, la mires por donde la mires. Para algunos VS, para otros VICTOR SMOLSKI’S ALMANAC, para la mayoría simplemente ALMANAC, es el proyectazo del talentoso Victor Smolski que ha empleado para continuar su trabajo en LINGUA MORTIS ORCHESTRA tras su salida de RAGE.

En el caso de ALMANAC, forma parte de ese grupo de bandas cuyo nombre ves merodear por ahí pero nunca te aventuras a escuchar por motivos tan desconocidos como irrelevantes. Pero hace poco, cuando vi que la cabeza pensante era Victor Smolski, no me lo pensé ni un momento para solicitar el análisis de Rush of death, su más reciente trabajo, que ha sido lanzado a través del corporativo sello Nuclear Blast.

¡Pues menudo trallazo! Desconozco completamente lo que haya hecho con anterioridad ALMANAC, pero sin duda alguna es algo a lo que pondré remedio tras haberme escuchado este disco como unas quince veces en una semana. Es inevitable pensar en bandazas de la talla y palo de SYMPHONY X, EVERGREY, los propios RAGE (igual ya por asociación) o incluso los extintos NEVERMORE. Y es que este elenco de músicos reúne todas las condiciones para convencer y enganchar, blandiendo una afilada espada de doble filo en la que uno de los bordes sería el power metal y el otro el metal progresivo. Pero sería la empuñadura y el mango los que, de manera robusta, permiten que esa espada pueda ser blandida con pericia, pudiendo situarse ahí otras influencias como el heavy clásico, el thrash o incluso algunos destellos rockeros.

La técnica y maneras de estos musicazos ya serían las culpables de que esos espadazos sean ejecutados con certeza, y es que no se puede negar la habilidad principalmente de Smolski para tocar la guitarra (de quien un amigo comentó una vez que “ese tío es tan máquina que le ponen una carpa en el Wacken para que toque”), pero también de los músicos de los que ha sabido rodearse para este álbum.

Y es que para seguir las intrincadas figuras y estructuras que propone VS tienes que ser igual de bueno o mejor que él, y así pues ha mantenido a la portentosa voz de Jeannette Marchewka, quien ya trabajaba con Smolski en LINGUA MORTIS ORCHESTRA, que aporta carácter y al mismo tiempo más sonoridad a las líneas de voz. Líneas en las que se compenetra a la perfección con las de Frank Beck, a quienes muchos conoceréis por militar desde hace unos años en GAMMA RAY o también en MASTERS OF DISGUISE. Otro auténtico vozarrón que explora distintas texturas y entonaciones y que se adapta como un guante a lo que piden los temas en cada momento, sobre todo dejando respirar a la música cuando es necesario.

No he encontrado información acerca de otras bandas en las que milite Tim Rashid, aunque tampoco es necesario para percibir que se basta y se sobra para seguirle el ritmo (y nunca mejor dicho) con su bajo a Victor. Muy buenas labores de acompañamiento, pero también haciendo mucha fuerza en la base rítmica, que rellena esos huecos tan necesarios de completar entre las guitarras y la percusión, la cual corre a cargo de Kevin Kott, quien actualmente dispone de un currículo intachable, perteneciendo a MASTERPLAN, HEAVEN’S TRAIL y AT VANCE, ahí es nada.. Las labores de Kevin no son desdeñables por ser mentado en último lugar. Al contrario, sin su fluidez y precisión, la técnica del resto no tendría el mismo sentido, y encima perdería calidad.

Todo esto lo podemos rematar con arreglos de todo tipo, representados en forma de cello, sitar, teclados y piano (todos ellos ejecutados por Victor), voces narrativas, orquestaciones aplicadas con finura, coros de voces y, en fin, para qué vamos a seguir cuando puedo finalizar sentenciando que ALMANAC ha parido uno de los discos del año, sin atisbo alguno de dudas. Si después de leer esto y escuchar Rush of death piensas diferente, no tendré más remedio que partirte las putas piernas.

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